Crítica de “Nosotros” (Us, Jordan Peele, 2019)

Us Movie 2019


Título original: Us / Año: 2019 / País: Estados Unidos / Duración: 116 minutos /Director: Jordan Peele / Producción: Jason Blum, Ian Cooper, Sean McKittrick, Jordan Peele / Productora: Blumhouse Productions, Monkeypaw Productions, QC Entertainment / Distribución: Universal Studios / Guion: Jordan Peele / Música: Michael Abels / Fotografía: Mike Gioulakis / Montaje: Nicholas Monsour / Diseño de producción: Ruth De Jong / Reparto: Lupita Nyong’o, Winston Duke, Elisabeth Moss, Tim Heidecker, Shahadi Wright Joseph, Evan Alex, Cali Sheldon, Noelle Sheldon, Alan Frazier / Presupuesto: 20.000.000$


Como cada año en época estival, la familia Wilson se instala en su residencia de veraneo en la soleada localidad californiana de Santa Cruz. Tras una tensa jornada en la playa junto a unos amigos, la familia descubre esa misma noche la silueta de cuatro figuras cogidas de la mano y en pie frente a la entrada de su casa. Para su sorpresa, descubrirán que sus visitantes no sólo tienen hostiles intenciones, sino que son una versión malvada de ellos mismos. 


ATENCIÓN A USUARIOS:

Esta crítica contiene “spoilers”. Si no has visto la película, te recomiendo que no la leas hasta haberlo hecho. El texto escrito a continuación responde a una opinión personal del autor sin ánimo de sentar cátedra.


“Existe una quinta dimensión más allá de las conocidas por el hombre. Una dimensión tan vasta como el espacio y tan eterna como el infinito. Es la zona intermedia entre la luz y la penumbra. Se encuentra entre el abismo de los temores del hombre y la cima de su conocimiento. Se trata de la dimensión de la imaginación. Un espacio que llamamos ‘La dimensión desconocida’” (Rod Serling)

Creada por el genial e inimitable Rod Serling, “The Twilight Zone” (traducida en nuestro país como “La Dimensión desconocida”) es uno de los principales referentes del género fantástico por antonomasia por el cual pasaron grandes de las letras como Richard Matheson o Charles Beaumont y directores de la talla de Richard Donner, Don Siegel o Christian Nyby entre muchísimos más profesionales. Su influencia es tan importante que muchos de los grandes realizadores del género han manifestado en multitud de ocasiones su gratitud a la misma (el grandísimo y mismísimo Steven Spielberg incluido) y que todavía se deja notar hoy día en muchísimos productos de corte fantástico y en el bagaje de sus creadores. Es por ello que me es fácil imaginar a un joven Jordan Peele pegado a la catódica pantalla de su televisor maravillado por la criatura televisiva de Serling. Quien dice Jordan Peele podría decir que a cualquier hijo de vecino debido a que la calidad de la serie es francamente indiscutible vista a día de hoy (cincuenta años después de su estreno). Sin embargo, la razón por la que nombro a Peele viene dada por su implicación en la producción ejecutiva del nuevo revival de la serie (donde hará también las veces de anfitrión narrador) de inminente aparición en la plataforma streamingCBS All Access” (1) y porque el antaño cómico y ganador de un Oscar de la Academia al “Mejor guion original” por “Déjame salir” (Get Out, 2017) ha creado su particular “micro universo” de clara inspiración en dicha serie con la película mencionada y con su último trabajo, “Nosotros” (Us, 2019). Convirtiéndose por ello en uno de los referentes del terror/thriller fantástico/psicológico a tener en cuenta del panorama cinematográfico actual. Muchas voces ya lo han clamado como el “Nuevo Kubrick” o el “Nuevo Hitchcock”. Etiquetas que sean tal vez exageradas o prematuras, pero que podrían llegar a confirmarse en cuanto que el joven realizador afroamericano, con solamente dos filmes en su haber, nos ofrezca más historias y mantenga el listón, en lo que a calidad se refiere, probado hasta el momento.

Proveniente del mundo de la comedia (junto a Keegan-Michael Key en el canal Comedy Central), Peele sorprendió a propios y a extraños con su “Ópera Prima”. Una historia que bien podría haber sido un capítulo de la mencionada serie de Rod Serling. Asociado para la ocasión con el popular productor Jason Blum, “Déjame salir” (Get Out, 2017) nos ponía en la piel de un joven afroamericano que acudía a conocer a sus suegros -blancos y de clase acomodada- durante un fin de semana. Lo que en apariencia parecía lo que muchos de nosotros hemos tenido que “padecer” alguna vez, es decir, conocer a los progenitores de nuestra pareja, aquí acababa inmerso en un total ambiente de pesadilla donde unos “Mad Doctors” realizaban una suerte trasplantes de conciencia, mediante una operación cerebral, a todo aquel o aquella que pudiera permitirse comprar un cuerpo joven y lozano como el del joven protagonista. Un giro en su argumento totalmente inesperado en una cinta que apuntaba más a la comedia con toques de terror o de thriller psicológico en un relato con cierto poso de crítica social y racial. Una cinta que partía de una premisa del tipo de “Adivina quién viene a cenar esta noche” (Guess Who’s Coming to Dinner, Stanley Kramer, 1967) y que acababa asimilando la subyacente “conspiranoia” de la ciencia ficción de los cincuenta, con una cinta tan importante para el género como “La invasión de los ladrones de cuerpos” (Invasion of the Body Snatchers, Don Siegel, 1956) -o de la novela de Robert Heinlein, Amos de títeres– en el punto de mira, por ejemplo. Todo ello con una espectacular puesta en escena, tomando elementos de aquí y de allí de otros importantes referentes tales como “El Resplandor” (The Shinning, Stanley Kubrick, 1980) o recursos técnicos como “widescreen” y el barrido lateral ya utilizados por John Carpenter en “La noche de Halloween” (Halloween, 1978) para generar desasosiego y terror. Muchos vieron también una crítica a la sociedad americana del “Trumpismo” y del racismo vigente en el seno de la sociedad del país de las Barras y Estrellas, algo que tampoco nunca ha desmentido su responsable, mientras que el resto que también apreciamos dicho mensaje descubrimos uno de los mejores títulos de terror de dicha temporada (al menos en la humilde opinión de aquel que suscribe estas palabras). Aupado por la prensa especializada, Jordan Peele se convertía en una de esas figuras a las que no había que perder de vista y es principalmente por ello que su nuevo trabajo, “Nosotros” (Us, 2019) se esperaba con gran expectación por parte de crítica y público.

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Toc, toc… Hemos llegado para quedarnos!

