Crítica de “Nosotros” (Us, Jordan Peele, 2019)

Us Movie 2019


Título original: Us / Año: 2019 / País: Estados Unidos / Duración: 116 minutos /Director: Jordan Peele / Producción: Jason Blum, Ian Cooper, Sean McKittrick, Jordan Peele / Productora: Blumhouse Productions, Monkeypaw Productions, QC Entertainment / Distribución: Universal Studios / Guion: Jordan Peele / Música: Michael Abels / Fotografía: Mike Gioulakis / Montaje: Nicholas Monsour / Diseño de producción: Ruth De Jong / Reparto: Lupita Nyong’o, Winston Duke, Elisabeth Moss, Tim Heidecker, Shahadi Wright Joseph, Evan Alex, Cali Sheldon, Noelle Sheldon, Alan Frazier / Presupuesto: 20.000.000$


Como cada año en época estival, la familia Wilson se instala en su residencia de veraneo en la soleada localidad californiana de Santa Cruz. Tras una tensa jornada en la playa junto a unos amigos, la familia descubre esa misma noche la silueta de cuatro figuras cogidas de la mano y en pie frente a la entrada de su casa. Para su sorpresa, descubrirán que sus visitantes no sólo tienen hostiles intenciones, sino que son una versión malvada de ellos mismos. 


ATENCIÓN A USUARIOS:

Esta crítica contiene “spoilers”. Si no has visto la película, te recomiendo que no la leas hasta haberlo hecho. El texto escrito a continuación responde a una opinión personal del autor sin ánimo de sentar cátedra.


“Existe una quinta dimensión más allá de las conocidas por el hombre. Una dimensión tan vasta como el espacio y tan eterna como el infinito. Es la zona intermedia entre la luz y la penumbra. Se encuentra entre el abismo de los temores del hombre y la cima de su conocimiento. Se trata de la dimensión de la imaginación. Un espacio que llamamos ‘La dimensión desconocida’” (Rod Serling)

Creada por el genial e inimitable Rod Serling, “The Twilight Zone” (traducida en nuestro país como “La Dimensión desconocida”) es uno de los principales referentes del género fantástico por antonomasia por el cual pasaron grandes de las letras como Richard Matheson o Charles Beaumont y directores de la talla de Richard Donner, Don Siegel o Christian Nyby entre muchísimos más profesionales. Su influencia es tan importante que muchos de los grandes realizadores del género han manifestado en multitud de ocasiones su gratitud a la misma (el grandísimo y mismísimo Steven Spielberg incluido) y que todavía se deja notar hoy día en muchísimos productos de corte fantástico y en el bagaje de sus creadores. Es por ello que me es fácil imaginar a un joven Jordan Peele pegado a la catódica pantalla de su televisor maravillado por la criatura televisiva de Serling. Quien dice Jordan Peele podría decir que a cualquier hijo de vecino debido a que la calidad de la serie es francamente indiscutible vista a día de hoy (cincuenta años después de su estreno). Sin embargo, la razón por la que nombro a Peele viene dada por su implicación en la producción ejecutiva del nuevo revival de la serie (donde hará también las veces de anfitrión narrador) de inminente aparición en la plataforma streamingCBS All Access” (1) y porque el antaño cómico y ganador de un Oscar de la Academia al “Mejor guion original” por “Déjame salir” (Get Out, 2017) ha creado su particular “micro universo” de clara inspiración en dicha serie con la película mencionada y con su último trabajo, “Nosotros” (Us, 2019). Convirtiéndose por ello en uno de los referentes del terror/thriller fantástico/psicológico a tener en cuenta del panorama cinematográfico actual. Muchas voces ya lo han clamado como el “Nuevo Kubrick” o el “Nuevo Hitchcock”. Etiquetas que sean tal vez exageradas o prematuras, pero que podrían llegar a confirmarse en cuanto que el joven realizador afroamericano, con solamente dos filmes en su haber, nos ofrezca más historias y mantenga el listón, en lo que a calidad se refiere, probado hasta el momento.

