Crítica de “La noche de los Demonios” (Night of the Demons, Kevin. S. Tenney, 1988)

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Título original: Night of the Demons / Año: 1988 / País: Estados Unidos / Duración: 90 minutos / Director: Kevin S. Tenney / Producción: Joe Augustyn / Productora: Paragon Arts International / Distribución: Meridian Productions / Guion: Joe Augustyn  / Música: Dennis Michael Tenney / Fotografía: David Lewis / Montaje: Daniel Duncan / Reparto: Alvin Alexis,  Allison Barron,  Lance Fenton,  Billy Gallo,  Hal Havins,  Amelia Kinkade, Linnea Quigley,  Jill Terashita / Presupuesto: 1.200.000$


Es Halloween y Angela decide celebrar una fiesta clandestina en la abandonada mansión Hull, una antigua funeraria sobre la que, sin que ella ni sus amigos lo sepan, pesa una maldición. Ignorantes del mortal peligro, los jóvenes deciden divertirse a base de alcohol, música, bromas pesadas y sexo. Sin embargo, en su torpeza, acabarán despertando a un demonio que habita en el interior de la casa. Será de esta forma que comience su pesadilla.


Hay películas que perduran en el imaginario personal (o colectivo) no por su valor artístico ni su calidad cinematográfica sino por motivos intrínsecamente más prosaicos. Una portada llamativa, un personaje carismático, una escena impactante, una pegadiza banda sonora o simplemente habernos hecho pasar un buen rato pueden ser algunos de los variados motivos que nos pueden llevar a recordar, con más o menos cariño, ciertas cintas que poco probable es que lleguen a convertirse en clásicos o en representativas de un género en concreto. Aunque dudo que sea algo de lo que los fans veteranos tengamos exclusiva, todos aquellos que crecimos durante la “Edad de Oro de los Videoclubes”, esos templos del Séptimo Arte levantados para el gozo y deleite de voraces cinéfagos, nos sentiremos identificados con estas palabras. Probablemente muchos de nosotros tuvimos uno, dos, tres o más de diez títulos fetiche entre aquel maremágnum de fantásticas carátulas, una al lado de la otra formando un majestuoso mosaico, que nos maravillaban cada vez que acudíamos a dichos establecimientos. Seguramente tenga que sacudirme de encima algo de nostalgia (bendita y maldita por partes iguales) y que la cruda realidad es que un videoclub no era otra cosa que un negocio local, más parecido a una papelería o a un colmado, sin toda esa mitología que muchos aficionados le conferimos. Podríase decir que algo parecido ocurre con todos aquellos que tuvieron la fortuna de vivir de primera mano la gloriosa época de los “programas dobles” en los cines de sus barrios y que también los recuerdan con cierta carga épica. Sin embargo, que no nos dé miedo afirmar, con la embriaguez de la nostalgia a flor de piel, que eran auténticos santuarios que formaron el gusto y el criterio de muchos de nosotros.

Volviendo a lo que hoy nos atañe, cuando un servidor acudía al videoclub de su barrio no podía eludir la atracción de algunas de las cubiertas que poblaban las estanterías. Mientras que muchas de ellas eran totalmente fantásticas, otras, por el contrario, eran tramposamente engañosas. Algunas mostraban ilustraciones o imágenes que nada tenían que ver con su contenido. también las había que simplemente tenían un fascinante “nosequé”. Entre las muchas que atrajeron la atención de aquel jovenzuelo aficionado al terror, concretamente quien suscribe estas palabras (pero hace ya unos años), estaba la muy cutre portada de “La noche de los demonios” (Night of the Demons, Kevin S. Tenney, 1988) en la que aparecía, en primer término, el plano del deformado rostro de un demonio femenino -con una especie de tiara/corona- junto a la lapidaria frase “Estás invitado a una fiesta en el infierno”. Más tarde supe que dicha efigie, la de la actriz Amelia Kinkade, acabaría convirtiéndose en icono representativo de la saga. En cuanto al VHS, la cosa mejoraba considerablemente al darle la vuelta a la caja de la cinta para leer la sinopsis. Varias fotos la acompañaban y en ellas ya se nos prometían “gore” y escenas picantes -a juzgar por un explícito plano del trasero de la “Scream Queen” Linnea Quigley-. Si a ello añadimos que uno de los principales argumentos para “vendernos” la peli era la participación de Steve Johnson [1] en sus efectos especiales -algo que, sinceramente, en aquella época pre-internet nos la traía al pairo-, pocas razones más había para no acabar yendo al mostrador a alquilarla. He de confesar que pese a atraerme en multitud de ocasiones, tardé bastante en llevarme esta pequeña pieza de culto a casa. Siempre había otras opciones que postergaban el momento. Craso error.

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La de Kevin S. Tenney -quien debutara con la entrañable “Witchboard (Juego diabólico)” [Witchboard, 1986] o perpetrara posteriormente la inefable “La venganza de Pinocho” [Pinocchio’s revenge, 1996] o el producto “directo a vídeo” protagonizado por el desaparecido icono de los ochenta Corey Haim “Pánico en la central” [Demolition University, 1997] entre otros muchos otros poco destacables trabajos- es una de esas comedias de terror ochentero adolescente que tan del gusto fueron en su época funcionando relativamente bien entre los aficionados al género. El filme no presenta nada nuevo: un grupo de despreocupados jóvenes se enfrentan a un demoníaco peligro en un espacio cerrado, concretamente una funeraria abandonada junto a un cementerio. Irrespetuosamente desvergonzados con las fuerzas provenientes del más allá, despertarán accidentalmente a una entidad diabólica que acabará poseyéndolos. Todo ello acompañado de desnudos gratuitos, diálogos estúpidos, alcohol y escenas violentas aceptablemente resueltas. Podríamos señalar su principal referente en el clásico de Sam Raimi “Posesión Infernal” (The Evil Dead, 1981) ya que no son pocas las similitudes, salvando grandes distancias, entre ambos trabajos. Sin embargo, si en la película del director de “El ejército de las Tinieblas” (Army of Darkness, 1992) se hace del terror un verdadero espectáculo delirante, aquí todo se queda en la imitación de sus formas, pero con la nula comprensión de su fondo. Si aquella que convirtiera al personaje de Ash Williams en todo un icono del terror abogaba por ser un complejo y planificado ejercicio cinematográfico (pese a sus limitaciones, tanto técnicas como presupuestarias), la película de Tenney se limita a ser una versión de saldo de la misma.  A semejanza de la de Raimi, no se esconde una confesa condición de película “Serie B“, de auténtico subproducto, en el que parecen combinarse la cinta protagonizada por Bruce Campbell con cualquiera de las entregas de la saga “Porky’s” (Íd, Bob Clark, 1981) y, a juzgar por el diseño de los maquillajes, con la mirada puesta también en el cine de explotación italiano puesto que se nota una cierto parecido con los poseídos de la también cinta de culto “Demons” (Demoni, Lamberto Bava, 1985). En definitiva, un exploit de otros productos que funcionaron bien en su momento.

La genial animación para los créditos iniciales, con un característicamente ochentero tema electrónico de fondo, nos introducirá en la historia. Es la víspera a la noche de Halloween en una pequeña localidad de extrarradio norteamericana. Como muchos jóvenes en dichas fechas, Judy (Cathy Podewell) y sus amigos se disponen a celebrar una fiesta. Sin embargo, en último momento deciden ir a la que organiza Angela, la chica rarita de la clase, en una antigua funeraria abandonada. El emplazamiento ideal para desatar sus hormonas adolescentes y correrse una juerga durante la noche de brujas. En realidad, este grupo variopinto de teenagers no sólo es el típico de este tipo de productos, sino que son auténticos clichés estereotipados. Como suele ser habitual en estas paupérrimas producciones, tendremos a un grupo de desconocidos actores que harán las veces de todos los tópicos del género que nos podamos imaginar. Encontraremos a la joven virginal -“final girl” a la postre-, al novio gañán, al rebelde con destellos de héroe, al bruto desagradable o a la “ligera de cascos”. Una pandilla de inadaptados a lo Judd Nelson y Molly Ringwald de “El Club de los Cinco” (The Breakfast Club, John Hughes, 1985), pero en versión “carne de cañón” para el deleite del espectador con sus muertes. Aunque para llegar a ese momento, habrá que visionar más de la mitad del metraje ya que los dos primeros actos del filme se destinan a la presentación de los protagonistas, la fiesta y la aparición de la invocada entidad demoníaca tardando bastante en arrancar ese esperado clímax violento. El acto final se compondrá de muertes, alguna de ellas con acierto, y una sucesión de persecuciones tan repetitivas como escandalosas -ayudando a ello los propios chillidos de los protagonistas y el machacón sintetizador del “score”–  con espacio para algún momento digno de mención como la escena en la que la protagonista improvisa un lanzallamas con una tubería de gas y un mechero. Por lo demás, nos encontraremos ante una sucesión de “set pieces” -comunes en el cine “slasher“- en la que el destino de los distintos personajes acabará siendo funesto. Siempre sazonado con un negro sentido del humor y desnudos. La presencia de la mítica Linnea Quigley, quien ya nos encandilara con su sensual striptease en la genial “El regreso de los muertos vivientes” (Return of the living dead, Dan O’Bannon, 1985), es plena garantía de ello. La famosa “Scream Queen” protagoniza no sólo momentos de destape sino algunas escenas y diálogos que han quedado en la memoria de los fans. Su presentación en el drugstore, con un look muy a lo Cindy Lauper, encandilando con sus posaderas a unos dependientes de aspecto nerd mientras su compañera se avitualla sin pasar por caja, su frase “Vaya, tendré que chuparos la polla algún día” [2] tras preguntarles si tienen huevos de chocolate en la tienda o la mítica escena en la que un pintalabios atraviesa uno de sus pezones -muy lograda, por cierto- son algunas de las perlas que esta musa del terror nos ofrece.

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Entre los pocos aciertos de casting, tenemos a la actriz Amelia Kinkade (sobrina de la popular Rue McClanahan, famosa por interpretar a Blanche Devereaux en la exitosa serie “Las chicas de oro” [The Golden Girls, 1985-1992]) interpretando a Angela, la chica rara de la clase que es, a su vez, la anfitriona de la fiesta en la encantada mansión Hull. Éste sería el personaje con el que se recordará su breve paso por el cine -en la actualidad escribe libros dedicados a su faceta como psíquica de animales-, ya que Kinkade acabaría convirtiéndose en el icono de una saga que alcanzaría la friolera de tres entregas (con ellas misma caracterizada de gótico demonio en sus portadas) y un remake en 2009 [3]. La joven ya era bailarina profesional por aquel entonces [4] y creó ella misma la coreografía del diabólico baile de su mejor escena en el filme. Sin duda, su versión poseída es la más carismática de todo el elenco. Y ello no podría haberse materializado de no haber contado con un gran profesional del campo de los efectos especiales. La participación de Steve Johnson se nota y mucho. Tejano de nacimiento, Johnson ha participado en multitud de películas de terror consideradas de culto y tiene el honor de haber diseñado y esculpido a Slimer, el viscoso y mocoso espectro más querido de “Cazafantasmas” (Ghostbusters, Ivan Reitman, 1984) conocido por aquel entonces como “Onion head“. El trabajo de maquillaje de “La noche de los Demonios” es sencillamente espectacular, así como muchos de sus efectos prácticos. Algunas de sus explicitas y violentas escenas están muy bien resueltas en lo que a lo visual se refiere otorgándoles un conseguido realismo. Lo que no deja de sorprender en una producción “low cost” como supuso ser esta. Con lo cual, y para ir concluyendo, podemos afirmar que nos encontramos ante una de esas películas malas, realizadas a rebufo del éxito de los clásicos del género, pero que, inexplicablemente, tiene un “nosequé” que la hace tan entrañable como disfrutable. Cierto es que tarda en arrancar, que su argumento es meramente una excusa y que la mayor parte de sus intérpretes realizan un trabajo nefasto. Eso sin contar la cantidad de diálogos absurdos, aunque hilarantes, que tendremos que sufrir. Pero a su favor destacaremos los citados efectos especiales supervisados por Johnson, su desenfadado gamberrismo sin complejos, el uso de una banda sonora a base de sintetizadores y algún que otro tema de grupos metal rock de la época creando momentos muy conseguidos y la presencia de nuestra admirada Linnea Quigley y sus gratuitas exposiciones de carne. Sí, es verdad que la película es un pestiño, pero es un pestiño entretenido, ideal para hacerse un pase doble “Grindhouse” complementándola con alguna de sus secuelas o con su principal referente, “Posesión infernal“. Una pequeña joya que, con sus muchas carencias y pocas virtudes, logró hacerse un hueco en los corazoncitos de los muchos aficionados al terror que la descubrieron en la estantería de su videoclub. Por cierto, con sus resultados triplicó su presupuesto.