Si juntamos, por un lado, la lista de películas que el director puso como deberes a sus actores (2) -entre las que encontramos títulos tan estimulantes como “Los Pájaros” (Alfred Hitchcock’s The Birds, Alfred Hitchcock, 1963), “El Resplandor” (The Shinning, Stanley Kubrick, 1980), “Morir todavía” (Dead again, Kenneth Branagh, 1991), “El Sexto Sentido” (The Sixth Sense, M. Night Shyamalan, 1999), “Funny Games” (Íd, Michael Haneke, 1997), “Dos hermanas” (Janghwa, Hongryeon. A Tale of Two Sisters, Kim Jee-woon, 2003), “Martyrs” (Íd, Pascal Laugier, 2008), “Déjame entrar” (Let the Right One In, Tomas Alfredson, 2008), “Babadook” (Íd, Jennifer Kent, 2014) e “It Follows” (Íd, David Robert Mitchell, 2014)- y, por el otro, su sugerente premisa -una familia de clase media afroamericana que es asediada una noche en su casa de veraneo por una versión malvada de ellos mismos- es fácil dejar volar nuestra imaginación y que nuestras expectativas como espectadores esperen, como mínimo, un ejercicio de tensión implacable donde el suspense y los giros en su guion sean capaces de tenernos pegados a la butaca de la sala comercial de turno en la cual visionemos la película. Ante tales referencias, uno puede esperar que el nuevo trabajo del director de “Déjame salir” (Get Out, 2017) sea una cinta capaz de crear una atmósfera terrorífica enrareciendo incluso el más cotidiano de los entornos. Ya en los sesenta el Maestro Hitchcock, con esa obra maestra del Séptimo arte titulada “Psicosis” (Psycho, 1960), fue capaz de abandonar el antaño imperante “goticismo” sobrenatural de aquellos castillos encantados habitados por fantasmas y vampiros del cine de terror de la época para mostrarnos que el horror podía encontrarse a pie de calle, allí donde menos lo podíamos esperar, es decir, en el interior de nuestros propios vecinos de modales afables. Cualquiera podía albergar el mal y en este caso concreto se manifestaba en la perturbada mente del jovencísimo Norman Bates. Jordan Peele va un paso más allá estableciendo la propia amenaza en nosotros mismos (incluso uno de los protagonistas llega a pronunciarlo) apelando a esa dualidad benigna/malvada inherente en todo ser humano. Un peligro del que no podremos escapar y a lo que bien alude el profetizador versículo “Jeremías 11:11” (3) que aparece en reiteradas ocasiones a lo largo del metraje. Aunque también es cierto que esta es una cinta cargada de simbolismos y ese “Us” del título (que nosotros al traducirlo al castellano perdemos) también puede interpretarse como acrónimo de “United States” a tenor de la respuesta de la líder de los asaltantes con un “We´re americans” cuando se le pregunta quiénes son (¿podría interpretarse como una denuncia a aquellos que votaron a Donald Trump sin manifestarlo abiertamente y que conviven con aquellos que no lo hicieron y sienten total repulsa por su presidente y por lo que representa?). De hecho, a sabiendas de que el director que nos ocupa no esconde sus intenciones de dejar cierto poso crítico en sus obras, su película posee distintas capas y/o lecturas en las que se intenta deliberadamente concienciarnos de la brecha social y de la lucha de clases mostrando sutilmente las diferencias entre aquellos que están arriba disfrutando de ciertos privilegios y los menos favorecidos que están abajo, como sombras, viviendo de los restos, de las migajas, de los anteriores.

La verdad es que el máximo responsable de la cinta no inventa nada nuevo y nos muestra su reinterpretación, a su peculiar manera, de elementos del terror de los setenta y los ochenta con una magnífica puesta en escena e intentando jugar todo el rato al despiste. Trampeando en todo momento para ello al más puro estilo del coetáneo M. Night Shyamalan. Cierto es que muchos de sus giros argumentales, incluido el final, se ven venir de lejos y se puede poner un “gran pero” a ese exceso de información al tratar de explicar al Gran público, de explicarnos con pelos y señales, como encajan todas las piezas de su intrincado rompecabezas. Sin embargo, gracias al ritmo de un montaje totalmente trepidante y en el cual se hila y se balancea perfectamente el horror y la comedia (para aliviar tensiones), Peele consigue mantenernos expectantes a la pantalla. Incluso el diegético uso de un soundtrack, elegido a conciencia, ayuda a que el envoltorio de su película sea un envoltorio cuidado con mucho cariño. El score de Michael Abels, sencillamente espectacular, con piezas totalmente inquietantes incluidas. Por supuesto no todo es bueno ni funciona al 100%, pero tiene mérito que no logre sacarnos de la trama ya que está tan bien hilado en una cinta que comienza como una “home invasión” de manual, que luego sigue por los derroteros de un “modo slasher” de violencia exacerbada sazonada con toques de humor negro y que para finalizar acaba decantándose por una historia de invasiones a mayor escala (al más puro estilo de “La invasión de los ultracuerpos” [The Body Snatchers, Philip Kaufman, 1978] o “The Crazies” [Íd, George A. Romero, 1973]) donde una raza de “dobles intraterrestres” tienen como meta acabar con sus contrapartes de la superficie -entendemos que americana- y revelarse al mundo cogidos de la mano formando una gran cadena de costa a costa de los Estados Unidos para acabar de una vez por todas con nuestro modo de vida que, contradictoriamente, ellos mismos ansían.

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Abandonados a su suerte en unas vastas instalaciones subterráneas bajo un parque de atracciones (el mismo que, según propias palabras del director, aparecía en el clásico ochentero “Jóvenes Ocultos” [The Lost boys, Joel Schumacher, 1987]), estos doppelgängers (termino de origen alemán que se utilizar para definir el doble fantasmagórico o sosias malvado de una persona viva) parecen ser el resultado de un fallido experimento realizado quizás por el gobierno estadounidense, siempre en permanente conspiración. En un primer momento nos muestran multitud de conejos blancos en jaulas, preliminares sujetos de dicha experimentación con la clonación, para después mostrarnos a los autodenominados “Ligados”, esos dobles que sólo conocen la maldad inherente en ese ser humano del que ellos son sólo copias vacías, cascarones sin espíritu, y que podríamos ver como una perfecta alegoría de las diferencias entre las clases más ricas y poderosas (los de arriba) y aquellos mucho menos pudientes (los de abajo). Poco se sabe de las razones por las cuales sus responsables lo consideraron un fracaso y los condenaron a vivir como una sombra, como un espejismo de la realidad de la gente de arriba. Pero en un momento dado, la aparentemente doble malvada de Adelaide, la madre de nuestra familia protagonista, menciona la imposibilidad de replicar el alma. Lo cual me lleva a pensar, teniendo en cuenta las declaraciones de Peele al afirmar que sus dos filmes están conectados en su peculiar universo (dimensión desconocida) particular, que puede que estos clones fueran una fase temprana de la experimentación con el trasvase de conciencia que vimos en “Déjame salir” (Get Out, 2017) por parte de la familia Armitage.

Por otra parte, es de agradecer la intención del director afroamericano de crear un nuevo tipo de monstruo en un mundo, tanto el real como el de la ficción, en el que todos los monstruos parecen estar inventados. En una primera instancia podríamos decir que los monstruos son ellos, pero al final (tras la última -y, por qué no decirlo, previsible revelación) no nos queda más remedio que admitir que los monstruos, como reza el título del filme, somos nosotros. Peele quiere hacernos trampa al respecto y provocar que nuestras cabecitas reflexionen sobre ello cuando salgamos de la sala de cine. Ese magistral prólogo en el que se nos relata el primer encuentro de la joven Adelaide con su doble malvado que engañosamente nos intentan colar como una experiencia traumática para la niña, acaba desvelándose como la usurpación de la identidad de la niña por parte de su doppelgänger. Éste, envidioso de la amable existencia de los de arriba, logra mantener a raya su vil naturaleza encontrando el amor en la superficie, mientras que la auténtica Adelaide se ve forzada a coexistir en un mundo de pesadilla con una especie incapaz de apreciar la vida. Solamente cuando su contrapartida logra superar su condición de “ligado” -a través del arte, en este caso el ballet-, la joven cautiva en el mundo subterráneo logra alzar la voz y erigirse en líder de tan peculiar colectivo dando razón de ser al popular dicho que dice que “el tuerto es el rey en el país de los ciegos”. Para la elaboración de su plan toma aquello que conocía de su antiguo hogar y que formaba parte de su usurpada realidad, es decir, la campaña solidaria “Hands across America” -cuya intención era la de crear una macrocadena humana de gente dándose la mano para mostrar la unión de todo el país de costa a costa- que vio de pequeña en la televisión, las tijeras con las que recortó aquellos muñequitos de papel unidos por las extremidades y las peculiares vestimentas rojas y los guantes que…¿Podríamos decir, al ver que la niña era fan de Michael Jackson, intentaban emular a su ídolo que vestía de forma similar color en el videoclip del tema Thriller? En el momento de la confrontación final, además de las ansias de venganza de mueven a la Adelaide de abajo, ambas mujeres ansían lo mismo: la vida en la superficie. Aquella que convivió con los “ligados” desea fervientemente volver a la realidad de la que se le privó y aquella que usurpó su identidad no tiene intención de abandonarla ya que allí pudo disfrutar del libre albedrío y formar una familia. Sin embargo, ¿quién es el monstruo?  ¿Ellos? ¿Nosotros? Difícil respuesta, ¿no?