Proveniente del mundo de la comedia (junto a Keegan-Michael Key en el canal Comedy Central), Peele sorprendió a propios y a extraños con su “Ópera Prima”. Una historia que bien podría haber sido un capítulo de la mencionada serie de Rod Serling. Asociado para la ocasión con el popular productor Jason Blum, “Déjame salir” (Get Out, 2017) nos ponía en la piel de un joven afroamericano que acudía a conocer a sus suegros -blancos y de clase acomodada- durante un fin de semana. Lo que en apariencia parecía lo que muchos de nosotros hemos tenido que “padecer” alguna vez, es decir, conocer a los progenitores de nuestra pareja, aquí acababa inmerso en un total ambiente de pesadilla donde unos “Mad Doctors” realizaban una suerte trasplantes de conciencia, mediante una operación cerebral, a todo aquel o aquella que pudiera permitirse comprar un cuerpo joven y lozano como el del joven protagonista. Un giro en su argumento totalmente inesperado en una cinta que apuntaba más a la comedia con toques de terror o de thriller psicológico en un relato con cierto poso de crítica social y racial. Una cinta que partía de una premisa del tipo de “Adivina quién viene a cenar esta noche” (Guess Who’s Coming to Dinner, Stanley Kramer, 1967) y que acababa asimilando la subyacente “conspiranoia” de la ciencia ficción de los cincuenta, con una cinta tan importante para el género como “La invasión de los ladrones de cuerpos” (Invasion of the Body Snatchers, Don Siegel, 1956) -o de la novela de Robert Heinlein, Amos de títeres– en el punto de mira, por ejemplo. Todo ello con una espectacular puesta en escena, tomando elementos de aquí y de allí de otros importantes referentes tales como “El Resplandor” (The Shinning, Stanley Kubrick, 1980) o recursos técnicos como “widescreen” y el barrido lateral ya utilizados por John Carpenter en “La noche de Halloween” (Halloween, 1978) para generar desasosiego y terror. Muchos vieron también una crítica a la sociedad americana del “Trumpismo” y del racismo vigente en el seno de la sociedad del país de las Barras y Estrellas, algo que tampoco nunca ha desmentido su responsable, mientras que el resto que también apreciamos dicho mensaje descubrimos uno de los mejores títulos de terror de dicha temporada (al menos en la humilde opinión de aquel que suscribe estas palabras). Aupado por la prensa especializada, Jordan Peele se convertía en una de esas figuras a las que no había que perder de vista y es principalmente por ello que su nuevo trabajo, “Nosotros” (Us, 2019) se esperaba con gran expectación por parte de crítica y público.

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Toc, toc… Hemos llegado para quedarnos!

Si juntamos, por un lado, la lista de películas que el director puso como deberes a sus actores (2) -entre las que encontramos títulos tan estimulantes como “Los Pájaros” (Alfred Hitchcock’s The Birds, Alfred Hitchcock, 1963), “El Resplandor” (The Shinning, Stanley Kubrick, 1980), “Morir todavía” (Dead again, Kenneth Branagh, 1991), “El Sexto Sentido” (The Sixth Sense, M. Night Shyamalan, 1999), “Funny Games” (Íd, Michael Haneke, 1997), “Dos hermanas” (Janghwa, Hongryeon. A Tale of Two Sisters, Kim Jee-woon, 2003), “Martyrs” (Íd, Pascal Laugier, 2008), “Déjame entrar” (Let the Right One In, Tomas Alfredson, 2008), “Babadook” (Íd, Jennifer Kent, 2014) e “It Follows” (Íd, David Robert Mitchell, 2014)- y, por el otro, su sugerente premisa -una familia de clase media afroamericana que es asediada una noche en su casa de veraneo por una versión malvada de ellos mismos- es fácil dejar volar nuestra imaginación y que nuestras expectativas como espectadores esperen, como mínimo, un ejercicio de tensión implacable donde el suspense y los giros en su guion sean capaces de tenernos pegados a la butaca de la sala comercial de turno en la cual visionemos la película. Ante tales referencias, uno puede esperar que el nuevo trabajo del director de “Déjame salir” (Get Out, 2017) sea una cinta capaz de crear una atmósfera terrorífica enrareciendo incluso el más cotidiano de los entornos. Ya en los sesenta el Maestro Hitchcock, con esa obra maestra del Séptimo arte titulada “Psicosis” (Psycho, 1960), fue capaz de abandonar el antaño imperante “goticismo” sobrenatural de aquellos castillos encantados habitados por fantasmas y vampiros del cine de terror de la época para mostrarnos que el horror podía encontrarse a pie de calle, allí donde menos lo podíamos esperar, es decir, en el interior de nuestros propios vecinos de modales afables. Cualquiera podía albergar el mal y en este caso concreto se manifestaba en la perturbada mente del jovencísimo Norman Bates. Jordan Peele va un paso más allá estableciendo la propia amenaza en nosotros mismos (incluso uno de los protagonistas llega a pronunciarlo) apelando a esa dualidad benigna/malvada inherente en todo ser humano. Un peligro del que no podremos escapar y a lo que bien alude el profetizador versículo “Jeremías 11:11” (3) que aparece en reiteradas ocasiones a lo largo del metraje. Aunque también es cierto que esta es una cinta cargada de simbolismos y ese “Us” del título (que nosotros al traducirlo al castellano perdemos) también puede interpretarse como acrónimo de “United States” a tenor de la respuesta de la líder de los asaltantes con un “We´re americans” cuando se le pregunta quiénes son (¿podría interpretarse como una denuncia a aquellos que votaron a Donald Trump sin manifestarlo abiertamente y que conviven con aquellos que no lo hicieron y sienten total repulsa por su presidente y por lo que representa?). De hecho, a sabiendas de que el director que nos ocupa no esconde sus intenciones de dejar cierto poso crítico en sus obras, su película posee distintas capas y/o lecturas en las que se intenta deliberadamente concienciarnos de la brecha social y de la lucha de clases mostrando sutilmente las diferencias entre aquellos que están arriba disfrutando de ciertos privilegios y los menos favorecidos que están abajo, como sombras, viviendo de los restos, de las migajas, de los anteriores.