Un momento: el sensual y erótico baile de Angela (Amelia kinkaid) al son del tema “Stigmata Martyr” de la banda Bauhaus es totalmente hipnótico.

Una curiosidad: el creador de los efectos especiales, Steve Johnson, y la actriz Linnea Quigley comenzaron una relación amorosa, que fructificaría en un corto matrimonio, tras la realización de esta película. Ambos pasaron largas horas juntos para la confección de los moldes de los pechos de la actriz que se utilizaron en la famosa escena del pintalabios. El director de la cinta, Kevin Tenney, cree que fue así como se enamoraron y así lo manifestó en unas declaraciones que podéis leer aquí.

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[1] Steve Johnson es un gran profesional de los Efectos Especiales y cuenta con una dilatadísima carrera. En su currículum tiene el honor de haber participado en filmes como “Videodrome” (Íd, David Cronenberg, 1983), “Noche de miedo” (Fright night, Tom Holland, 1985), “Cazafantasmas” (Ghostbusters, Ivan Reitman, 1984), “Pesadilla en Elm Street 4” (A Nightmare on Elm Street 4: The Dream Master, Renny Harlin, 1988), “La Guerra de los Mundos” (War of the Worlds, Steven Spielberg, 2005) o “Spider-Man 2” (Íd, Sam Raimi, 2004) entre otros muchísimos títulos.

[2] Traducción bastante libre, muy libre, de “Do you guys have sour balls?” y “Too bad, I’ll bet you don’t get many blowjobs”. Nada que ver con lo que dice el personaje con el doblaje a nuestra lengua.

[3] Remake dirigido por Adam Gierasch en 2009 y en el que la actriz Shannon Elizabeth, popular por su participación en la saga “American Pie” (Íd, Paul Weitz, Chris Weitz, 1999), interpreta el papel de Angela. Curiosamente la única actriz del cast del 88 que aparece haciendo un cameo no es Amelia Kinkaid, sino Linnea Quigley.

[4] Amelia Kinkaid participó también en filmes musicales como el protagonizado por Lorenzo Lamas “Body Rock” (Íd, Marcelo Epstein, 1984) y “Breakdance 2: Electric Boogaloo” (Breakin‘ 2Electric Boogaloo, Sam Firstenberg, 1984), secuela de la cinta que puso brevemente de moda películas del estilo de baile breakdance.

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Crítica de “Critters 2” (Critters 2: the main course, Mick Garris, 1988)

 

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Título original: Critters 2: the main course / Año: 1988 / País: Estados Unidos / Duración: 93 minutos /Director: Mick Garris / Producción: Barry Opper, Robert Shaye, Daryl Kass / Productora: New Line Cinema / Distribución: New Line Cinema / Guion: Mick Garris, David Twohy  / Música: Nicholas Pike / Fotografía: Russell Carpenter / Montaje: Charles Bornstein / Diseño de producción: Philip Dean Foreman / Reparto: Terrence Mann,  Don Keith Opper,  Cynthia Garris,  Scott Grimes,  Al Stevenson, Tom Hodges,  Douglas Rowe,  Liane Alexandra Curtis,  Lindsay Parker,  Herta Ware, Sam Anderson,  Lin Shaye,  Barry Corbin,  Eddie Deezen,  Frank Birney / Presupuesto: 4.500.000$


Ya hace dos años desde la fatídica noche en la granja de los Brown. El pueblo de Grover’s Bend parece querer ignorar dicho suceso, el aparente asedio a sus vecinos por parte de una mortífera especie alienígena, y seguir con la rutina. Brad, el hijo pequeño de los Brown, vuelve a la pequeña localidad para pasar las vacaciones de Pascua con su abuela. Sin embargo, las criaturas que en el pasado atormentaron a su familia han vuelto y tienen más hambre que nunca.


Irremediablemente, para hablar de los Critters, esos alienígenas carnívoros que atemorizaron a una familia en un entorno rural del medio oeste de los Estados Unidos a mediados de la década de los ochenta, hay que mencionar a sus primos lejanos, más pudientes y solventes, que también hicieron de las suyas dos años antes en una pequeña localidad americana llamada Kingston Falls en festivas fechas navideñas, aparecidos en el film “Gremlins” (Íd, 1984) dirigido por Joe Dante. La primera colaboración entre el director de la divertida “Piraña” (Pirahna, 1978) y la aterradora “Aullidos” (The Howling, 1981) [1] y el “Rey Midas de Hollywood”, Steven Spielberg, tuvo tanto éxito que no sólo ha acabado en el imaginario colectivo, sino que se convirtió en la cuarta película más taquillera de aquel año 1984, con sus cerca de ciento cincuenta millones de recaudación. Además, fue imitada y explotada posteriormente por una serie de filmes de calidad más o menos discutible que, intentando seguir su estela de éxito económico, hicieron su particular agosto en las estanterías de los videoclubes de la época. Esta suerte de sub-género de “monstruitos hostiles“, conjugando siempre el homenaje de aquellas invasiones extraterrestres de la serie B de los cincuenta, un humor negro caminando por el filo de la navaja, la violencia explícita y el gore justos para disfrutar de una calificación por edades para mayores de 13 años, lo inauguraron los “Ghoulies” (Íd, Luca Bercovici,1985) de la “Empire Pictures” de Charles Band. A estas criaturas (cutres, pero con encanto) del averno, cuyo protagonismo era meramente testimonial en el desarrollo de su metraje, le siguieron los protagonistas de este artículo. Pero la cosa no quedó ahí, ya que más tarde aparecieron más versiones de saldo de las malvados alter-ego de los Mogwais puesto que, bajo la producción del mítico Roger Corman, conoceríamos a los “Munchies” (Íd, Tina Hirsh, 1987) y a los aún más patéticos bichos de la involuntaria comedia titulada “Hobgoblins” (Íd, Rick Sloane, 1988). Sin embargo, cabe destacar que solamente los Ghoulies y los Critters gozaron de las mieles del (relativo) éxito, la popularidad y el cariño de los aficionados además de unos resultados económicos lo suficientemente interesantes para sus respectivos responsables [2]. Ello dio pie a que incluso se adelantaran a los Gremlins de Joe Dante en aquello que la cinta de la “Amblin Entertainment”  no lograba llevar a buen puerto desde su estreno, es decir, la producción de una secuela [3].

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Así que, con unos resultados económicos francamente de notable alto o sobresaliente, no es de extrañar que tanto el polémico Charles Band quisiera exprimir al máximo el rédito conseguido con sus Ghoulies, como que el no menos controvertido fundador de la “New Line Cinema”, el productor Robert Shaye, diera luz verde a un nuevo proyecto de Critters intentando repetir una fórmula de éxito a imagen y semejanza de la saga de terror que comenzara con la seminal “Pesadilla en Elm Street” (A nightmare on Elm Street, Wes Craven, 1984) con la que, entrega a entrega, fuera enriqueciendo su modesta factoría de películas que tantos buenos ratos ha ofrecido a todo aficionado al género fantástico [4]. Solamente dos años después del estreno de la primera película [5], los krites volvían a la carga, no sólo más hambrientos que nunca, sino con más medios a su alcance. Tampoco es que contaran con un presupuesto de súper producción de Hollywood, pero los antaño exiguos dos millones de dólares de la primera entrega aumentaron hasta poco más del doble en el presupuesto destinado al nuevo filme. Ello daba la oportunidad a los míticos hermanos Chiodo (Stephen, Charles y Edward), padres conceptuales y artísticos de estas carismáticas criaturas devoradoras de carne (así como de los payasos asesinos del espacio exterior más famosos del cine de bajo presupuesto [6]), a poder construir más “puppets” y a perfeccionar sus “animatronics” con objeto de dar aquello que la gradería demandaba, es decir, a mostrar el máximo de Critters posible en pantalla y que quedaran lo suficientemente verosímiles (recordemos que la movilidad es estos bichejos en la cinta del ochenta y seis era prácticamente estática dando la sensación de ser simples marionetas de mano) y atractivos en pantalla. De hecho, a un servidor le parecen tan adorables que se llevaría uno a casa (reconociendo que en mi despacho tengo algunas réplicas y props de los mismos). Por otro lado, la historia demandaba un asedio a mayor escala que el precedente a la granja de los Brown. En esta ocasión, sería el pequeño pueblo de Grover’s Bend el que sería sitiado por dichas criaturas. Para ello, se construyó, desde cero, un set de rodaje, al más puro estilo de los decorados de un poblado del oeste (con su establecimiento de ultramarinos, su hamburguesería local, su escuela o su típica iglesia), reproduciendo a escala real esta ficticia localidad rural cercana a Kansas. Eso en lo que se refiere al diseño de producción. Para las labores de dirección, se contaría con los servicios de un director novel que provenía del mundo de la televisión y que venía de trabajar a las órdenes del mismísimo Steven Spielberg para su popular y mítica serie “Cuentos Asombrosos” (Amazing Stories, Steven Spielberg, Joshua Brand, John Falsey, 1985-1987), el californiano Mick Garris. Con lo que, si se buscaba el toque “Amblin“, ahí lo tenían. Destacar también que Garris, famoso también por sus posteriores adaptaciones de novelas de Stephen King (aquí mismo uno de sus personajes menciona a ese inolvidable San Bernardo llamado Cujo) o por la gran proeza de juntar a los “Grandes Maestros” del género en su serie “Masters of Horror“, se encargó también del guion de esta nueva entrega de Critters y que lo escribió al alimón con otro debutante, David Twohy. Futuro guionista de “Waterworld” (Íd, Kevin Reynolds, 1995), cinta de culto para muchos de nosotros, y principal responsable de la saga del popular Richard B. Riddick, que protagonizara el no menos famosos Vin Diesel, escribiendo y dirigiendo sus tres entregas (“Pitch Black” [Íd, 2000], “Las Crónicas de Riddick” [The Chronicles of Riddick, 2004] y “Riddick” [Íd, 2013]).