 

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Sin duda, esta dualidad entre las gentes de la superficie y los “ligados” no sería creíble de no ser por el gran trabajo de la mayor parte del reparto, encabezado por una soberbia Lupita Nyong’o que, como el resto de sus compañeros, ha de realizar la doble labor actoral de encarnar a sus antagonistas versiones.  La joven actriz, a la que pudimos ver en títulos como “Black Panther” (Íd, Ryan Coogler, 2018) y fuera oscarizada por su papel en “12 años de esclavitud” (12 Years a Slave, Steve McQueen, 2013), realiza una formidable labor poniendo piel a una protectora madre que lucha por la supervivencia de su familia, por un lado, a la vez que logra que las ansias de venganza de su otro papel consigan estremecernos. Merecedora sin duda alguna de cualquier distinción que premie/recompense su actuación y de todos los elogios puesto que ella sobresale de entre el resto de sus compañeros. Estos le van a la zaga realizando un trabajo igualmente notable tanto como familia Wilson “de la superficie” como su contrapartida subterránea. Wiston Duke, como Gabe Winston, es probable el más cargante de sus componentes ya que se le usa como alivio cómico en la mayor parte de sus intervenciones (incluso su pelea con su doble malvado sigue los tropos de la comedia). Bobalicón, simple y ansioso por mejorar su estatus social, Gabe se pondrá como meta el poder igualarse a su amigo/conocido/compañero de trabajo Josh Tyler (interpretado por el actor Tim Heidecker). Personaje que representa, junto a su familia (retratada con total patetismo), a la “white trash” americana más acomodada. Muchos han querido ver en la familia Tyler un componente de denuncia, pero, en mi humilde opinión, están tan llevados al extremo, tan satirizados, que se me hace difícil tomarlos en serio. Sin embargo, sus contrapartidas malvadas son totalmente escalofriantes. El asalto a su domicilio llegó a recordarme al cómic creado por el escritor irlandés Garth Ennis, para la Editorial Avatar, “Crossed” (una historia donde la humanidad cae a merced de una plaga que convierte a las gentes normales en sanguinarias y depravadas criaturas que dan rienda suelta sus más bajos instintos).

Pero, como he comentado antes, no todo es bueno en la nueva cinta de Jordan Peele. “Nosotros” (Us, 2019) ensalza a su responsable como un gran director y creador de suspense, pero, por otro lado, su faceta como narrador se ve entorpecida por esa insistencia -no sabría decir si voluntaria o no- de querer explicarlo todo para que nosotros como espectadores lo podamos entender. Particularmente, preferiría rellenar los huecos por mí mismo, pero es probable que al “gran público” no. De hecho, y aunque las comparaciones son odiosas, la crítica está dividida entre aquellos que ensalzan este trabajo y aquellos que señalar que no le ha quedado tan redondo como su predecesor. De todas formas, Peele es un gran técnico que cuida hasta el último detalle, pese a demostrar ciertas carencias en las escenas de acción, por ejemplo, donde no sobresale demasiado. Pero es capaz de disimularlo jugando con el fuera de plano o cortando abruptamente muchas de sus secuencias. Yo me posiciono entre aquellos que le consideran un prodigio del suspense y espero con ansia su remake de la popular serie de Rod Serling así como nuevos proyectos y trabajos cinematográficos. Demostrado queda su bagaje y no esconde sus referentes. El metraje está lleno de guiños y/u homenajes (una de mis escenas favoritas es la de la playa, sólo falta ahí del dolly zoom utilizado por Spielberg para hacer aún más evidente el homenaje a “Tiburón” [Jaws, 1975]) que harán las delicias del aficionado al género. Si este es el nivel, si este es el grado de satisfacción, larga vida a Jordan Peele.

Un momento: durante el asalto a la residencia de los Tyler, el chascarrillo con el tema “Fuck the police” de NWA es, a mi juicio, una gran ocurrencia. Sin duda levantó multitudinarias risas en la sala. Al ver la película en versión original, me asaltó la curiosidad. ¿Cómo resolverían el chiste en la versión doblada? Sin duda, un “Hodor” en toda regla.

Una pregunta: Cómo interpretáis la mirada cómplice de madre e hijo del final? Si te apetece compartir tu teoría, puede dejarla en los comentarios.

 

  1. Fecha de estreno anunciada para el 11 de abril de 2019.
  2. La actriz protagonista, Lupita Nyong’o, confirmó la nutrida (y recomendable) lista  a “Entertainment Weekley”. Más detalles aquí.
  3. “Por tanto, así dijo el SEÑOR: He aquí, yo traigo sobre ellos mal del cual no podrán salir; y clamarán a mí, y no los oiré”. (Jeremías 11:11)
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Verano Rojo – Campaña Crowdfunding

10421642_840291046100475_5424905761880655665_nVERANO ROJO es el largometraje low cost de Terror del subgénero “Slasher” de nuestro amigo Charly Jofre. Con esta película rinde homenaje a un subgénero por el que el colega siente pasión.

VERANO ROJO es una realidad, la película ya está rodada, ahora mismo se encuentra en pleno proceso de postproducción.

El Teaser Trailer de VERANO ROJO fue presentado en el Nocturna Festival Internacional de Cine Fantástico de Madrid en 2015 y también en el Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges en 2015.

Ahora puedes ayudar a conseguir que podamos verla en los cines. Hazte mecenas de Verano Rojo y llévate fantásticas recompensas (DVD, camiseta, gorra, BSO…). Con las aportaciones se podrán completar los procesos vitales como la postproducción, en donde se podrán añadir los efectos especiales y sonoros para que tenga el mejor acabado con la máxima calidad.

Más info aquí.

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Reflexiones de cine: Reencontrarse con un viejo amigo (Crónicas de mi experiencia con Indiana Jones)

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1981. Estados Unidos. Un intrépido arqueólogo, fruto de una mente privilegiada, está a punto de nacer. Lleva años germinándose y, lo que empezó como una idea, pronto se llevó al papel y finalmente al celuloide. Está destinado a cambiar para siempre el cine de aventuras (y un poquito) Hollywood.

1981. Argentina. En un lugar que comparte nombre con una famosa ciudad andaluza nace el redactor de esta entrada, quizá uno de los fans más acérrimos de aquel que está destinado a grandes cosas como salvarnos del yugo nazi y proporcionarnos horas de diversión frente a una pantalla.

Raiders 2Ambos son “hermanos”. No sólo nacen en el mismo año, sino que además comparten gusto por la arqueología, las ciencias ocultas, la aventura, y el “hermano menor” (por eso de que ve la luz en Octubre cuando el redactor nació en Enero) ejerce una influencia en su vida pocas veces vista. El “hermano mayor” pasa gran parte de su vida tarareando la “Raiders March” de John Williams, soñando que salva a hermosas mujeres gracias a su astucia y su látigo y -cómo no- que salva el mundo de algún artefacto sobrenatural y/o místico.