La verdad es que el máximo responsable de la cinta no inventa nada nuevo y nos muestra su reinterpretación, a su peculiar manera, de elementos del terror de los setenta y los ochenta con una magnífica puesta en escena e intentando jugar todo el rato al despiste. Trampeando en todo momento para ello al más puro estilo del coetáneo M. Night Shyamalan. Cierto es que muchos de sus giros argumentales, incluido el final, se ven venir de lejos y se puede poner un “gran pero” a ese exceso de información al tratar de explicar al Gran público, de explicarnos con pelos y señales, como encajan todas las piezas de su intrincado rompecabezas. Sin embargo, gracias al ritmo de un montaje totalmente trepidante y en el cual se hila y se balancea perfectamente el horror y la comedia (para aliviar tensiones), Peele consigue mantenernos expectantes a la pantalla. Incluso el diegético uso de un soundtrack, elegido a conciencia, ayuda a que el envoltorio de su película sea un envoltorio cuidado con mucho cariño. El score de Michael Abels, sencillamente espectacular, con piezas totalmente inquietantes incluidas. Por supuesto no todo es bueno ni funciona al 100%, pero tiene mérito que no logre sacarnos de la trama ya que está tan bien hilado en una cinta que comienza como una “home invasión” de manual, que luego sigue por los derroteros de un “modo slasher” de violencia exacerbada sazonada con toques de humor negro y que para finalizar acaba decantándose por una historia de invasiones a mayor escala (al más puro estilo de “La invasión de los ultracuerpos” [The Body Snatchers, Philip Kaufman, 1978] o “The Crazies” [Íd, George A. Romero, 1973]) donde una raza de “dobles intraterrestres” tienen como meta acabar con sus contrapartes de la superficie -entendemos que americana- y revelarse al mundo cogidos de la mano formando una gran cadena de costa a costa de los Estados Unidos para acabar de una vez por todas con nuestro modo de vida que, contradictoriamente, ellos mismos ansían.