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En esta ocasión, la acción transcurrirá dos años después de la trágica y fatídica noche en la granja de los Brown. Ahora abandonada, nadie parece haberse percatado de la existencia de varias docenas de huevos de Critters (en realidad, eran chirimoyas decoradas) en su destartalado granero. Nadie, salvo Wesley, el típico outsider paleto y macarra de extrarradio, que decide ofrecérselos al dueño de una cutre tienda de antigüedades y objetos usados a cambio de unas latas de cerveza y unas revistas Playboy. A su vez, a este tipo huraño y sin escrúpulos no se le ocurre otra cosa que vendérselos a la parroquia local como “Huevos de Pascua“, ya que se encuentra próxima la festividad. Y ya para rizar el rizo, la encantadora ancianita que adquiere esos embriones de Krites no es otra que la dulce (y vegetariana) abuelita del joven Brad Brown, el menor de los hijos de la familia que sufriera el ataque de los Critters, que regresa a Grover’s Bend para pasar las vacaciones en el pueblo. Menuda casualidad, ¿no? A su vez, los cazarrecompensas espaciales Ug y Lee, acompañados por el antaño único amigo de Brad, Charlie, son avisados de que se dejaron el trabajo a medias la última vez que visitaron la Tierra y de que allí todavía hay constancia presencia Critter. De no exterminarlos, se quedarían sin sus preciados (como diría Ian Holme en “Alien, el octavo pasajero” [Alien, Ridley Scott, 1979]) emolumentos. Sentadas ya las bases del juego, Garris y compañía nos ofrecerán casi hora y media de aquello que funcionó en la primera película, pero que también -por cuestiones económicas- se quedó corto, es decir, más bichos, más cuota de pantalla para ellos, más bromas pesadas, algo más (pero poco) de gore, más acción y más tetas (concretamente aquellas, con una grapa como chascarrillo, de la fallecida ex-conejita Playboy, Roxanne Kernohan) convirtiendo “Critters 2” (Critters 2: the main course, Mick Garris, 1988) en una comedia de horror adolescente tan del gusto de la época. Da incluso la sensación de que aquí se intenta seguir más el tono y la senda de “Gremlins” (Íd, Joe Dante, 1984) que en la cinta precedente.  Allí solamente encontrábamos una escena donde estos malvados bichos se desmadraban haciendo unas cuantas travesuras en el cuarto del joven Brad (con el famoso momento de un Krite despedazando un peluche de E.T.), mientras que aquí hay variedad de secuencias en las que los peligrosos monstruitos atentan contra la propiedad privada, muerden ruedas de coche para hincharse como un globo, se electrocutan o siembran el pánico en un burger (una idea, por cierto, que para la cinta de Joe Dante se acabó descartando [7]). Todo ello para deleite y disfrute de la chavalada y para que los hermanos Chiodo pudieran dar rienda suelta a su creatividad, cuyo momento álgido es aquel en el que hace aparición una gigantesca y mortífera bola compuesta por decenas y decenas de Critters sembrando el pánico en las (cuatro) calles de Grover’s Bend.

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En lo referente al reparto, como podrá imaginar el lector tras nombrar a sus respectivos personajes, repiten algunos de los actores de la primera parte como el intérprete del verdadero protagonista de la historia, Scott Grimes, volviendo a poner cara a Brad Brown. El chaval ha dejado su pasado pirotécnico para convertirse en un adolescente modernete (su piercing en la oreja le daba ese toque de distinción en una época en la que no estábamos acostumbrados a tales accesorios) combinando blazer con vaqueros. Grimes, al que siempre he considerado una especie de copia de segunda de Michael J. Fox, fue también una cara televisiva infantil prodigándose en alguna sit-com y, el hecho de que en el doblaje en castellano de la película le ponga voz Jordin Pons (habitual voz del prota de “Regreso al Futuro” [Back to the Future, Robert Zemeckis, 1985]) refuerza incluso mucho más mi personal impresión. Amigo de Seth McFarlane, aparece junto a él en esa serie del creador de “Padre de Familia” (Family Guy, 2000-2017) que toma el testigo y recoge el espíritu de la franquicia Star Trek -más si cabe que su última encarnación, “Star Trek: Discovery” (Íd, Bryan Fuller, Alex Kurtzman, 2017-2019)- titulada “The Orville” (Íd, 2017-2019). Junto al rostro de Grimes, podremos volver a ver los de Terrence Mann (volviendo al rol de Lee, el cazarrecompensas espacial que tomó prestado el aspecto del ficticio cantante de rock Johnny Steele) y Don Opper, hermano del productor de la cinta Barry Opper, en el papel de Charlie, el antiguo borracho del pueblo reconvertido ahora en “Caza-Critters“, pero con las mismas dudas y problemas de autoconfianza de antaño. Ambos actores tienen el honor de aparecer en las cuatro entregas de las que se compone esta saga. Del resto del elenco podemos destacar también la presencia del televisivo Sam Anderson, de la hermana del productor Robert Shaye, Lynn Shaye, que participa de nuevo en la serie, o a la esposa de Mick Garris, Cynthia, acreditada como Zanti, el alcaide del asteroide prisión del que escaparon los Krites en “Critters” (Íd, Stephen Herek, 1986). Mención especial a la participación del cómico Eddie Deezen, famoso por sus papeles de nerd (siempre dio el físico, la verdad sea dicha) en comedias de los setenta y los ochenta apareciendo el títulos tan del conocimiento del gran público como “Grease” (Íd, Randal Kleiser, 1978) y su secuela, “1941” (Íd, Steven Spielberg, 1979), “Juegos de Guerra” (WarGames, John Badham, 1983) o el clásico de culto “El rayo destructor del planeta desconocido” (Laserblast, Michael Rae, 1978). En cuanto a los bichos, así como en su primera entrega, el actor Corey Burton, volvió a poner sus peculiares voces.

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En definitiva, la segunda entrega de la saga Critters es una auténtica gamberrada que ofrece al espectador más de lo que pudo experimentar en la cinta precedente. Como he anotado antes, hay más de todo. Y todo ello encaminado al “entretenimiento por el entretenimiento”. No nos equivoquemos, no es un film que podamos ensalzar por sus valores cinematográficos, pero sí que es un trabajo rodado a pulso y con un ritmo tan trepidante que la película se nos pasará en un suspiro. Es tremendamente entretenida y divertida, pese a perder (quizás a favor de poder ser exhibida a un público adolescente) el elemento de terror de su predecesora. Aunque, tampoco vamos a engañarnos, la primera película de los Krites tampoco era un título de terror propiamente dicho. Aquí parece que sus responsables se lo han pasado en grande confeccionando su relato. Garris y Twohy juegan con todo tipo de géneros y referentes en el que hay cabida para aquellas invasiones alienígenas combinadas con el cine de catástrofes de la sci-fi, la hiperviolencia y la superioridad armamentística (¿a nadie más le parecen fálicas las armas de los cazarrecompensas?) al más puro estilo “Aliens, el Regreso” (Aliens, James Cameron, 1986), al western o a los musicales de corte country con el incesante tema  -interpretado por la esposa de Garris- “Hungry Heifer“, repetitivo y pegadizo jingle de la cadena de hamburgueserías del mismo nombre (que desconozco si tiene algo que ver con la cadena de burgers Hungry Heifer a la cual era aficionado Norm, uno de los personajes más populares de la serie “Cheers” [Íd, 1982-1993]). Por otro lado, también se ironiza -de forma muy light para no herir demasiado sensibilidades- con temas como la identidad sexual (la indecisión de Ug respecto a ello) o el veganismo (la abuela de Brad es activista y odia a los carnívoros). Incluso hay tiempo para hacer auto-bombo y el personaje emblema de la compañía, Freddy Krueger, hace una breve aparición. “Critters 2” (Critters 2: the main course, Mick Garris, 1988) supone un magnífico debut para su director y la cota más alta de una saga que, con las dos entregas posteriores, decayó en demasía condenándose ella misma a un largo ostracismo del que muchos fans, incluido aquel que suscribe estas palabras, esperamos que salga. Por lo pronto, ya hemos podido ver el primer avance de la nueva serie, “Critters: A New Binge“, de inminente estreno y el canal “SyFy” hace tiempo que confirmó proyecto para una nueva película. Ganas tremendas de ver ambos proyectos tengo. En cuanto a la cinta que nos ocupa, junto con la anterior, forman un sensacional díptico con el que montarse una doble sesión “Grindhouse” para una tarde de sábado. Ojalá así lo viera alguno de los cines de mi ciudad porque yo pagaría por ello.

Un momento: La muerte del sheriff disfrazado Conejo de Pascua. Una forma genial de combinar horror y humor destruyendo un elemento totalmente infantil. Si los Gremlins se ensañaron con Papá Noel, los Critters no iban a ser menos y tienen también su propio icono popular que mancillar.

Un deseo: nuevas entregas donde los Krites sigan siendo marionetas y “animatronics

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[1] Pese a que no es tan espectacular como la transformación en tiempo real que Rick Baker confeccionó para “Un hombre lobo americano en Londres” (An American Werewolf in London, John Landis, 1981), la que Rob Bottin realizó para “Aullidos” (The Howling, Joe Dante, 1981) sigue siendo, a día de hoy, una de las cotas más altas al respecto.

[2] La primera entrega de los Critters consiguió convertir sus dos millones de dólares de presupuesto en 13 millones. Los Ghoulies de Charles Band fueron incluso más lejos, su escaso millón acabó cosechando unos beneficios de 35 millones de dólares.

[3] Tras el éxito de “Gremlins” (Íd, Joe Dante, 1984), la “Warner Bros” demandaba una inmediata secuela. Sin embargo, Dante no aceptó alegando que el rodaje del film lo dejó exhausto. La major buscó en vano otros directores y entre las ideas para la segunda película se tanteó la posibilidad de llevar a los Gremlins a Las Vegas o incluso al espacio.

[4] La saga “Pesadilla en Elm Street” confirió grandes alegrías y éxitos a la “New Line Cinema” y gracias a Freddy Krueger otros proyectos como la Trilogía de “El Señor de los Anillos” de Peter Jackson pudieron llevarse a cabo.

[5] Estreno en USA: 29/04/1988.  Estreno en España: 17/03/1989.

[6] “Payasos asesinos” o “Los payasos asesinos del espacio exterior” (Killer Klowns from Outer Space, Stephen Chiodo, 1988).

[7] Chris Columbus, guionista de “Gremlins” (Íd, Joe Dante, 1984), aseguró que sus primeras versiones del guion eran más oscuras y terroríficas que lo que finalmente pudimos ver en el cine. Las reescrituras del libreto eliminaron escenas en las que los traviesos bichejos mataban al perro de la familia Peltzer, decapitaban a la madre o sembraban el caos en un McDonalds.

Crítica de “Nosotros” (Us, Jordan Peele, 2019)

Us Movie 2019


Título original: Us / Año: 2019 / País: Estados Unidos / Duración: 116 minutos /Director: Jordan Peele / Producción: Jason Blum, Ian Cooper, Sean McKittrick, Jordan Peele / Productora: Blumhouse Productions, Monkeypaw Productions, QC Entertainment / Distribución: Universal Studios / Guion: Jordan Peele / Música: Michael Abels / Fotografía: Mike Gioulakis / Montaje: Nicholas Monsour / Diseño de producción: Ruth De Jong / Reparto: Lupita Nyong’o, Winston Duke, Elisabeth Moss, Tim Heidecker, Shahadi Wright Joseph, Evan Alex, Cali Sheldon, Noelle Sheldon, Alan Frazier / Presupuesto: 20.000.000$


Como cada año en época estival, la familia Wilson se instala en su residencia de veraneo en la soleada localidad californiana de Santa Cruz. Tras una tensa jornada en la playa junto a unos amigos, la familia descubre esa misma noche la silueta de cuatro figuras cogidas de la mano y en pie frente a la entrada de su casa. Para su sorpresa, descubrirán que sus visitantes no sólo tienen hostiles intenciones, sino que son una versión malvada de ellos mismos. 


ATENCIÓN A USUARIOS:

Esta crítica contiene “spoilers”. Si no has visto la película, te recomiendo que no la leas hasta haberlo hecho. El texto escrito a continuación responde a una opinión personal del autor sin ánimo de sentar cátedra.