Los años van pasando. Nuevas aventuras del arqueólogo que se hace llamar “Indiana”se van sucediendo (todas disfrutables y, para el redactor, obras maestras indiscutibles) y su corazón da un vuelco cuando anuncian ¡nada menos que una serie de Indiana Jones! Pero claro, no está el rostro que amamos y admiramos: en su lugar hay otras caras, y su padre, el Señor Lucas, decide que quiere contarnos otras facetas en la vida del personaje. El resultado es un poco agrio, ofreciéndonos una serie irregular, muy alejada (aunque parezca extraño) del universo Jones, donde no hay referencias a absolutamente nada de las películas ( cuando, por ejemplo, en cada una de ellas hay rastros de que por la vida del arqueólogo han pasado muchas cosas entre películas) y hasta por momentos tornándose aburrida.tumblr_m4g7py0Eiw1qzdglao1_1280

La serie no gozó de éxito alguno, y Lucas se vio obligado a dejar de filmar capítulos enteros: mas tarde nos enteraríamos que en esos capítulos “que no fueron” Indiana hubiese conocido a Belloq, a Abner Ravenwood y a Marion, cerrando el círculo rumbo a la primera película.

El intento fue fallido. Pero el amor por el personaje seguía allí, que duda cabe. Los años siguieron pasando y rumores sobre una cuarta película del personaje se sucedían sin una fuente fiable a la que atenerse: que si adaptaban el mejor juego que ha tenido nunca el arqueólogo, Fate of Atlantis, que si volvían a reunirlo con su padre en una nueva aventura, que estaban tanteando a Kevin Costner para ser un hermano perdido

Y llegamos a 2008. El redactor de esta entrada ya lleva años viviendo en Tierras Baleares, y finalmente el sueño se hace realidad: habrá cuarta película de Indiana Jones. El gozo no puede ser mayor, máxime cuando están los “padres de la criatura” involucrados en el proceso: Harrison Ford, Steven Spielberg, George Lucas. Hay nuevos personajes (como es lógico) y caras conocidas (como Karen Allen).

“Filmaremos la película a la antigua usanza. Reduciremos el CGi al mínimo” (Spielberg dixit).

KotCSposter¿Podía haber mejor noticia que esa? Loco de la emoción, el redactor se lanzó a por todo lo que hubiese del arqueólogo en el mercado. ¡Indiana Jones volvía a estar de moda! Desde los comics hasta las tazas del McDonalds, todo parecía pasar por el hombre del fedora.

2008. Mayo. “Risueños como un colegial” asistimos al estreno de “Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal” impacientes, nerviosos como quien va a buscar a un amigo que hace tiempo que no ve. El redactor decide hacer caso omiso a las (muchas) cosas que no olían bien (ese título no muy atractivo, el macguffin raro…), y centrarse en lo positivo, como un trailer que nos mostraba al arqueólogo en excelente forma en lo que prometía ser una divertida aventura… y joder, ¡que Indiana Jones estaba de vuelta!ij4_74

La tarde de aquel viernes, tras salir de ver la cinta, el redactor se dio cuenta que estaba extraño, con una mezcla de sensaciones que deambulaban por su cuerpo sin llegar a clarificarse. ¿Estaba decepcionado? No del todo. ¿Feliz? Tampoco. ¿Enojado? No pero sí.

Una pregunta y solo una pasaba por su mente. ¿Que diablos acababa de ver? Para mas inri, el redactor se dio cuenta de que no estaba solo: los demás espectadores se habían levantado en silencio, cogiendo sus chaquetas y saliendo por la puerta sin hacer un solo comentario.

¿Pero que demonios habíamos acabado de ver?Indiana-Jones-and-the-Kingdom-of-the-Crystal-Skull-DI

Incrédulo, el redactor fue a verla una vez más. Un dejo de tristeza embargaba esa nueva visita, que iba a ser la primera de una larga serie de futuros visionados pero que quedó como la última, tratando mas de clarificar esa mezcla de sensaciones antes que tener ganas de disfrutar nuevamente de la película.

El resultado fue el mismo. Seguía sin entender qué nos habían querido contar Spielberg, Lucas y Cía.

(Spoilers de la cuarta película)

Indiana_Jones_and_the_Kingdom_of_the_Crystal_Skull_Indiana_Jones_4-438692173-largePensando en ello, el redactor sacó en claro unos cuantos puntos que sin duda hacían mas dura la puñalada. Ya desde casi el primer fotograma se demuestra que nos mintieron descaradamente: el uso del CGI no solo no lo habían reducido al mínimo (como declarara Spielberg), sino que era el habitual de las películas “de ahora”, y además usado para escenas tontas. El ejemplo mas flagrante eran esos topillos del desierto al estilo “cartoon” y los monos “Elvis” de la jungla. Segundo, la falta de imaginación y pereza que rodeaba toda la obra: En las cintas anteriores, Indiana escapaba de las situaciones gracias a su ingenio, a un amigo o directamente no escapaba y terminaba atado a una silla junto a su padre. Aquí, en cambio, está rodeado de rusos (los nuevos enemigos) tira una ametralladora al suelo, que se dispara al caer matando al que tenía enfrente, y causando la confusión para escapar. ¿De verdad? ¿No había otra manera? Y seguimos: la idea de escapar de una explosión atómica en una nevera a día de hoy sigue sin procesarse en la mente del que esto escribe, así que mejor dejarla de lado. Pero lo que por ejemplo en La última cruzada se resolvía a lo “Indiana Jones”, es decir, buscando las pistas donde tgal-toon-stephen-spielberg-george-lucas-harrison-ford-jpgoca, en santuarios arqueólogicos de aúpa, aquí se opta por encontrarlas en libros sentados cómodamente en el salón de casa. Demasiada pereza para resolver los enigmas, ya muy lejos de las verdaderas aventuras que vivió la producción en Túnez por ejemplo cuando se filmó “El Arca”.

Demasiadas decepciones y una buena muestra (que ya estaba patente con la nueva trilogía de Star Wars) que Lucas había perdido la perspectiva con respecto a sus creaciones.

Vendrían años de distanciamiento. El redactor se había alejado por completo del Universo Lucasiano, y serían años oscuros en cuanto a esa “relación de amistad” se refiere.

Reencontrarse con un viejo amigo

12710796_1756054087948852_2464223387223809694_o26 de Febrero. Viernes. Palma 80 Café. En un lugar repleto de gente ansiosa de conocer detalles y anécdotas de “En busca del Arca Perdida”, a este redactor (el mismo que estaba distanciado de hacía años de las aventuras del arqueólogo) le toca hablar sobre él. Y el proceso comienza dos semanas antes. Coge todo lo que tiene (que es mucho) sobre el personaje y empieza a leer. Descubre (o redescubre) a ese hombre que nos salvó de las garras nazis, de la conquista mundial a manos de los Thugees y -una vez más- de los nazis y los rusos, y se da cuenta que es verdaderamente tonto enviar al ostracismo a toda una saga por una película que pudo -o no, según el criterio- haber sido fallida. ¿Cómo no reenamorarse de nuevo viendo la increíble escena del Templo peruano? ¿Esa enorme roca con ganas de aplastar al bueno de Indy y que pasó a ser iconografía de la historia del cine? ¿Y el final? ¿Y la persecución de vagonetas? ¿Y esa delicia de actor que es Sean Connery haciendo historia como su padre? ¿Y esa…?

Son infinitos los momentos que podríamos sacar de estas películas. Como homenaje final (que nunca lo es del todo), en Weird Sci fi Show reseñaremos cada una de ellas, como corresponde, con anécdotas, curiosidades, secretos… Habrá mil reseñas en Internet, pero muy pocas escritas desde el corazón como estas. Permaneced atentos y racias por leer el tocho si habéis llegado hasta aquí.

PD: Indy, viejo amigo, que alegría tenerte de vuelta en mi vida.