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Abandonados a su suerte en unas vastas instalaciones subterráneas bajo un parque de atracciones (el mismo que, según propias palabras del director, aparecía en el clásico ochentero “Jóvenes Ocultos” [The Lost boys, Joel Schumacher, 1987]), estos doppelgängers (termino de origen alemán que se utilizar para definir el doble fantasmagórico o sosias malvado de una persona viva) parecen ser el resultado de un fallido experimento realizado quizás por el gobierno estadounidense, siempre en permanente conspiración. En un primer momento nos muestran multitud de conejos blancos en jaulas, preliminares sujetos de dicha experimentación con la clonación, para después mostrarnos a los autodenominados “Ligados”, esos dobles que sólo conocen la maldad inherente en ese ser humano del que ellos son sólo copias vacías, cascarones sin espíritu, y que podríamos ver como una perfecta alegoría de las diferencias entre las clases más ricas y poderosas (los de arriba) y aquellos mucho menos pudientes (los de abajo). Poco se sabe de las razones por las cuales sus responsables lo consideraron un fracaso y los condenaron a vivir como una sombra, como un espejismo de la realidad de la gente de arriba. Pero en un momento dado, la aparentemente doble malvada de Adelaide, la madre de nuestra familia protagonista, menciona la imposibilidad de replicar el alma. Lo cual me lleva a pensar, teniendo en cuenta las declaraciones de Peele al afirmar que sus dos filmes están conectados en su peculiar universo (dimensión desconocida) particular, que puede que estos clones fueran una fase temprana de la experimentación con el trasvase de conciencia que vimos en “Déjame salir” (Get Out, 2017) por parte de la familia Armitage.

Por otra parte, es de agradecer la intención del director afroamericano de crear un nuevo tipo de monstruo en un mundo, tanto el real como el de la ficción, en el que todos los monstruos parecen estar inventados. En una primera instancia podríamos decir que los monstruos son ellos, pero al final (tras la última -y, por qué no decirlo, previsible revelación) no nos queda más remedio que admitir que los monstruos, como reza el título del filme, somos nosotros. Peele quiere hacernos trampa al respecto y provocar que nuestras cabecitas reflexionen sobre ello cuando salgamos de la sala de cine. Ese magistral prólogo en el que se nos relata el primer encuentro de la joven Adelaide con su doble malvado que engañosamente nos intentan colar como una experiencia traumática para la niña, acaba desvelándose como la usurpación de la identidad de la niña por parte de su doppelgänger. Éste, envidioso de la amable existencia de los de arriba, logra mantener a raya su vil naturaleza encontrando el amor en la superficie, mientras que la auténtica Adelaide se ve forzada a coexistir en un mundo de pesadilla con una especie incapaz de apreciar la vida. Solamente cuando su contrapartida logra superar su condición de “ligado” -a través del arte, en este caso el ballet-, la joven cautiva en el mundo subterráneo logra alzar la voz y erigirse en líder de tan peculiar colectivo dando razón de ser al popular dicho que dice que “el tuerto es el rey en el país de los ciegos”. Para la elaboración de su plan toma aquello que conocía de su antiguo hogar y que formaba parte de su usurpada realidad, es decir, la campaña solidaria “Hands across America” -cuya intención era la de crear una macrocadena humana de gente dándose la mano para mostrar la unión de todo el país de costa a costa- que vio de pequeña en la televisión, las tijeras con las que recortó aquellos muñequitos de papel unidos por las extremidades y las peculiares vestimentas rojas y los guantes que…¿Podríamos decir, al ver que la niña era fan de Michael Jackson, intentaban emular a su ídolo que vestía de forma similar color en el videoclip del tema Thriller? En el momento de la confrontación final, además de las ansias de venganza de mueven a la Adelaide de abajo, ambas mujeres ansían lo mismo: la vida en la superficie. Aquella que convivió con los “ligados” desea fervientemente volver a la realidad de la que se le privó y aquella que usurpó su identidad no tiene intención de abandonarla ya que allí pudo disfrutar del libre albedrío y formar una familia. Sin embargo, ¿quién es el monstruo?  ¿Ellos? ¿Nosotros? Difícil respuesta, ¿no?

 