“Existe una quinta dimensión más allá de las conocidas por el hombre. Una dimensión tan vasta como el espacio y tan eterna como el infinito. Es la zona intermedia entre la luz y la penumbra. Se encuentra entre el abismo de los temores del hombre y la cima de su conocimiento. Se trata de la dimensión de la imaginación. Un espacio que llamamos ‘La dimensión desconocida’” (Rod Serling)

Creada por el genial e inimitable Rod Serling, “The Twilight Zone” (traducida en nuestro país como “La Dimensión desconocida”) es uno de los principales referentes del género fantástico por antonomasia por el cual pasaron grandes de las letras como Richard Matheson o Charles Beaumont y directores de la talla de Richard Donner, Don Siegel o Christian Nyby entre muchísimos más profesionales. Su influencia es tan importante que muchos de los grandes realizadores del género han manifestado en multitud de ocasiones su gratitud a la misma (el grandísimo y mismísimo Steven Spielberg incluido) y que todavía se deja notar hoy día en muchísimos productos de corte fantástico y en el bagaje de sus creadores. Es por ello que me es fácil imaginar a un joven Jordan Peele pegado a la catódica pantalla de su televisor maravillado por la criatura televisiva de Serling. Quien dice Jordan Peele podría decir que a cualquier hijo de vecino debido a que la calidad de la serie es francamente indiscutible vista a día de hoy (cincuenta años después de su estreno). Sin embargo, la razón por la que nombro a Peele viene dada por su implicación en la producción ejecutiva del nuevo revival de la serie (donde hará también las veces de anfitrión narrador) de inminente aparición en la plataforma streamingCBS All Access” (1) y porque el antaño cómico y ganador de un Oscar de la Academia al “Mejor guion original” por “Déjame salir” (Get Out, 2017) ha creado su particular “micro universo” de clara inspiración en dicha serie con la película mencionada y con su último trabajo, “Nosotros” (Us, 2019). Convirtiéndose por ello en uno de los referentes del terror/thriller fantástico/psicológico a tener en cuenta del panorama cinematográfico actual. Muchas voces ya lo han clamado como el “Nuevo Kubrick” o el “Nuevo Hitchcock”. Etiquetas que sean tal vez exageradas o prematuras, pero que podrían llegar a confirmarse en cuanto que el joven realizador afroamericano, con solamente dos filmes en su haber, nos ofrezca más historias y mantenga el listón, en lo que a calidad se refiere, probado hasta el momento.

Proveniente del mundo de la comedia (junto a Keegan-Michael Key en el canal Comedy Central), Peele sorprendió a propios y a extraños con su “Ópera Prima”. Una historia que bien podría haber sido un capítulo de la mencionada serie de Rod Serling. Asociado para la ocasión con el popular productor Jason Blum, “Déjame salir” (Get Out, 2017) nos ponía en la piel de un joven afroamericano que acudía a conocer a sus suegros -blancos y de clase acomodada- durante un fin de semana. Lo que en apariencia parecía lo que muchos de nosotros hemos tenido que “padecer” alguna vez, es decir, conocer a los progenitores de nuestra pareja, aquí acababa inmerso en un total ambiente de pesadilla donde unos “Mad Doctors” realizaban una suerte trasplantes de conciencia, mediante una operación cerebral, a todo aquel o aquella que pudiera permitirse comprar un cuerpo joven y lozano como el del joven protagonista. Un giro en su argumento totalmente inesperado en una cinta que apuntaba más a la comedia con toques de terror o de thriller psicológico en un relato con cierto poso de crítica social y racial. Una cinta que partía de una premisa del tipo de “Adivina quién viene a cenar esta noche” (Guess Who’s Coming to Dinner, Stanley Kramer, 1967) y que acababa asimilando la subyacente “conspiranoia” de la ciencia ficción de los cincuenta, con una cinta tan importante para el género como “La invasión de los ladrones de cuerpos” (Invasion of the Body Snatchers, Don Siegel, 1956) -o de la novela de Robert Heinlein, Amos de títeres– en el punto de mira, por ejemplo. Todo ello con una espectacular puesta en escena, tomando elementos de aquí y de allí de otros importantes referentes tales como “El Resplandor” (The Shinning, Stanley Kubrick, 1980) o recursos técnicos como “widescreen” y el barrido lateral ya utilizados por John Carpenter en “La noche de Halloween” (Halloween, 1978) para generar desasosiego y terror. Muchos vieron también una crítica a la sociedad americana del “Trumpismo” y del racismo vigente en el seno de la sociedad del país de las Barras y Estrellas, algo que tampoco nunca ha desmentido su responsable, mientras que el resto que también apreciamos dicho mensaje descubrimos uno de los mejores títulos de terror de dicha temporada (al menos en la humilde opinión de aquel que suscribe estas palabras). Aupado por la prensa especializada, Jordan Peele se convertía en una de esas figuras a las que no había que perder de vista y es principalmente por ello que su nuevo trabajo, “Nosotros” (Us, 2019) se esperaba con gran expectación por parte de crítica y público.

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Toc, toc… Hemos llegado para quedarnos!

Si juntamos, por un lado, la lista de películas que el director puso como deberes a sus actores (2) -entre las que encontramos títulos tan estimulantes como “Los Pájaros” (Alfred Hitchcock’s The Birds, Alfred Hitchcock, 1963), “El Resplandor” (The Shinning, Stanley Kubrick, 1980), “Morir todavía” (Dead again, Kenneth Branagh, 1991), “El Sexto Sentido” (The Sixth Sense, M. Night Shyamalan, 1999), “Funny Games” (Íd, Michael Haneke, 1997), “Dos hermanas” (Janghwa, Hongryeon. A Tale of Two Sisters, Kim Jee-woon, 2003), “Martyrs” (Íd, Pascal Laugier, 2008), “Déjame entrar” (Let the Right One In, Tomas Alfredson, 2008), “Babadook” (Íd, Jennifer Kent, 2014) e “It Follows” (Íd, David Robert Mitchell, 2014)- y, por el otro, su sugerente premisa -una familia de clase media afroamericana que es asediada una noche en su casa de veraneo por una versión malvada de ellos mismos- es fácil dejar volar nuestra imaginación y que nuestras expectativas como espectadores esperen, como mínimo, un ejercicio de tensión implacable donde el suspense y los giros en su guion sean capaces de tenernos pegados a la butaca de la sala comercial de turno en la cual visionemos la película. Ante tales referencias, uno puede esperar que el nuevo trabajo del director de “Déjame salir” (Get Out, 2017) sea una cinta capaz de crear una atmósfera terrorífica enrareciendo incluso el más cotidiano de los entornos. Ya en los sesenta el Maestro Hitchcock, con esa obra maestra del Séptimo arte titulada “Psicosis” (Psycho, 1960), fue capaz de abandonar el antaño imperante “goticismo” sobrenatural de aquellos castillos encantados habitados por fantasmas y vampiros del cine de terror de la época para mostrarnos que el horror podía encontrarse a pie de calle, allí donde menos lo podíamos esperar, es decir, en el interior de nuestros propios vecinos de modales afables. Cualquiera podía albergar el mal y en este caso concreto se manifestaba en la perturbada mente del jovencísimo Norman Bates. Jordan Peele va un paso más allá estableciendo la propia amenaza en nosotros mismos (incluso uno de los protagonistas llega a pronunciarlo) apelando a esa dualidad benigna/malvada inherente en todo ser humano. Un peligro del que no podremos escapar y a lo que bien alude el profetizador versículo “Jeremías 11:11” (3) que aparece en reiteradas ocasiones a lo largo del metraje. Aunque también es cierto que esta es una cinta cargada de simbolismos y ese “Us” del título (que nosotros al traducirlo al castellano perdemos) también puede interpretarse como acrónimo de “United States” a tenor de la respuesta de la líder de los asaltantes con un “We´re americans” cuando se le pregunta quiénes son (¿podría interpretarse como una denuncia a aquellos que votaron a Donald Trump sin manifestarlo abiertamente y que conviven con aquellos que no lo hicieron y sienten total repulsa por su presidente y por lo que representa?). De hecho, a sabiendas de que el director que nos ocupa no esconde sus intenciones de dejar cierto poso crítico en sus obras, su película posee distintas capas y/o lecturas en las que se intenta deliberadamente concienciarnos de la brecha social y de la lucha de clases mostrando sutilmente las diferencias entre aquellos que están arriba disfrutando de ciertos privilegios y los menos favorecidos que están abajo, como sombras, viviendo de los restos, de las migajas, de los anteriores.

La verdad es que el máximo responsable de la cinta no inventa nada nuevo y nos muestra su reinterpretación, a su peculiar manera, de elementos del terror de los setenta y los ochenta con una magnífica puesta en escena e intentando jugar todo el rato al despiste. Trampeando en todo momento para ello al más puro estilo del coetáneo M. Night Shyamalan. Cierto es que muchos de sus giros argumentales, incluido el final, se ven venir de lejos y se puede poner un “gran pero” a ese exceso de información al tratar de explicar al Gran público, de explicarnos con pelos y señales, como encajan todas las piezas de su intrincado rompecabezas. Sin embargo, gracias al ritmo de un montaje totalmente trepidante y en el cual se hila y se balancea perfectamente el horror y la comedia (para aliviar tensiones), Peele consigue mantenernos expectantes a la pantalla. Incluso el diegético uso de un soundtrack, elegido a conciencia, ayuda a que el envoltorio de su película sea un envoltorio cuidado con mucho cariño. El score de Michael Abels, sencillamente espectacular, con piezas totalmente inquietantes incluidas. Por supuesto no todo es bueno ni funciona al 100%, pero tiene mérito que no logre sacarnos de la trama ya que está tan bien hilado en una cinta que comienza como una “home invasión” de manual, que luego sigue por los derroteros de un “modo slasher” de violencia exacerbada sazonada con toques de humor negro y que para finalizar acaba decantándose por una historia de invasiones a mayor escala (al más puro estilo de “La invasión de los ultracuerpos” [The Body Snatchers, Philip Kaufman, 1978] o “The Crazies” [Íd, George A. Romero, 1973]) donde una raza de “dobles intraterrestres” tienen como meta acabar con sus contrapartes de la superficie -entendemos que americana- y revelarse al mundo cogidos de la mano formando una gran cadena de costa a costa de los Estados Unidos para acabar de una vez por todas con nuestro modo de vida que, contradictoriamente, ellos mismos ansían.

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Abandonados a su suerte en unas vastas instalaciones subterráneas bajo un parque de atracciones (el mismo que, según propias palabras del director, aparecía en el clásico ochentero “Jóvenes Ocultos” [The Lost boys, Joel Schumacher, 1987]), estos doppelgängers (termino de origen alemán que se utilizar para definir el doble fantasmagórico o sosias malvado de una persona viva) parecen ser el resultado de un fallido experimento realizado quizás por el gobierno estadounidense, siempre en permanente conspiración. En un primer momento nos muestran multitud de conejos blancos en jaulas, preliminares sujetos de dicha experimentación con la clonación, para después mostrarnos a los autodenominados “Ligados”, esos dobles que sólo conocen la maldad inherente en ese ser humano del que ellos son sólo copias vacías, cascarones sin espíritu, y que podríamos ver como una perfecta alegoría de las diferencias entre las clases más ricas y poderosas (los de arriba) y aquellos mucho menos pudientes (los de abajo). Poco se sabe de las razones por las cuales sus responsables lo consideraron un fracaso y los condenaron a vivir como una sombra, como un espejismo de la realidad de la gente de arriba. Pero en un momento dado, la aparentemente doble malvada de Adelaide, la madre de nuestra familia protagonista, menciona la imposibilidad de replicar el alma. Lo cual me lleva a pensar, teniendo en cuenta las declaraciones de Peele al afirmar que sus dos filmes están conectados en su peculiar universo (dimensión desconocida) particular, que puede que estos clones fueran una fase temprana de la experimentación con el trasvase de conciencia que vimos en “Déjame salir” (Get Out, 2017) por parte de la familia Armitage.