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El día que Peter Parker conoció a los Go-Go Boys: el Spider-Man de la Cannon

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Conocíamos ayer el aspecto del nuevo Spider-Man en Civil War, la tercera entrega de las aventuras del Capitán América. Puede gustarnos más o menos pero la buena noticia podría ser que por fin se incorpora al Hombre Araña al nuevo Universo Marvel cinematográfico después del reboot del personaje y sus catastróficos resultados. Sin embargo, nuestro trepamuros favorito ha tenido más de un desencuentro con el Séptimo Arte (incluso con su prima la pantalla pequeña). Uno de los episodios más curiosos es el que sufrió en los ochenta.

spider-man-cannon-IEl éxito de Superman de Richard Donner desató un boom por el cine de superhéroes que acabó con una pila de proyectos cinematográficos que nunca se realizaron por diversas razones, siempre estando a la cabeza las limitaciones en el presupuesto y los efectos especiales. Sin embargo, tras la buena acogida por parte de crítica y público de esa obra maestra hecha cine de las aventuras del Hombre de Acero, la Marvel Cómics no tardó en intentar repetir la jugada. Su personaje estrella, Spider-Man, que ya se había estrellado en la tele con esa (simpática) serie protagonizada por Nicholas Hammond (en Japón tuvo también otra serie con diferente suerte), pasó por manos como las de Roger Corman. En 1985 los derechos adquiridos por el Rey Midas de la Serie B expiraban y entraron en juego dos nuevos jugadores. Menahem Golan y Yoram Globus, dueños y señores de la Cannon Films (otra grande de la caspa ochentera), se hicieron con el personaje por 225.000 dólares en el 85 con la intención de llevar al cine sus aventuras. Por supuesto, no tenían ni la más remota idea de lo que compraban. Ellos pensaban que Spiderman era una suerte de hombre lobo pero sustituyendo al lobo por una araña. Sin embargo, con esta película los Go-Go Boys pretendían pegar un pelotazo (descontando el porcentaje que ganaría la Marvel) de proporciones cósmicas. Y por su parte la Marvel quería desquitarse del fiasco que supuso la adaptación de Howard, el pato.

cannon-spiderman-the-movieEn un primer momento, el proyecto recayó en las manos del afamado director de ese gran clásico llamado La Matanza de Texas, es decir, Tobe Hooper. Para horror de Stan “The Man” Lee, la película se parecía más al concepto de La Cosa del Pantano (recientemente adaptada por Wes Craven en aquel momento) que al del Trepamuros de toda la vida que todos conocemos. Peter Parker, un fotógrafo regulero que se gana las habichuelas como puede, ya  no recibe el mordisco de una araña sino que es víctima de una radiación creada por el villano de turno, un “mad doctor” llamado Zork. Peter acabará convirtiéndose en una araña gigante que tendrá que luchar contra las hordas de mutantes que creará el malo para la ocasión. Muy flipante, no?

262-_Trade-Secret_El bueno de Stan rechazó de plano lo que querían hacer con su criaturica (nunca mejor dicho), Hooper se fue para realizar su remake de Invasores de Marte y el proyecto de Spidey se le pasa a otro director de la casa, Joseph Zito (Desaparecido en combate, Invasión USA). En esa ocasión se plantea una historia de corte más tradicional con Bob Hoskins como Doctor Octopus y Lauren Bacall interpretando a la tía May. Un joven gimnasta llamado Scott Leva que trabajaba en cine y televisión como especialista y ocasionalmente también de actor fue el elegido para encarnar al Hombre Araña. Leva incluso posó para varias fotos y carteles promocionales, apareciendo también en la portada de Amazing Spider-Man 262. Zito y su colega Barney Cohen intentaron acercarse al concepto dual del personaje pero Golam, que veía a Spidey como un Superman con careta, metió mano en el guion añadiendo perlitas más propias de Charles Bronson que de Peter Parker. Para cuando se dieron cuenta, la Cannon se había gastado millón y medio de dólares en pre-producción y el (escueto) presupuesto inicial de 20 millones se redujo a poco más de una cuarta parte debido a los problemas financieros provocados por los fracasos de taquilla de otras “súper producciones” de la casa. Joseph Zito consideró que con esos irrisorios recursos sería imposible adaptar dignamente a Spider-Man y se apeó del proyecto. Sin director, sin proyecto definido y sin apenas dinero, la Cannon centró sus esfuerzos en lo que consideraban una apuesta segura: Superman IV En Busca de la Paz.

scott-leva-cannon-spider-man-photosA un año de que expirasen los derechos, en 1989 se retomaba el proyecto de nuevo. Golam y Globus (con la ayuda del dinero de Giancarlo Parretti, fugaz gerifalte de la productora en aquel momento) consiguieron incluso prorrogarlos un año más (lo cual propició la realización de otra cinta con un personaje Marvel en la carátula, es decir, la película del Capitán América). La intención era la de llevar de una vez por todas las aventuras del Trepamuros al cine pero a la Cannon Style, es decir, lo más económicamente posible. Para ello reclutaron a Albert Pyun (quien llevase después al Capi a la pantalla grande como hemos comentado antes y que se convertiría en el principal enemigo de Steve Rogers por delante de Cráneo Rojo o el Barón Zemo) que se comprometió a rodar simultáneamente ésta película de Spiderman con la secuela de Masters del Universo. Ambas producciones compartirían sets (se rodarían en Wilmington, Carolina del Norte) y reparto y se irían alternando. La idea tenía lindezas como que el actor elegido para interpretar a Peter Parker se sometería a un régimen de 8 semanas de entrenamiento para desarrollar su masa muscular. Tras el rodaje de Masters del Universo 2,  se reanudaría el rodaje de Spider-Man, con un Peter Parker muscularmente más desarrollado.

Pero pronto se hizo evidente que la Cannon no podía llevar adelante varios proyectos millonarios al mismo tiempo, sobre todo con pérdidas, y empezaron las dificultades económicas y los recortes de presupuesto. Poco después Mattel (a quienes debían el dinero de los derechos) y Marvel decidirían rescindir sus contratos con los israelíes y, de todo ello, Pyun acabaría reciclando conceptos y materiales para perpetrar ese clásico de videoclub llamado Cyborg con Jean Claude Van Damme luciendo palmito y con un presupuesto de 500.000 dólares (salario del belga incluido).

Golan y Globus siguieron en su empeño pero sin éxito y ya a principios de los noventa los derechos del personaje los adquirió la Carolco y James Cameron puso en marcha su propia adaptación. Pero eso es otra historia…

Próxima parada: Operación Dragón… Una nueva #WeirdSession!

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Nos congratula anunciar que el próximo jueves 31 de marzo a las 20:30 incorporamos a nuestro ciclo de #WeirdSessions el clásico que lanzó a la fama y convirtió en icono mundial a Bruce Lee. Lamentablemente el propio Lee no pudo ver el estreno ni disfrutar de las mieles de la fama debido a su prematuro fallecimiento. Sin embargo, el resto de los mortales nos hemos podido deleitar con este clásico del cine de acción. Una cinta que eclipsó la bondmanía vigente en su época y que desató la locura por las cintas de artes marciales.

Ya sabéis gentes y cinéfagos de Mallorca, si queréis volver a experimentar en pantalla grande toda la magia del cine y del carisma de Bruce Lee os esperamos el 31 de marzo. ¿Dónde? Pues dónde va a ser! En el Cine Rívoli, claro está.

Entradas por sólo CINCO EUROS y, como de costumbre, las palomitas de regalo.

No sólo eso, sino que contaremos con la presencia del cortometrajista mallorquín Javier Pueyo que nos hará una breve presentación de la peli!!!

Os esperamos!!!