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Sin duda, esta dualidad entre las gentes de la superficie y los “ligados” no sería creíble de no ser por el gran trabajo de la mayor parte del reparto, encabezado por una soberbia Lupita Nyong’o que, como el resto de sus compañeros, ha de realizar la doble labor actoral de encarnar a sus antagonistas versiones.  La joven actriz, a la que pudimos ver en títulos como “Black Panther” (Íd, Ryan Coogler, 2018) y fuera oscarizada por su papel en “12 años de esclavitud” (12 Years a Slave, Steve McQueen, 2013), realiza una formidable labor poniendo piel a una protectora madre que lucha por la supervivencia de su familia, por un lado, a la vez que logra que las ansias de venganza de su otro papel consigan estremecernos. Merecedora sin duda alguna de cualquier distinción que premie/recompense su actuación y de todos los elogios puesto que ella sobresale de entre el resto de sus compañeros. Estos le van a la zaga realizando un trabajo igualmente notable tanto como familia Wilson “de la superficie” como su contrapartida subterránea. Wiston Duke, como Gabe Winston, es probable el más cargante de sus componentes ya que se le usa como alivio cómico en la mayor parte de sus intervenciones (incluso su pelea con su doble malvado sigue los tropos de la comedia). Bobalicón, simple y ansioso por mejorar su estatus social, Gabe se pondrá como meta el poder igualarse a su amigo/conocido/compañero de trabajo Josh Tyler (interpretado por el actor Tim Heidecker). Personaje que representa, junto a su familia (retratada con total patetismo), a la “white trash” americana más acomodada. Muchos han querido ver en la familia Tyler un componente de denuncia, pero, en mi humilde opinión, están tan llevados al extremo, tan satirizados, que se me hace difícil tomarlos en serio. Sin embargo, sus contrapartidas malvadas son totalmente escalofriantes. El asalto a su domicilio llegó a recordarme al cómic creado por el escritor irlandés Garth Ennis, para la Editorial Avatar, “Crossed” (una historia donde la humanidad cae a merced de una plaga que convierte a las gentes normales en sanguinarias y depravadas criaturas que dan rienda suelta sus más bajos instintos).

Pero, como he comentado antes, no todo es bueno en la nueva cinta de Jordan Peele. “Nosotros” (Us, 2019) ensalza a su responsable como un gran director y creador de suspense, pero, por otro lado, su faceta como narrador se ve entorpecida por esa insistencia -no sabría decir si voluntaria o no- de querer explicarlo todo para que nosotros como espectadores lo podamos entender. Particularmente, preferiría rellenar los huecos por mí mismo, pero es probable que al “gran público” no. De hecho, y aunque las comparaciones son odiosas, la crítica está dividida entre aquellos que ensalzan este trabajo y aquellos que señalar que no le ha quedado tan redondo como su predecesor. De todas formas, Peele es un gran técnico que cuida hasta el último detalle, pese a demostrar ciertas carencias en las escenas de acción, por ejemplo, donde no sobresale demasiado. Pero es capaz de disimularlo jugando con el fuera de plano o cortando abruptamente muchas de sus secuencias. Yo me posiciono entre aquellos que le consideran un prodigio del suspense y espero con ansia su remake de la popular serie de Rod Serling así como nuevos proyectos y trabajos cinematográficos. Demostrado queda su bagaje y no esconde sus referentes. El metraje está lleno de guiños y/u homenajes (una de mis escenas favoritas es la de la playa, sólo falta ahí del dolly zoom utilizado por Spielberg para hacer aún más evidente el homenaje a “Tiburón” [Jaws, 1975]) que harán las delicias del aficionado al género. Si este es el nivel, si este es el grado de satisfacción, larga vida a Jordan Peele.

Un momento: durante el asalto a la residencia de los Tyler, el chascarrillo con el tema “Fuck the police” de NWA es, a mi juicio, una gran ocurrencia. Sin duda levantó multitudinarias risas en la sala. Al ver la película en versión original, me asaltó la curiosidad. ¿Cómo resolverían el chiste en la versión doblada? Sin duda, un “Hodor” en toda regla.

Una pregunta: Cómo interpretáis la mirada cómplice de madre e hijo del final? Si te apetece compartir tu teoría, puede dejarla en los comentarios.

 

  1. Fecha de estreno anunciada para el 11 de abril de 2019.
  2. La actriz protagonista, Lupita Nyong’o, confirmó la nutrida (y recomendable) lista  a “Entertainment Weekley”. Más detalles aquí.
  3. “Por tanto, así dijo el SEÑOR: He aquí, yo traigo sobre ellos mal del cual no podrán salir; y clamarán a mí, y no los oiré”. (Jeremías 11:11)
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No hay dos sin tres. Weird Shots Tercera Edición

POSTER

Weird Shots, el certamen de cortometrajes de Weird Sci-Fi Show, vuelve!