Por otra parte, es de agradecer la intención del director afroamericano de crear un nuevo tipo de monstruo en un mundo, tanto el real como el de la ficción, en el que todos los monstruos parecen estar inventados. En una primera instancia podríamos decir que los monstruos son ellos, pero al final (tras la última -y, por qué no decirlo, previsible revelación) no nos queda más remedio que admitir que los monstruos, como reza el título del filme, somos nosotros. Peele quiere hacernos trampa al respecto y provocar que nuestras cabecitas reflexionen sobre ello cuando salgamos de la sala de cine. Ese magistral prólogo en el que se nos relata el primer encuentro de la joven Adelaide con su doble malvado que engañosamente nos intentan colar como una experiencia traumática para la niña, acaba desvelándose como la usurpación de la identidad de la niña por parte de su doppelgänger. Éste, envidioso de la amable existencia de los de arriba, logra mantener a raya su vil naturaleza encontrando el amor en la superficie, mientras que la auténtica Adelaide se ve forzada a coexistir en un mundo de pesadilla con una especie incapaz de apreciar la vida. Solamente cuando su contrapartida logra superar su condición de “ligado” -a través del arte, en este caso el ballet-, la joven cautiva en el mundo subterráneo logra alzar la voz y erigirse en líder de tan peculiar colectivo dando razón de ser al popular dicho que dice que “el tuerto es el rey en el país de los ciegos”. Para la elaboración de su plan toma aquello que conocía de su antiguo hogar y que formaba parte de su usurpada realidad, es decir, la campaña solidaria “Hands across America” -cuya intención era la de crear una macrocadena humana de gente dándose la mano para mostrar la unión de todo el país de costa a costa- que vio de pequeña en la televisión, las tijeras con las que recortó aquellos muñequitos de papel unidos por las extremidades y las peculiares vestimentas rojas y los guantes que…¿Podríamos decir, al ver que la niña era fan de Michael Jackson, intentaban emular a su ídolo que vestía de forma similar color en el videoclip del tema Thriller? En el momento de la confrontación final, además de las ansias de venganza de mueven a la Adelaide de abajo, ambas mujeres ansían lo mismo: la vida en la superficie. Aquella que convivió con los “ligados” desea fervientemente volver a la realidad de la que se le privó y aquella que usurpó su identidad no tiene intención de abandonarla ya que allí pudo disfrutar del libre albedrío y formar una familia. Sin embargo, ¿quién es el monstruo?  ¿Ellos? ¿Nosotros? Difícil respuesta, ¿no?

 

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Sin duda, esta dualidad entre las gentes de la superficie y los “ligados” no sería creíble de no ser por el gran trabajo de la mayor parte del reparto, encabezado por una soberbia Lupita Nyong’o que, como el resto de sus compañeros, ha de realizar la doble labor actoral de encarnar a sus antagonistas versiones.  La joven actriz, a la que pudimos ver en títulos como “Black Panther” (Íd, Ryan Coogler, 2018) y fuera oscarizada por su papel en “12 años de esclavitud” (12 Years a Slave, Steve McQueen, 2013), realiza una formidable labor poniendo piel a una protectora madre que lucha por la supervivencia de su familia, por un lado, a la vez que logra que las ansias de venganza de su otro papel consigan estremecernos. Merecedora sin duda alguna de cualquier distinción que premie/recompense su actuación y de todos los elogios puesto que ella sobresale de entre el resto de sus compañeros. Estos le van a la zaga realizando un trabajo igualmente notable tanto como familia Wilson “de la superficie” como su contrapartida subterránea. Wiston Duke, como Gabe Winston, es probable el más cargante de sus componentes ya que se le usa como alivio cómico en la mayor parte de sus intervenciones (incluso su pelea con su doble malvado sigue los tropos de la comedia). Bobalicón, simple y ansioso por mejorar su estatus social, Gabe se pondrá como meta el poder igualarse a su amigo/conocido/compañero de trabajo Josh Tyler (interpretado por el actor Tim Heidecker). Personaje que representa, junto a su familia (retratada con total patetismo), a la “white trash” americana más acomodada. Muchos han querido ver en la familia Tyler un componente de denuncia, pero, en mi humilde opinión, están tan llevados al extremo, tan satirizados, que se me hace difícil tomarlos en serio. Sin embargo, sus contrapartidas malvadas son totalmente escalofriantes. El asalto a su domicilio llegó a recordarme al cómic creado por el escritor irlandés Garth Ennis, para la Editorial Avatar, “Crossed” (una historia donde la humanidad cae a merced de una plaga que convierte a las gentes normales en sanguinarias y depravadas criaturas que dan rienda suelta sus más bajos instintos).

Pero, como he comentado antes, no todo es bueno en la nueva cinta de Jordan Peele. “Nosotros” (Us, 2019) ensalza a su responsable como un gran director y creador de suspense, pero, por otro lado, su faceta como narrador se ve entorpecida por esa insistencia -no sabría decir si voluntaria o no- de querer explicarlo todo para que nosotros como espectadores lo podamos entender. Particularmente, preferiría rellenar los huecos por mí mismo, pero es probable que al “gran público” no. De hecho, y aunque las comparaciones son odiosas, la crítica está dividida entre aquellos que ensalzan este trabajo y aquellos que señalar que no le ha quedado tan redondo como su predecesor. De todas formas, Peele es un gran técnico que cuida hasta el último detalle, pese a demostrar ciertas carencias en las escenas de acción, por ejemplo, donde no sobresale demasiado. Pero es capaz de disimularlo jugando con el fuera de plano o cortando abruptamente muchas de sus secuencias. Yo me posiciono entre aquellos que le consideran un prodigio del suspense y espero con ansia su remake de la popular serie de Rod Serling así como nuevos proyectos y trabajos cinematográficos. Demostrado queda su bagaje y no esconde sus referentes. El metraje está lleno de guiños y/u homenajes (una de mis escenas favoritas es la de la playa, sólo falta ahí del dolly zoom utilizado por Spielberg para hacer aún más evidente el homenaje a “Tiburón” [Jaws, 1975]) que harán las delicias del aficionado al género. Si este es el nivel, si este es el grado de satisfacción, larga vida a Jordan Peele.

Un momento: durante el asalto a la residencia de los Tyler, el chascarrillo con el tema “Fuck the police” de NWA es, a mi juicio, una gran ocurrencia. Sin duda levantó multitudinarias risas en la sala. Al ver la película en versión original, me asaltó la curiosidad. ¿Cómo resolverían el chiste en la versión doblada? Sin duda, un “Hodor” en toda regla.

Una pregunta: Cómo interpretáis la mirada cómplice de madre e hijo del final? Si te apetece compartir tu teoría, puede dejarla en los comentarios.

 

  1. Fecha de estreno anunciada para el 11 de abril de 2019.
  2. La actriz protagonista, Lupita Nyong’o, confirmó la nutrida (y recomendable) lista  a “Entertainment Weekley”. Más detalles aquí.
  3. “Por tanto, así dijo el SEÑOR: He aquí, yo traigo sobre ellos mal del cual no podrán salir; y clamarán a mí, y no los oiré”. (Jeremías 11:11)

VideoClub Weird: Critters (Íd, Stephen Herek, 1986)

Hoy hemos bajado al vídeo club y nos hemos alquilado todo un clásico: Critters!

Echadle un ojo al vídeo que os hablamos un ratejo de estos bichejos tan cachondos!

Y tened cuidado porque MUERDEN!!!

VídeoClub Weird es nuestra sección en Los Guardianes de Gotham, el Showcast oficial de la tienda Gotham Còmics de Palma de Mallorca.

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Una #weirdsession para el recuerdo: “Los Goonies” en el cine Rívoli el pasado 22 de abril

Que nuestra última #weirdsession fue un suceso histórico (dentro de los cánones weird) nadie lo pone en duda. Más de 400 personas el 22 de Abril y más de 200 al día siguiente acudieron a revivir las aventuras de los niños de los muelles de Goon, el querido Sloth, el tesoro de Willy el Tuerto y esos adorables villanos que eran los Fratelli.

Trayendo de vuelta a “Los Goonies”

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Desde que la película se estrenara allá por 1985, la base de fans que creó y que la recuerda con cariño se mantiene prácticamente inalterable. Weird Sci Fi Show (grandes, enormes admiradores y fanáticos de la película) apostó por traerla a Palma de Mallorca y, en unión con Youfeelm (www.youfeelm.com) re-estrenaron “Los Goonies” en la sala de cine perfecta para este tipo de películas, no sólo por su ubicación en pleno centro de la ciudad, sino por su historia, su grandeza y su estilo clásico, como los cines de antaño: El Rívoli.

Disfrutando en familia

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Que hay un revival a nivel mundial del cine con el que crecimos no es ninguna novedad. Cada día nos llegan noticias de secuelas, precuelas, reboots, remakes… y “Los Goonies” no es la excepción, con el anuncio no hace mucho de la preparación de una segunda parte. También es cierto que se ha creado un negocio alrededor del reestreno de las cintas originales, habiendo varios exponentes en el mundo de cines que ofrecen películas “clásicas” y que tanto queremos, y teniendo en España el caso más famoso y más claro con los cines Phenomena.

13082743_10207969701272178_5880186722945089459_nPor todo ello lo más frecuente suele ser ver a los de nuestra generación (los de treintayalgos) llenando estas salas, y a priori sería lo que uno esperaría al ir a cualquiera de estas funciones. Nada mas lejos de la realidad. La #weirdsession de “Los Goonies” demostró ser un verdadero entretenimiento para toda la familia: asistió todo tipo de espectador, desde niños de tres años hasta niños de cuarentaylargos. Familias enteras disfrutando de una película mítica, atemporal y llena de magia, que, a pesar de lo que pueda parecer en los tiempos que corren, seguramente marcó a fuego a mas de un niño, tal como nos pasara a nosotros hace ya mas de treinta años. Un objetivo cumplido por parte de el colectivo Weird Sci Fi Show, demostrando una vez más que el buen cine nunca pasa de moda, y que es capaz de asombrar aún hoy.

Una experiencia que sólo puede ofrecer Weird Sci Fi Show

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Desde el colectivo apostamos siempre porque venir a una de nuestras #weirdsessions sea algo más que el “ir a ver una peli“.”Los Goonies” no fue la excepción, y una vez más sorteamos libros y entradas de cine13063178_1788943937993200_8624683101512306466_o (con nuestro querido tirador de dados Jaume Albertí Blázquez, jerifalte y mejor amigo de Gotham Comics), regalamos palomitas con la entrada, gracias a nuestro”Willy el Tuerto” particular Carpi obsequiamos a los espectadores folletos con un “Sloth” recortable para armar y  un completo mapa para l13041076_1788939471326980_6152648635282090225_olegar al tesoro pirata, y una vez más también, los chicos de El Mon den Kaito (Carrer Pere d’Alcántara Penya, 10) estuvieron con su stand repleto de merchandising para hacer las delicias de coleccionistas,
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y público en general. Lo dicho, venir a una de nuestras #weirdsessions es toda una experiencia que recomendamos a chicos y grandes por igual.