PD. Damos gracias a los amigos de “Palma también fue Grindhouse” por la imágenes de los recortes con anuncios de la película de la prensa de la época. Más info de su proyecto en: https://www.facebook.com/groups/palmatambienfuegrindhouse/

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Chulos, putas y abogados. La vida según Benjamin Marra

BenMarraTheManBenjamin Marra es un tipo peculiar que entiende la cultura del entretenimiento de una forma particular. Desde hace un tiempo, publica sus cómics en su propio sello llamado Traditional Comics bajo los cánones de exigua calidad que él considera pertinentes. Es decir, sus tebeos están publicados en blanco y negro y en formato comic-book con papel de mala (malísima) calidad más cerca de la cultura del fanzine que del resto de la fauna editorial americana. Marra cree que los cómics deben ser baratos, publicados con materiales baratos, y con contenido de cutre. Esa es la auténtica naturaleza del cómic a su entender. Entretenimiento mugriento que debería reflejarse en su representación física.

5_marradomymonstercolor02Concebidos como entretenimientos de usar y tirar y autoconscientes de su estatus de sub-productos, Marra reivindica la basura a la vez que los carga de una ácida crítica a la sociedad de su país. Con la violencia explícita y el sexo como bandera, sus historias están salpicadas de corrupción, racismo o conflictos bélicos siempre tratados con tal naturalidad que ni ofenden ni escandalizan sino los llevan al terreno de la parodia.

Creador de un universo muy particular y muy rico, sus historias son fragmentos inacabados de longevas series imaginarias que ni existen ni existirán. Relatos sórdidos donde se da rienda suelta a los bajos instintos y predomina la acción de serie b, de clara estética ochentera, como la que vivíamos de chavales con las películas de la Cannon Group, por ejemplo. Un mundo de raperos, chulos, putas, camellos, caza-recompensas y gentes del mal vivir. Argumentos y situaciones de lo más disparatado que a su vez son el atractivo de los mismos. Es por ello que sus cómics son muy entretenidos de leer a la par que divertidos. Y es que estamos ante una de las actitudes más macarras (y conscientes de ellas) del cómic independiente americano.

night-businessEn nuestro país los encargados de darnos a conocer el trabajo del amigo Benjamin son nuestros paisanos de Autsaider Comics. Buena gente que desde nuestra isla, Mallorca, están empecinados en traernos lo más destacado del cómic independiente actual. Hasta el momento han publicado Sangre Americana (un increíble volumen de más de doscientas páginas que recopila las historias Gangsta Rap Posse, Lincoln Washington: Hombre libre, Las increíbles y fantásticas aventuras de Maureen Dowd, Naked Heroes y Night Business) y El azote del terror. C. A. U. (Comando Antiterrorista Unipersonal). Dos ediciones de lo más cuidado y con un diseño espectacular. Y si por si fuera poco también tenemos a nuestra disposición dos especiales. Por un lado Acero y Láser (una aventura de mercenarios espaciales made in Benjamin Marra) y por el otro Intermediary Mund (una recopilación de ilustraciones del autor para un supuesto juego de rol).

Es por ello queridos weirdos que os recomendamos encarecidamente que os adentréis en el mundo de Benjamin Marra y os dejéis llevar por el entretenimiento más directo, basto y chabacano a la vez que original. No os arrepentiréis.

Tenéis más información en la web de la editorial (http://www.autsaidercomics.com/) y en la del propio autor (http://www.benjaminmarra.com/)

T de Turbo Kid

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Vivir en 1997 es realmente complicado. El mundo se ha ido al garete tras un apocalipsis nuclear. La Tierra es un devastado yermo donde el agua es un bien preciado y la Ley del más Fuerte impera sin piedad. Sólo hay dos tipos de habitantes en este nuevo escenario: depredadores y supervivientes. Kid pertenece a éste último grupo. Montado en su BMX pasea con precaución por los desolados parajes en busca de agua, comida o cualquier cosa de valor que pueda intercambiar por el líquido elemento o alguna pieza con la que poder engrosar su peculiar colección. Y es que si para el superviviente medio es difícil salir adelante, Kid lo tiene aún un poco más difícil. Escondido en su búnker alimenta su espíritu de friki amante de los cómics y la cultura pop de un tiempo ya pasado a la vez que intenta emular a su héroe favorito: Turbo Rider. Un día cruzará su camino con una excéntrica chica llamada Apple, quien con un método no muy políticamente correcto lo obliga a ser su compañero de aventuras.

Turbo Kid rezuma nostalgia por los cuatro costados. Desde el primer momento en el que vemos un logotipo que recuerda al de la Cannon, su banda sonora con sintetizadores a toda mecha, sus carismáticos héroes y villanos sacados de los cómics, los mil y un guiños al Maestro Carpenter, Mad Max y a todas esas películas del género que poblaban las estanterías de los videoclubs con las que flipaba la chavalería que creció en los ochenta nos envuelven en un ambiente retro que nos ataca directamente a la “patata” sin ningún tipo de concesión.

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Los canadienses François Simard, Anouk Whissell y Yoann-Karl Whissell son los encargados de escribir y dirigir esta joya. Lo que comenzó como un cortometraje, T is for Turbo, una pequeña broma gore dentro de esa antología de cortos de terror llamada The ABCs of Death acabó convirtiéndose en un debut cinematográfico por aclamación popular.

Cabe destacar a la pareja protagonista. Unos desconocidos Munro Chambers y Laurence Leboeuf como Kid y Apple muestran una química increíble. Nos divertirán con sus respectivas personalidades y las situaciones (algunas de ellas bastantes peliagudas) en las que acaban metidos. El único rostro conocido de todo el elenco es el del Gran Michael Ironside haciendo de malo de la función. Zeus, un cacique local, es un villano de opereta acostumbrado a que su palabra sea la Ley.

En definitiva, Turbo Kid es una gamberrada, una gran gamberrada, que hará las delicias de todo aquel nostálgico gracias a sus maneras de serie B ochentera. Un ejercicio retro directo al corazón del aficionado. Como toda ópera prima que se precie tiene sus defectos y sus carencias (muchas de ellas debido a su presupuesto) pero que se suplen con gracia, ingenio y la personalidad que destila la cinta. Una recomendación que hacemos a todo aquel weirdo que se precie. Esperamos que os guste tanto como a nosotros.

Especial #WeirdSessions: Mad Max 2, el Guerrero de la Carretera

mad max¿Quién le iba a decir a George Miller que dejaría de ejercer como médico para dedicarse a ese loco negocio del séptimo arte? Dice la leyenda que su hermano gemelo, Bill, y su colega Byron Kennedy le metieron en el cuerpo el gusanillo del cine. ¿Y qué sería de éste sin su ópera prima Mad Max, Salvajes de la Autopista (1979)?