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Arrasando que es gerundio

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youfeelm-logo-color-rgb-color-bienLa verdad es que “Los Goonies” ya había sido objeto de algún reestreno en cines de la isla hace tiempo. Además la compra de entradas resultaba novedosa: por primera vez sólo podía ser adquirida a través del portal de Youfeelm en vez de lo lugares habituales como las taquillas del Rívoli, Gotham Comics y Mon Den Kaito. Se hizo por parte de Weird Sci Fi Show una fuerte campaña publicitaria en redes sociales “alertando” del camcartel kaitobio de sistema, y esperamos que la respuesta fuera positiva por parte del público… y superó nuestras expectativas. Cerca de 430 espectadores el viernes (haciéndonos apostar por un segundo pase al día siguiente que bordeó los 250), dándonos la pauta de que en Palma de Mallorca había ganas de “Goonies“, había ganas de compartir un rato en familia con una película entrañable, y que el movimiento Weird está mas vivo que nunca.

Por eso…

Queremos agradecer a tod@s los que hicieron que esta #weirdsession fuera un éxito. Llevó su trabajo organizarlo todo, pero créannos que valió muchísimo pero que muchísimo la pena. Nos alegra mucho que lo hayáis pasado bien, que hayáis disfrutado, esperamos veros para nuestra próxima #weirdsession, y una vez más…

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PD: No podemos olvidarnos de Alfonso, aquel hombre/héroe que se desdobló ese día para que tod@s pudiéramos disfrutar de la película con nuestras palomitas y coca-colas en la mano. ¡Va por tí Alfonso!

¡GRACIAS!

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Especial Indiana Jones: Hacia “En busca del Arca Perdida” o cómo se crea un mito (Segunda parte)

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1.

Ya desde el Génesis de nuestra historia (es decir, desde aquél histórico día en que un joven Steven Spielberg fue “a ver de qué iba aquello de las películas de estudiantes” al amplio salón del Royce Hall), nuestros héroes supieron -más o menos- de la existencia del otro. “Creo que es posible que le viera -dice George Lucas al referirse a aquél día de su amigo Steven – pero después había mucha gente por allí, así que si nos encontramos fue para saludarnos y ya está.”

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No sería hasta algún tiempo después, cuando ya se conocieron formalmente y charlaron almuerzo mediante. “Creo que Steven había visto publicidad en Variety anunciando THX [mi debut como director] -dice Lucas- y entonces se decidió a llamar a Francis [Cóppola]. Dijo que era un joven director que trabajaba en Universal, que acababa de hacer sus primeras series de televisión y que le encantaría reunirse con nosotros. Así que vino a Warner Bros. y almorzó con nosotros. Esa fue la primera vez que hablé con él. Era el director más joven de Universal, y yo el de Warner Bros., y admiraba a Francis, porque este encarnaba una gran historia de éxito. Pero yo ya estaba impresionado: tenía 22 años y ya dirigía series de televisión. Yo todavía no había dirigido nada, así que pensé: Oh dios mío, se me ha adelantado. Le consideraba un contemporáneo con un futuro brillante por delante“. Mientras sus carreras seguían adelante, en 1972 sus caminos volvieron a cruzarse. “Unos amigos suyos, Mathew Robbins y Hal Barwood, me presentaron a George -cuenta Spielberg –Me estaban escribiendo un guión, que luego resultaría ser mi primer película, Loca evasión“.

american_graffitiYo me encontraba haciendo el casting para American Graffiti, que me llevó unos cinco o seis meses -cuenta Lucas –así que cada semana bajaba de San Francisco a Los Ángeles y me quedaba en la casa de Matt Robbins en Benedict Canyon; como no tenía dinero, acababa durmiendo en su sofá. Resulta que Matt estaba trabajando con Steven e loca evasión, así que me los encontraba sentados a la mesa de la cocina comentando el guión, por lo que todos comíamos, charlábamos y pasábamos el rato juntos. Ahí fue donde empezamos a conocernos. Yo ya admiraba su trabajo, y ambos sentíamos un gran respeto mutuo“.

Éramos de la misma época -cuenta Spielberg –Éramos los mocosos cineastas que se juntaron hace mucho tiempo y decidieron hablar de lo difícil que era rodar películas. No dejábamos de quejarnos, y nos encantaba oír como el otro se quejaba“.

2.

jaws-behind-the-scenes-photos-1Los años fueron pasando, y ambos cinestas fueron cimentando sólidamente sus carreras. Para 1977 podía decirse que ya tenían un bagaje importante a cuestas, ya que mientras uno había reventado taquillas con Tiburón, el otro había hecho mas o menos lo mismo con American Graffiti y esperaba hacer lo mismo con Star Wars. En Mayo de ese año decidieron tomarse un descanso en el hotel Mauna Kea de Hawai, Lucas a la espera de los resultados de taquilla de su space ópera, y Spielberg del rodaje de Encuentros en la Tercera Fase y mientras se organizaba lo que sería la postproducción de dicha película. Al joven Lucas Star Wars le resultó un proceso sumamente agotador, al punto de poner en riesgo seriamente su salud. “Cuando acabó en Elstree, Gran Bretaña, vino directamente a Mobile, donde yo rodaba Encuentros…, y estaba muy deprimido -cuenta Spielberg –Trajo un montón de fotogramas del “sandcrawler” y los “jawas”, y yo me quedé asombrado, pero George estaba realmente deprimido y disgustado“.

De hecho, Lucas estaba decidido a dejar de dirigir cine y retirarse definitivamente.

3.

'Star Wars' behind the scenes (14)Una noche, durante la cena, cuando George se enteró que Star Wars era todo un éxito, de repente volvió a reír y me dijo que quería hacer una serie de películas sobre saqueadores -cuenta Spielberg –Así que le pregunté de que se trataba, y él me explicó que la primera se titulaba En busca del Arca perdida. Aún no tenía título para las otras dos, pero todas las películas se llamarían En busca de tal o de cual“.

La conversación continuó al día siguiente. “Estábamos en la playa del Hotel Mauna Kea haciendo castillos de arena tras enterarnos de que todas las entradas para la sesión de las 9.30 de todo el país estaban agotadas -dice Spielberg –así que nos pusimos a hablar sobre otras películas, ideas y posibilidades, y George me preguntó que quería hacer a continuación, a lo que respondí: ¿Sabes?, siempre he querido dirigir una de Bond con Sean Connery“.

Fantaseamos sobre las películas que siempre habíamos querido hacerGeorge tenía planeado rodar nueve filmes de Star Wars y me explicó algunos de los argumentosasí que le conté que siempre había querido rodar una de James Bond, pero mas parecida a Doctor No que a las posteriores y mas tecnológicas“.

George dijo que tenía algo que me gustaría tanto como Bond, y mietras seguíamos con el castillo de arena me contó todo el argumento de En busca del Arca perdida“.

how-steven-spielberg-made-millions-off-star-wars-after-a-1977-bet-with-george-lucasGeorge dijo: Mira, es una película de serie B. Me explicó que […] era parte de una saga que narraba las hazañas de un aventurero/arqueólogo no muy diferente de los seriales de la década de los cincuenta. Dijo que la ambientaríamos en los años treinta, pero que la actualizaríamos para modernizarla, y que aún así siguiera siendo antigua. Era genial“.

Steven me dijo que le encantaría hacerlo -dice Lucas –Y así fue como empezó todo“.

George dijo que se había retirado de la dirección, por lo que el proyecto era todo mío -cuenta Spielberg –Ese día nos dimos un apretón de manos y comenzamos a desarrollar En busca del Arca perdida“.

4.

MBDILOV EC005Tras acabar sus vacaciones, Spielberg regresó a terminar Encuentros en la tercera fase mientras Lucas hacía lo propio con la secuela de Star Wars, El imperio contraataca. Pasado un tiempo, se hizo necesario un escritor que convirtiera las ideas argumentales de En busca del Arca perdida en un guión completo. “Descubrí a Lawrence Kasdan cuando leí un guión suyo, Continental Divide, que hice que Universal me comprara -dice Spielberg –Entonces le presenté a George, proponiéndole que Kasdan fuese el guionista de En busca del Arca perdida“. Lo que les atrajo del joven guionista fue su capacidad para elaborar guiones canalizando una cierta sensibilidad de los años treinta y cuarenta, muy al estilo de Howard Hawks. Al mismo tiempo Spielberg se puso a la búsqueda de un productor, proponiendo a Lucas a Frank Marshall, quien había trabajado como productor asociado a las órdenes de Peter Bogdanovich.

Tras una primera reunión de presentación quedaron satisfechos los unos con los otros y el paso siguiente fue comenzar a esbozar la historia de la película. En busca del Arca perdida comenzaba a tomar forma.

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Kasdan, Lucas y Spìelberg se reunieron para poner conceptos en común durante la última semana de enero de 1978. “George, Steven y yo nos reunimos en una pequeña casa durante una semana -dice Kasdan –y grabamos todas las conversaciones, aunque George ya tenía los elementos iniciales“.

A Spielberg se le ocurrieron varias ideas, incluyendo una piedra rodante, la fobia a las serpientes y las trampas de la secuencia inicial. Como era de esperarse, el trío concibió muchas mas ideas de las que podían incluir en una sola película. Tras las intensas sesiones, Kasdan se dispuso a perfilar la historia, los nombres y las situaciones para un primer borrador de guión.

En una anécdota ahora muy conocida, cuando Kasdan entregó en mano su primer manuscrito, Lucas le hizo una oferta para que escribiera el tercer borrador de El imperio contraataca. Por desgracia, Brackett (el guionista original) había muerto de cáncer después de terminar su primer borrador, por lo que Lucas había escrito el segundo, y pensaba que necesitaba que lo pulieran aún más. Kasdan, inseguro, replicó que mejor leyese el guión de En busca del Arca perdida entes de confirmarle la oferta. lucas así lo hizo y quedó encantado. Sin embargo Spielberg tuvo una reacción muy distinta. “Lo leí y me puse a llorar. Me pareció demasiado trabajo“.

Como todo guión que no era definitivo, tenía demasiados elementos en su historia que podían fácilmente ser recortados. Indiana estaba acompañado de dos arqueólogos más, Sallah tenía un hijo llamado Abu, había demasiados escenarios y las persecuciones eran complejas y caras…

Mientras tanto Lucas iba encargándose de los aspectos legales de la película, y creó una subsidiaria de Lucas Film llamada The Raiders of the Lost Ark Company. “Me encontré implicándome mucho más en temas de negocios -dice Lucas – El gran salto fue decidirme a crear una empresa para tener la libertad que deseaba. Lo único que diferencia a Lucasfilm es que las empresas hacen películas para ganar dinero, en cambio la nuestra busca dinero para hacer películas“.

De hecho, tras los megahits American Graffiti, Star Wars, Tiburón y Encuentros en la Tercera Fase, Spielberg y Lucas se encontraban en disposición de lograr un acuerdo nunca antes alcanzado en la industria.

Enviaron el guión (que ya había alcanzado el borrador final) a varios estudios, incluyendo Paramount y Warner. “Acudimos con nuestra oferta a todas partes, y casi todo el mundo la rechazó porque las condiciones eran muy duras -cuenta Lucas –Dijimos que el presupuesto era de unos X millones, y ellos replicaron que con Spielberg eso sería imposible“.

Le dije que si quería hacerla por 17 millones de dólares -cuenta Spielberg –le daría una película de 17 millones, y que si quería una de 20, le daría una de 20“.

Los temores de los estudios no eran infundados: 1941, su última película, se había pasado exageradamente de tiempo y presupuesto.

Uno de los estudios nos dijo que la aceptarían sin Steven, a lo que yo me negué –continúa Lucas –Él sería el director, y rodaría la película sin retrasarse ni pasarse del presupuesto. En el fondo, yo creía que Steven podía hacerlo, sabía que era capaz de ello; ya lo había hecho en televisión“.

6.

ff-27-pg-50Entre tanto, y como ya había hecho con Ralph McQuarrie para Star Wars, Lucas buscó a un dibujante para que le diera un look visual a la película. El elegido fue Jim Steranko, quien, ateniéndose a las indicaciones de Lucas, entregó cuatro ilustraciones conceptuales en agosto de 1979.

En la nota que entregaba adjunta, Steranko escribía: “Me he hecho a la idea de que el héroe es una especie de mezcla entre Doc Savage y Bogart en la aventura pulp definitiva. Acabaré diciendo que me alegro mucho de trabajar contigo en este proyecto, y que espero que pueda contribuir, aunque solo sea un poco, a su resultado final“.

7.

raiders2Tras meses de duras negociaciones, (y en el que la major con la que estaban las negociaciones mas avanzadas, Warner Bros., se terminó cayendo) finalmente fue Paramount quien se llevó el gato al agua.

Warner exclamó que iban a destruir la industria del cine porque nos daban todo lo que pedíamos” cuenta Lucas.

Tras formalizar una distribución de ingresos en un 60 – 40 una vez que Paramount recuperara su inversión, para pasar a un 50 – 50 una vez pasados los 35 millones de recaudación, llegaron las firmas de contrato de Spielberg y el resto del equipo.

En busca del Arca Perdida ya era una realidad.

En una próxima entrada empezaremos con el casting y el rodaje. ¡Gracias por leernos weird@s y esperamos que os haya gustado!

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Especial Indiana Jones: Hacia “En busca del Arca Perdida” o cómo se crea un mito (Primera parte)

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“Cuando era niño, me encantaba ir a las sesiones de las tardes de sábado del cine local: Buck Rogers, Flash Gordon, Don Winslow de la Marina, Tim Tyler´s Luck, el Zorro y tantos otros que tenían mucha acción y escenas de suspense. En el mejor de los casos, la calidad de producción era mínima pero, ¿a quién le importa eso cuando tienes ocho años?

Años después, conseguí convencer a la Twentieth Century-Fox de que me dejara probar suerte con una recreación de esos seriales en forma de fantasía espacial épica. Mientras me encontraba escribiendo el primer borrador de lo que luego se convertiría en Star Wars, volví a ver muchos de esos cortos de los años treinta y cuarenta; en unos cuantos de ellos, el héroe intentaba localizar un ídolo perdido o una tumba escondida. Entonces me di cuenta de que también podría funcionar otro tipo de personaje: un intrépido arqueólogo/aventurero/profesor/playboy/saqueador de tumbas, un experto en ocultismo equipado con un látigo y una pistola, y apunté un nombre que pensé que era bastante bueno: Indiana Smith.”

George Lucas, Diciembre de 2007.

1.

“Conocí a George Lucas entre bastidores en Royce Hall, en UCLA -cuenta Steven Spielberg- Allí fue donde se estrenó su cortometraje THX 1138 4EB en un festival cinematográfico universitario. En aquella época, yo estudiaba en la Universidad Estatal de California, que no tenía un departamento de cine, por lo que no podía presentar ningún filme; sólo era un miembro de la concurrencia que quería ver de qué iba aquello de las películas de estudiantes.”

La realidad es que, ese día, el auditorio al completo quedó inmóvil, paralizado ante el cortometraje que acababan de pasar en pantalla.

No podía creer que hubiera sido hecha por un estudiante -continúa Spielberg- Pensé que un genio de Hollywood había colado algo y que debería ser descalificado por su pura profesionalidad“.

Lo cierto es que todo el mundo pensó mas o menos lo mismo. THX 1138 4EB fue galardonado con el primer premio, además de otorgarle dos menciones honoríficas en otras categorías. Esto supuso un boom en la mente de Spielberg, quien venía rodando desde pequeño largometrajes amateurs en 8 mm. Y lo cierto es que THX… supuso un salto para ambos, tanto para Lucas como para Spielberg… que aún no se conocían.

2.

zeotropAquel día, además de ellos dos, había muchos otros futuros profesionales de la industria del cine mirando cortos: John Milius, Hal Barwood,  Willard Huyck y otros más. De entre ellos destacaba un joven Francis Ford Coppola, auténtico niño prodigio de Hollywood que a pesar de su corta edad había logrado colarse en la primera línea profesional de la meca del cine, una hazaña sin precedentes. Y como alguien que ve “el monstruo por dentro“, rápidamente se había desencantado de aquello y buscaba hacer algo por fuera de los estudios, que fuese mas independiente y sin ataduras. Ni corto ni perezoso vio en aquella pequeña primera obra de Lucas potencial, y contactó con el  joven realizador para sumarlo a un proyecto que llevaba rondando su cabeza desde hacía tiempo: una productor920x1240a que acabaría llamándose American Zoetrope, con el que Lucas daría sus primeros pasos en el mundo profesional.

“Pensamos frívolamente: Tenemos cámaras y tenemos ideas. ¿Para qué necesitamos a Hollywood?”

Sin embargo no fue un camino de rosas, mas bien al contrario: La productora no tenía viabilidad económica, por lo que Coppola se vio obligado a firmar un acuerdo de colaboración con la compañía con la que venía trabajando, Warner Bros., en la que ésta se comprometía a financiar siete películas propuestas por la American, a costa de mantener sus derechos para sí mismo.

Era un contrato leonino, pero que a los jóvenes realizadores les permitía hacer aquello que mas les gustaba: crear historias.

3.

BTSthxlucasduvallbigTras barajarse algunos primeros guiones (incluyendo uno que nadie quería llamado Apocalipsis Now), volvieron al potencial de aquel cortometraje que lo empezó todo, abreviado ahora a THX 1138, para ser la primera película íntegramente hecha por la productora, bajo las órdenes de George Lucas.

Mientras tanto, Steven Spielberg seguía un camino diametralmente opuesto. Con THX… rondándole la cabeza, se embarcó en la realización de un corfotos-de-steven-spielberg-3tometraje al que llamó Amblin, y que le sirvió para que Warner Brothers -una vez más- se fijara en él y le ofreciese un contrato de siete años para encargarse del Departamento de Televisión de Universal Studios.

A estas alturas, ambos ya sabían de la existencia del otro. “[George Lucas] por aquella época me tenía un poco atemorizado -cuenta Spielberg- Era una especie de inconformista del norte de California, un director independiente que siempre se había enorgullecido de tener poco lazos con Hollywood, y yo era básicamente un niño in vitro, incubado en Universal Studios, educado dentro del sistema y que estaba muy orgulloso de ello. Creo que esa diferencia acabaría atrayéndonos mutuamente.

THX 1138 fue estrenada en marzo de 1971, poco después de que el primer telefilme de Spielberg, “L.A. 2017“, un episodio de The Name of The Game fuera emitido por la NBC ese mismo año. Y aunque a Spielberg esta primera obra le abrió muchas puertas, a Lucas le sucedió justo al contrario.

descarga“He de confesar que ninguno de los que estábamos allí sabía que hacer con THX -cuenta Lucas- Nadie supo cómo distribuirla y todos pensamos que iba a ser un fracaso. No había costado mucho pero sería un fracaso igualmente. Aunque era intelectualmente ambiciosa y técnicamente maravillosa era inaccesible para nuestra gente.

Al realizador no le faltaba razón. Tras un primer visionado por parte de los ejecutivos que les horrorizó, obligaron a hacer muchos cambios en la película, eliminando diálogos y alterando secuencias, causando el primer gran disgusto de Lucas con la Industria. Para colmo de males, en su estreno la cinta fue prácticamente ignorada, lo que supuso el fin del acuerdo entre American Zoetrope y la Warner Brothers, con sólo una película realizada.

No fue el fin de Zoetrope, porque sigue funcionando hoy en día -cuenta Lucas- Pero sí fue el fin de una etapa. Creímos que podríamos haber sido una alternativa a Hollywood, y aquel sueño acabó estrellándose contra las rocas“.

La gran salvación -económica- para la American fue el ofrecimiento por parte de Paramount de la adaptación de una novela que estaba siendo furor en ventas por aquella época, llamada El Padrino. Aunque Coppola en un primer momento quiso delegar la dirección en alguien más, finalmente se encargó él mismo de realizar una película que haría historia y que supondría la salvación de la productora.Marlon Brando In 'The Godfather'

Con aquello nuevamente en marcha, una tarde Coppola y Lucas se reunieron para charlar.

Si quieres seguir haciendo películas -le dijo Coppola a Lucas medio en broma medio en serio- olvídate de cosas extrañas, haz algo mas convencional y por Dios, ¡nada de robots!

De allí nacería se segunda película como realizador, American Graffiti, que supondría el debut como actor de, entre otros, un tal Harrison Ford.

4.

american-graffiti-poster-artwork-ron-howard-cindy-williams-richard-dreyfussFilmada en menos de un mes y con un presupuesto de algo menos de un millón de dólares, American Graffiti pasó rápidamente a ser una de las películas más taquilleras de todos los tiempos, superando los cien millones de dólares de recaudación sólo en Estados Unidos.

A pesar del éxito de público y crítica -que se saldaría con cinco nominaciones a los premios Óscar de 1974- la película supuso el segundo gran disgusto de Lucas con Hollywood, ya que fue alterada por Universal para su estreno en cines.

Y a Lucas aún le quedaba un disgusto mayor, el económico, ya que, a pesar del éxito de la película, se encontraba en serias dificultades para sobrevivir. Gracias a un acuerdo previo con United Artists para escribir un guión de ciencia ficción, comenzó a redactar un boceto de una space ópera clásica que combinaba mitología, antropología, cultura pop y velocidad llamada The Star Wars.

[Sin embargo], siempre que me siento delante del escritorio durante ocho horas al día, no puedo evitar pensar en otras cosas en vez de las que se supone que debería estar pensando -dice Lucas- Hacia abril o mayo de 1973, empecé a ojear series. Una que me gustaba mucho aparte de Flash Gordon era Don Winslow de la Marina [y sobre todo] Tim Tyler´s Luck, porque el Tim-Tylers-Luck-serial-images-8cf62a0b-2ed4-4771-9f12-e73fc2761aeprotagonista siempre estaba en busca del cementerio de elefantes perdido o del ojo dorado de algún ídolo. Pensé: ¿Y si haces que parezca realista? Estaba interesado en actualizar el género, en darle sentido, pero aún así debía seguir siendo divertido y estar lleno de aventura, igual que estaba intentando hacer con Star Wars.

Usando a su gran perro malamute como inspiración (una vez más, porque ya había servido como fuente para ser Chewbacca), Lucas tomó prestado su nombre, Indiana, para llamar a su futuro héroe de acción.

A finales de 1974, Lucas se tomó un descanso de Star Wars para dedicárselo a su personaje recientemente creado, Indiana Smith. Llamó a un guionista amigo suyo que estaba desempleado en aquel momento, Philip Kaufman, y juntos fueron forjando los elementos clave de su historia.

En aquel momento consistía en Indiana Smith yendo tras algún artefacto sobrenatural -cuenta Lucas- Sabía que la acción estaba ambientada en los años treinta y que había nazis incluidos, 20160325_193722porque sabía que también ellos habían buscado este tipo de objetos. Fue entonces cuando Phil me habló del Arca de la Alianza.

Había un viejo dentista en Chicago al que yo iba que estaba obsesionado con el Arca Perdida -cuenta Kaufman- y estuvimos trabajando [con Lucas] en el proyecto unas dos semanas. Pero yo no tenía un centavo, y entonces me hicieron una oferta para que me encargara

raiders-of-the-lost-ark-(1981)-large-picture (1)del guión de El fuera de la Ley (1976). Necesitaba el trabajo, así que me fuí.