Con un escuálido presupuesto de cuatro duros (o dólares australianos) mal contados y echándole imaginación y jeta al asunto (tomas únicas, coches que se repintaban o el pago con cerveza a muchos de los figurantes entre otras lindezas), George Miller construyó una cinta de acción que coqueteaba con el thriller policiaco y el cine de vigilantes que poblaban los cines de barrio y los videoclubs de la época con Charles Bronson y Harry Callahan como máximos exponentes y donde la venganza era el móvil principal de la historia. A todo ello una leve pincelada de ciencia ficción post-apocalíptica donde, sin detenerse demasiado o nada en ello, podíamos notar que la sociedad comenzaba a irse al garete y que la ley de la jungla imperaba siendo las fuerzas de la Ley y el Orden las primeras en aplicar métodos expeditivos para mantener su autoridad. La humanidad vivía en un mundo brutal sin concesión alguna a sentimentalismos.

bMM2_GER_LC02Ese es el mundo en el que vive Max Rockatansky, nuestro protagonista, luchando por salir adelante. Padre de familia e implacable policía, el devenir de las circunstancias lo transformarán en un superviviente en el sentido más estricto de la palabra convirtiéndose en uno de los antihéroes por antonomasia del celuloide. Por otro lado, también supone el descubrimiento de uno de los actores más importantes de las últimas décadas: Mel Gibson. Un Mel Gibson que consiguió su papel casi por casualidad y gracias a su afición por meterse en líos. Se dice que acudió al casting acompañando a su amigo Steve Bisley (quien luego interpretara a su compañero en la película, Jim el Ganso) resacoso y con el aspecto que uno pueda tener después de haber estado zurrando la badana borracho en un bar, es decir, con la nariz inflamada, mandíbula rota y moratones varios. A George Miller le encantaron sus pintas y lo citó para una segunda prueba.

tumblr_my3rxdGxcb1qkcj94o1_1280La buena acogida del debut de las aventuras del Loco Max trajo consigo una secuela. Una segunda parte (pensada en un principio como fin de la saga) que, además de irse por otros derroteros, superaría la cinta original. Cambiando radicalmente de referentes, tres años después llegaba a la gran pantalla El Guerrero de la Carretera, un western post-apocalíptico salpicado del slapstick más violento y con fuertes influencias del cartoon y del cómic.

MM2_scsnk5En esta segunda entrega el mundo ya se ha ido a la mierda, la Ley del más fuerte es la que impera y (parafraseando a Robert E. Howard) “La barbarie es el estado natural de la humanidad”. Tras la muerte de su familia, Max vagabundea por las largas carreteras del yermo sorteando a violentas bandas de carroñeros ávidos por conseguir aquello que en ese mundo consideran más preciado, es decir, combustible. Y ese es el elemento principal de toda la trama: el combustible. Concretamente el que se encuentra en una pequeña refinería defendida por un pequeño (e indefenso) grupo de supervivientes que se ve asediado por una banda de forajidos. Es aquí cuando la llegada de un forastero, Max, es la oportunidad para salvarse de los brutales ataques del grupo rival. ¿Básicamente es la premisa que hemos podido ver en muchos westerns, no?

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El Max Rockatansky de ahora poco tiene que ver con el de antaño. Privado de su familia en la primera parte y convertido en un superviviente al que nada importa salvo el beneficio propio, se mueve por el mundo sin interés alguno por relacionarse ni asociarse con nadie. Hombre parco en palabras, valora más la vida de su fiel perro que la del prójimo humano. A su forma de ver ya no hay ni buenos ni malos sino oportunidades de sacar provecho y desaparecer una vez conseguido el objetivo. Un personaje muy similar al personaje sin nombre que hiciera famoso a Clint Eastwood en la Trilogía del Dólar de Sergio Leone.

bMM2_GER_LC03Pero si hay algo a destacar en esta segunda entrega en sin lugar a dudas el magnífico plantel de secundarios y esa estrafalaria estética post-apocalíptica que será imitada de forma descarada por la cantidad de producciones italianas que se multiplicaban como por esporas en las estanterías de los videoclubs. Personajes como Humungus y su fiel mastín Wez se han convertido por méritos propios en auténticos iconos con personalidad propia. Con muy pocos detalles, algunos casi invisibles al ojo del espectador, Miller nos construye a dos de los villanos más originales e influyentes de la primera década de los ochenta. Mención aparte merece el Capitán Gyro, circunstancial partenaire de Max, que con su cuchara de palo y su servilleta anudada al cuello degusta como manjar de dioses las sobras de la lata de comida para perros Dinki-Di que el can de Rockatansky considera oportuno dejarle.

mad-max-2-the-road-warrior-cincodaysUna película donde no abunda el diálogo (Mel Gibson por ejemplo sólo tenía dieciséis líneas en su guión) y sí la acción. Una persecución final de órdago y la violencia más brutal como motor de la acción. Una película de cine mudo punk. En definitiva, un clásico de total culto que hizo (y sigue haciendo) las delicias del espectador. En la humilde opinión de aquel que suscribe estas palabras, es la mejor entrega de la saga y, con el permiso de ciertas brujas de la localidad de Eastwick, lo mejor que este director ha dado al cine. Además abrió las puertas de Hollywood a George Miller. Incluso Steven Spielberg puso sus ojos en la cinta e invitó acto seguido a Miller a participar en su proyecto de The Twilight Zone (the movie) en su mejor y más interesante segmento.

Es por ello y mucho más que enorgullecemos de poder proyectar Mad Max 2, ElScreen shot 2015-03-23 at 12.07.36 PM Guerrero de la Carretera dentro de nuestro ciclo de Weird Sessions. El próximo jueves 25 de febrero a las 21h en el Cine Rívoli, el cine con más historia de nuestra ciudad natal Palma de Mallorca, los mallorquines volveremos a tener la oportunidad  de disfrutar de la batalla por la gasolina en pantalla grande y en versión original. Y todo ello por el módico precio de cinco euros (con las palomitas de regalo). Como siempre se podrán adquirir las localidades en la taquilla del cine y además en los establecimientos asociados al evento:

– Gotham Comics (c\ Sant Miquel, 75)

– El Món d’en Kaito Videojocs (c\ Pere d’Alcántara Penya, 10)

– Neko Neko (c\ Sant Miquel, 62)

Os esperamos!!!

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Experiencia Phenomena

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¡Hola weirdos! Supongamos que Ustedes, como nosotros, crecieron durante aquellos gloriosos finales tardíos 70s, toooodos los 80s y ya a pleno rendimiento los 90s. Estaremos de acuerdo en que mucho del mejor cine de la historia se creó durante esos años. Hubo un derroche de creatividad e imaginación desbordante, y tuvimos como resultado películas entrañables, que no nos cansamos de ver y de las cuales muchas nos sabemos hasta los diálogos de memoria.

Muchos de ustedes, como nosotros, somos hijos del videoclub y el vhs. Sí, alguna película hemos visto en el cine (quien esto escribe vió -es un decir- Cazafantasmas con tres años, Karate Kid con cinco o seis, Roger Rabbit con siete u ocho…) pero la gran mayoría vió todo gracias a esas cintas de vídeo que se iban rayando con el paso de los años y que hoy son sólo una curiosidad vintage antes que otra cosa.

Habéis deseado -estoy seguro de ello- muchas veces ver alguna de esas pelis que están guardadas en nuestra “patata” en pantalla grande. Como debe ser. Sintiendo y respirando cine.

Pues desde hace unos años tenemos un cine que, los que nos dedicamos a esto, tenemos como ejemplo y aspiración a seguir por cuanto nos da la posibilidad de disfrutar de verdaderos mega clásicos en una pantalla grande, enorme, con sonido dts y en muchas ocasiones calidad de imagen 4k.

Hablamos, como no, del cine Phenomena.

La experiencia

20160122_163359No hablaremos de su historia, ni de quién está detrás. De hecho, sinceramente no importa. Lo único en lo que debemos centrar nuestras sensaciones, una vez hemos decidido ir -elección acertadísima, dicho sea de paso- es en el ambiente que se respira allí una vez pones un pie en el hall de entrada. En el caso de quien esto escribe, fue a la exhibición de la versión roadshow de la última de Tarantino -o como el prefiere decirlo, su “octava película”-, “Los Odiosos ocho”, y una vez más, el Phenomena deja el listón altísimo, casi inalcanzable: es la única sala de España que proyecta la película en el formato original en el que el Director la filmó: esto es, los ya famosos 70 mm, el doble del estándar actual -aunque ya ni eso con la llegada del digital- que eran los 35 mm.