Kaufman se marchó. Sin embargo la futura película ya tenía título: En busca del Arca perdida.

5.

Mientras tanto, Spielberg cimentaba su fama de buen narrador audiovisual. Para esta época ya había rodado episodios de series como Marcus Welby, M.D. o Columbo, pero no fue hasta el verdadero ejercicio de estilo que fue El Diablo sobre Ruedas que su carrera no despegó del todo.

Destinadduelpos4a originalmente como telefilme de la semana, el éxito del pase de TV llevó a ver su potencial para una exhibición en cines. Dándole mas presupuesto para rodar secuencias adicionales, su duración se amplió de los 71 minutos iniciales a los 90, estrenándose con gran -y sorpresivo- éxito en salas de todo el mundo, llevando al joven realizador a debutar formalmente en la gran pantalla con Sugarland Express (Loca evasión), convirtiéndose en un éxito de crítica y público y dando la confianza necesaria a la Universal para ofrecerle la dirección de una película llamada Tiburón.

Tras un rodaje verdaderamente accidentado y repleto de problemas, Tiburón se convirtió en un éxito sjaws-spielbergin precedentes y el primer blockbuster de la historia, salvando al realizador de una “muerte artística segura”.

Pensé que mi carrera como cineasta había acabado -cuenta Spielberg- Oí rumores de que nadie mas me volvería a contratar porque nunca nadie había rodado una película durante mas de 100 días“.

Por suerte eso no sucedió, y, con varias ofertas sobre la mesa, se decidió por una apuesta personal y que llevaba  años rondando por su cabeza: Encuentros en la Tercera Fase, que arrasó y convirtió al joven realizador en el nuevo “Rey Midas de Hollywood“.

Mientras, Lucas había logrado, tras muchos intentos, vender su idea de The Star Wars a Twentieth Century-Fox, que, pese a no estar muy convencidos de la historia, llegaron a un acuerdo.

ZZ7A8374CFDecidí invertir en la persona y no en la película“, diría años después Alan Ladd Jr., por aquel entonces Jefe de Asuntos Creativos de la Compañía.

Y su instinto le dió la razón. Película mas taquillera de todos los tiempos, auténtico referente cultural por antonomasia… ríos de tinta se han escrito ya sobre esta obra maesta de la Ciencia Ficción y la Cultura pop.

En este momento de sus vidas es cuando se cruzan ya de manera oficial Steven Spielberg, George Lucas y un castillo de arena… pero eso ya será tema de nuestra próxima entrada. ¡Hasta la próxima weird@s!

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Reflexiones de cine: Reencontrarse con un viejo amigo (Crónicas de mi experiencia con Indiana Jones)

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1981. Estados Unidos. Un intrépido arqueólogo, fruto de una mente privilegiada, está a punto de nacer. Lleva años germinándose y, lo que empezó como una idea, pronto se llevó al papel y finalmente al celuloide. Está destinado a cambiar para siempre el cine de aventuras (y un poquito) Hollywood.

1981. Argentina. En un lugar que comparte nombre con una famosa ciudad andaluza nace el redactor de esta entrada, quizá uno de los fans más acérrimos de aquel que está destinado a grandes cosas como salvarnos del yugo nazi y proporcionarnos horas de diversión frente a una pantalla.

Raiders 2Ambos son “hermanos”. No sólo nacen en el mismo año, sino que además comparten gusto por la arqueología, las ciencias ocultas, la aventura, y el “hermano menor” (por eso de que ve la luz en Octubre cuando el redactor nació en Enero) ejerce una influencia en su vida pocas veces vista. El “hermano mayor” pasa gran parte de su vida tarareando la “Raiders March” de John Williams, soñando que salva a hermosas mujeres gracias a su astucia y su látigo y -cómo no- que salva el mundo de algún artefacto sobrenatural y/o místico.

Los años van pasando. Nuevas aventuras del arqueólogo que se hace llamar “Indiana”se van sucediendo (todas disfrutables y, para el redactor, obras maestras indiscutibles) y su corazón da un vuelco cuando anuncian ¡nada menos que una serie de Indiana Jones! Pero claro, no está el rostro que amamos y admiramos: en su lugar hay otras caras, y su padre, el Señor Lucas, decide que quiere contarnos otras facetas en la vida del personaje. El resultado es un poco agrio, ofreciéndonos una serie irregular, muy alejada (aunque parezca extraño) del universo Jones, donde no hay referencias a absolutamente nada de las películas ( cuando, por ejemplo, en cada una de ellas hay rastros de que por la vida del arqueólogo han pasado muchas cosas entre películas) y hasta por momentos tornándose aburrida.tumblr_m4g7py0Eiw1qzdglao1_1280

La serie no gozó de éxito alguno, y Lucas se vio obligado a dejar de filmar capítulos enteros: mas tarde nos enteraríamos que en esos capítulos “que no fueron” Indiana hubiese conocido a Belloq, a Abner Ravenwood y a Marion, cerrando el círculo rumbo a la primera película.

El intento fue fallido. Pero el amor por el personaje seguía allí, que duda cabe. Los años siguieron pasando y rumores sobre una cuarta película del personaje se sucedían sin una fuente fiable a la que atenerse: que si adaptaban el mejor juego que ha tenido nunca el arqueólogo, Fate of Atlantis, que si volvían a reunirlo con su padre en una nueva aventura, que estaban tanteando a Kevin Costner para ser un hermano perdido

Y llegamos a 2008. El redactor de esta entrada ya lleva años viviendo en Tierras Baleares, y finalmente el sueño se hace realidad: habrá cuarta película de Indiana Jones. El gozo no puede ser mayor, máxime cuando están los “padres de la criatura” involucrados en el proceso: Harrison Ford, Steven Spielberg, George Lucas. Hay nuevos personajes (como es lógico) y caras conocidas (como Karen Allen).

“Filmaremos la película a la antigua usanza. Reduciremos el CGi al mínimo” (Spielberg dixit).

KotCSposter¿Podía haber mejor noticia que esa? Loco de la emoción, el redactor se lanzó a por todo lo que hubiese del arqueólogo en el mercado. ¡Indiana Jones volvía a estar de moda! Desde los comics hasta las tazas del McDonalds, todo parecía pasar por el hombre del fedora.

2008. Mayo. “Risueños como un colegial” asistimos al estreno de “Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal” impacientes, nerviosos como quien va a buscar a un amigo que hace tiempo que no ve. El redactor decide hacer caso omiso a las (muchas) cosas que no olían bien (ese título no muy atractivo, el macguffin raro…), y centrarse en lo positivo, como un trailer que nos mostraba al arqueólogo en excelente forma en lo que prometía ser una divertida aventura… y joder, ¡que Indiana Jones estaba de vuelta!ij4_74

La tarde de aquel viernes, tras salir de ver la cinta, el redactor se dio cuenta que estaba extraño, con una mezcla de sensaciones que deambulaban por su cuerpo sin llegar a clarificarse. ¿Estaba decepcionado? No del todo. ¿Feliz? Tampoco. ¿Enojado? No pero sí.

Una pregunta y solo una pasaba por su mente. ¿Que diablos acababa de ver? Para mas inri, el redactor se dio cuenta de que no estaba solo: los demás espectadores se habían levantado en silencio, cogiendo sus chaquetas y saliendo por la puerta sin hacer un solo comentario.

¿Pero que demonios habíamos acabado de ver?Indiana-Jones-and-the-Kingdom-of-the-Crystal-Skull-DI

Incrédulo, el redactor fue a verla una vez más. Un dejo de tristeza embargaba esa nueva visita, que iba a ser la primera de una larga serie de futuros visionados pero que quedó como la última, tratando mas de clarificar esa mezcla de sensaciones antes que tener ganas de disfrutar nuevamente de la película.

El resultado fue el mismo. Seguía sin entender qué nos habían querido contar Spielberg, Lucas y Cía.

(Spoilers de la cuarta película)

Indiana_Jones_and_the_Kingdom_of_the_Crystal_Skull_Indiana_Jones_4-438692173-largePensando en ello, el redactor sacó en claro unos cuantos puntos que sin duda hacían mas dura la puñalada. Ya desde casi el primer fotograma se demuestra que nos mintieron descaradamente: el uso del CGI no solo no lo habían reducido al mínimo (como declarara Spielberg), sino que era el habitual de las películas “de ahora”, y además usado para escenas tontas. El ejemplo mas flagrante eran esos topillos del desierto al estilo “cartoon” y los monos “Elvis” de la jungla. Segundo, la falta de imaginación y pereza que rodeaba toda la obra: En las cintas anteriores, Indiana escapaba de las situaciones gracias a su ingenio, a un amigo o directamente no escapaba y terminaba atado a una silla junto a su padre. Aquí, en cambio, está rodeado de rusos (los nuevos enemigos) tira una ametralladora al suelo, que se dispara al caer matando al que tenía enfrente, y causando la confusión para escapar. ¿De verdad? ¿No había otra manera? Y seguimos: la idea de escapar de una explosión atómica en una nevera a día de hoy sigue sin procesarse en la mente del que esto escribe, así que mejor dejarla de lado. Pero lo que por ejemplo en La última cruzada se resolvía a lo “Indiana Jones”, es decir, buscando las pistas donde tgal-toon-stephen-spielberg-george-lucas-harrison-ford-jpgoca, en santuarios arqueólogicos de aúpa, aquí se opta por encontrarlas en libros sentados cómodamente en el salón de casa. Demasiada pereza para resolver los enigmas, ya muy lejos de las verdaderas aventuras que vivió la producción en Túnez por ejemplo cuando se filmó “El Arca”.

Demasiadas decepciones y una buena muestra (que ya estaba patente con la nueva trilogía de Star Wars) que Lucas había perdido la perspectiva con respecto a sus creaciones.

Vendrían años de distanciamiento. El redactor se había alejado por completo del Universo Lucasiano, y serían años oscuros en cuanto a esa “relación de amistad” se refiere.

Reencontrarse con un viejo amigo

12710796_1756054087948852_2464223387223809694_o26 de Febrero. Viernes. Palma 80 Café. En un lugar repleto de gente ansiosa de conocer detalles y anécdotas de “En busca del Arca Perdida”, a este redactor (el mismo que estaba distanciado de hacía años de las aventuras del arqueólogo) le toca hablar sobre él. Y el proceso comienza dos semanas antes. Coge todo lo que tiene (que es mucho) sobre el personaje y empieza a leer. Descubre (o redescubre) a ese hombre que nos salvó de las garras nazis, de la conquista mundial a manos de los Thugees y -una vez más- de los nazis y los rusos, y se da cuenta que es verdaderamente tonto enviar al ostracismo a toda una saga por una película que pudo -o no, según el criterio- haber sido fallida. ¿Cómo no reenamorarse de nuevo viendo la increíble escena del Templo peruano? ¿Esa enorme roca con ganas de aplastar al bueno de Indy y que pasó a ser iconografía de la historia del cine? ¿Y el final? ¿Y la persecución de vagonetas? ¿Y esa delicia de actor que es Sean Connery haciendo historia como su padre? ¿Y esa…?

Son infinitos los momentos que podríamos sacar de estas películas. Como homenaje final (que nunca lo es del todo), en Weird Sci fi Show reseñaremos cada una de ellas, como corresponde, con anécdotas, curiosidades, secretos… Habrá mil reseñas en Internet, pero muy pocas escritas desde el corazón como estas. Permaneced atentos y racias por leer el tocho si habéis llegado hasta aquí.

PD: Indy, viejo amigo, que alegría tenerte de vuelta en mi vida.

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