Pues bien, es una jugada -y un negocio- redondo. La función comenzaba a las 17:15 horas de un viernes, y una hora y algo antes (!) la cola ya llega a la esquina. Quien esto escribe no sale de su asombro, y resignado, se mete rápidamente en la cola, que a este paso cuando faltan minutos para las cinco ya hay fácilmente trescientas o cuatrocientas personas invadiendo la acera esperando para entrar.

20160122_163425Otro apartado a resaltar es la organización. Las entradas no eran numeradas, pero hay dispuestos  dos o tres hombres entre las filas de butacas “distribuyendo” a los que van entrando para que nadie se quede parado buscando con la vista alguna butaca libre. En un rato estuvimos todos sentados sin ningún problema.

Y salió el gran Nacho Cerdá (la cabeza visible y principal promotor del proyecto) a hacer algunos apuntes sobre “Los Odiosos Ocho”, como el hecho de que los Hermanos Weinstein (los que le ponen la pasta a Tarantino y le conceden todos los caprichos) tuvieron que mandar a fabricar uns ópticas para poder exhibir la película en 70 mm, porque hacía años ya que no se fabricaban, y que Phenomena (al que dijeron que fue la propia distribuidora la que les ofreció la posibilidad de estrenar la película en ese formato) tuvo que pedírselas prestadas, al tiempo que armaban un plan B y salían a recorrer España en busca de esas ópticas por sitios de lo mas variopintos, desde mercadillos hasta cines abandonados.

20160122_170026.jpgFinalmente localizaron las dichosas ópticas casi al tiempo que llegaban las de Estados Unidos, pero que no terminaron de funcionar. Felicitándose por haber contado con el plan B, el siguiente paso fue agrandar la pantalla para poder ver los 70 mm como Dios manda, poniendo una mas grande sobre la original. Arreglados los detalles finales (como el hecho de que el audio va por separado y hay que sincronizarlos manualmente con la imagen), “Los Odiosos Ocho” estuvo lista para ser presentada al gran público.

¿Y?

20160122_170742La calidad de imagen -así como su sonido- es brutal. No hay pérdida de detalles, y la película te entra directamente al cerebro. ¿Hacía falta para “Los Odiosos Ocho”? Pues en opinión de quien esto escribe no, máxime cuando ha supuesto un verdad20160122_170003ero dolor de cabeza en más de un sentido tanto para los técnicos que trabajaron en el rodaje como para los exhibidores que les tocó proyectarla. Pero bueno, Tarantino es quizás el único o uno de los pocos que se pueden dar el lujo de hacer cosas como ésta y que salgan bien.

Tres horas y pico después, la película termina y las luces se encienden. Sales por ese vestíbulo repleto de fotos y pósters de esas películas que amas -está desde Spielberg sentado sobre las fauces del Tiburón hasta Ridley Scott con una hermosísima Sigourney Weaver enfundada en traje de astronauta detrás- y te das cuenta de lo bien que salen las cosas cuando le pones pasión. Phenomena es buena muestra de ello, y nosotros encantados; baste decir que la función siguiente a la nuestra era un programa doble con “Operación Dragón” e “Invasión USA”, y ¡había la misma cola de a saber cuántas personas!

Lo dicho, weird@s del mundo. Id al Phenomena aunque sea una vez, y comprobad por vosotros mismos lo que es vivir la “experiencia”. Os encantará. ¡Hasta la próxima!

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PD: Lo más parecido que encontraréis en nuestra querida isla son, sin duda, las “weirdsessions” de Weird Sci Fi Show. Retomando ese mismo espíritu, ofrecemos una cita mensual con alguna peli entrañable en el cine Rívoli (este mes toca “Mad Max 2”), además de nuestra charla también mensual en el Bar-Restaurante Palma 80s (donde este mes toca “En busca del Arca Perdida”). Os esperamos en todos y cada uno de nuestros encuentros. Sin vosotros no somos nada… y aquí también podemos disfrutar de nuestra “Experiencia” particular.

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La música de Tarantino

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El cine de Quentin Tarantino tiene una variedad de elementos propios que lo hacen único y reconocible incluso con un visionado fragmentado de cualquiera de sus películas. El desarrollo de unos personajes muy cool, sus interacciones y sus diálogos, el uso de determinados planos, los “homenajes” cinéfilos o esa forma de hacer y entender el cine hacen del director de Knoxville uno de los más importantes e influyentes referentes modernos. Y no nos olvidamos de la música, elemento fundamental en cualquiera de sus cintas. Es por ello que en este artículo un servidor os mostrará su particular Top Five de entre todos los temas incluidos en las bandas sonoras de Quentin Tarantino. No es ninguna lista oficial, sino las cinco canciones que, sin ánimo de sentar cátedra, enrollan más al humilde weirdo que suscribe estas palabras…

Allá vamos:

5.  Battle without Honor or Humanity (Tomoyasu Hotei)
Sin duda uno de los temas más reconocibles de la banda sonora de Kill Bill. Battle without Honor or Humanity del músico y actor nipón Tomoyasu Hotei acompaña las ralentizadas imágenes de la banda yakuza más cool de Tokyo, O-Ren Iishi y sus 88 Maníacos, llegando a La Casa de las Hojas Azules. Seguro que más de un@ echa la mano a la empuñadura de su katana cuando suena esto de fondo…

4. Lo Chiamavano King (Luis Bacalow, Edda Dell’Orso)
Le llamaban King (Lo Chiamavano King) es un rutinario y regulero spaghetti-western de 1971 cuyo dato a reseñar es que está protagonizado por Klaus Kinski. El amigo Tarantino (como melómano que es) rescató su banda sonora para Django Desencadenado. Y es que este tema del compositor argentino Luis Bacalov es una auténtica delicia.

3. Little Green Bag (George Baker Selection)
En 1992 llegaba a nuestras vidas la historia de una banda de anónimos (y trajeados) atracadores. Antes de disponerse a dar un palo en una joyería formulaban sorprendentes teorías sobre el Like a Virgin de Madonna o discutían acerca de dejar o no propina mientras desayunaban en una cafetería de Los Ángeles. Buenos fans de la música setentera, su programa favorito era el Supersonido de Los Setenta de K. Billy y era éste precisamente quien nos introducía a los créditos iniciales con este Little Green Bag de fondo que ya se ha convertido en historia del cine por méritos propios. ¡Sigue en la onda!

2. Stuck in the middle with you (Stealers Wheel)
Sonaba Stuck in the midle with you de los Stealers Wheel mientras que un tipo vestido de traje amordaza a un policía en un silla y acto seguido le decía que le iba a torturar, por el mero hecho de que le gustaba hacerlo. Sin duda una de las escenas más adoradas (y odiadas) de la ópera prima de Tarantino. ¿Quién no sueña con ser un gánster cuando escucha este tema? Por cierto, el nombre auténtico del Señor Rubio (Michael Madsen) es Vic Vega… Adivináis de quién es hermano?

1. Misirlou (Dick Dale)

Y si en el 92 Tarantino nos había dejado boquiabiertos con Reservoir Dogs, dos años después todo el mundo quería ser como Vincent Vega o Jules Winnfield o cenar el Jack Rabbit Slims (ganando su concurso de baile, por supuesto). Pulp Fiction supuso el retorno a la gran pantalla de un grandísimo John Travolta, que nos enamoráramos de Mia Wallace o que quisiéramos probar una gran hamburguesa kahuna. Un pequeño prólogo donde Amanda Plummer y Tim Roth nos advierten de lo peligrosos que se han vuelto estos tiempos modernos que ya ni siquiera es seguro atracar una licorería precede a los títulos de crédito que, al igual que los de su film anterior, son ya un clásico. En esta ocasión, el tema popularizado por Dick Dale en los sesenta, Misirlou, maravilló nuestros oídos convirtiéndose en tendencia en el acto.