Este año 2019 queremos celebrar la Tercera Edición de nuestro certamen y por ello os invitamos a participar. Os dejamos las bases aquí mismo para ello. ¿Tienes un corto? Anímate!

Esperamos vuestras obras!

BASES

1. Pueden participar personas de cualquier nacionalidad y de cualquier parte del mundo que sean mayores de 18 años.

2. Cada autor puede presentar el número de cortos que desee.

3. La temática del festival es concisa: ciencia ficción, TERROR Y FANTÁSTICO… si el corto tiene aspecto de blockbuster o de película de serie B, eso lo decides tú, pudiendo ser de imagen real o animación. Lo único que pedimos es que se pueda clasificar dentro de uno de los géneros antes mencionado.

4. La recepción de obras comenzará el 19 de enero de 2019 a las 00:01 horas y finalizará el 30 de julio del 2019 a las 23:59, quedando fuera de admisión los cortos entregados fuera de este plazo.

5. Los cortos pueden inscribirse a través de la plataformas Festhome (www.Festhome.com), Clic For Festivals (www.clickforfestivals.com) o enviándolo (enlace Vimeo/Youtube o WeTransfer) a la siguiente dirección de correo: weirdscifishow@gmail.com


Click for Festivals - Connecting Films and Festivals

6. En caso de ser seleccionado finalista, el formato del corto deberá ser MPEG-4 (MP4) o MOV codificado en H264 y audio en AAC con una resolución máxima de 1280 x 720 píxeles.

Los idiomas de exhibición serán tanto el castellano como el catalán. Si el corto está en otro idioma, deberá traer incrustados los subtítulos cualquiera de los dos idiomas permitidos.

7. El cortometraje deberá tener una duración mínima de 1 (un) minutos y un máximo de 15 (quince) minutos, títulos de crédito incluidos. Fuera de estas duraciones no podrán ser aceptadas dentro del festival.

8. Los cortos admitidos a concurso serán seleccionados por un jurado especial, y los finalistas exhibidos en la ciudad de Palma de Mallorca en noviembre de 2019

9. Las categoría a competir es: Mejor Cortometraje. Los premios no constan de dotación económica sino de mención con galardón acreditativo. El jurado se reserva la posibilidad de conceder tantas menciones especiales como vea conveniente sin dotación económica ni trofeo físico.

ASUNTOS LEGALES

10. Cada concursante garantiza a la organización del festival que posee TODOS los derechos sobre la obra presentada (De todo o de la música, imágenes y sonidos de otros autores). De no ser así, deberá poseer POR ESCRITO la autorización expresa del autor de los derechos preexistentes; el festival no se hace responsable de las reclamaciones que pudieran surgir a partir de la infracción de este artículo, siendo el que presenta el corto el ÚNICO responsable de ofrecer las explicaciones oportunas a quien así lo requiera.

11. Los responsables de las obras enviadas ceden a la organización del festival (weird sci fi show) ciertos derechos mientras dure éste (fechas de recepción incluidos):

a- Los datos de carácter personal facilitados a efectos de participar en el festival (con la garantía ABSOLUTA de que no serán divulgados bajo ningún concepto)

b- Los derechos de cesión, exhibición y emisión gratuitamente de las obras a concurso, con el fin de poder no sólo emitirlos el día del festival en caso de resultar finalistas, sino con el objetivo de poder promocionar tanto el festival como las obras presentadas en los medios de comunicación que la organización del festival considere necesarios (radio, tv, redes sociales…) dando nuestra GARANTÍA absoluta de que en NINGÚN CASO se hará con fines de lucro y SOLO utilizándose un fragmento como parte de la publicidad, no exhibiéndose en NINGÚN CASO ningún cortometraje de forma íntegra fuera del ámbito del festival, y mucho menos fuera del día de exhibición de las obras finalistas, ni siendo una de estas ni no siéndolo.

c- Cualquier uso comercial o explotación de alguna de las obras presentadas a concurso antes, durante o posterior al festival deberá tratarse con el autor de los derechos de la obra.

d- Todos los derechos quedan cesados una vez el festival queda concluido.

12. La organización decidirá sobre cualquier
caso imprevisto que no se recojan en estas bases, siendo su veredicto inapelable.

13. Participar en el festival implica la aceptación de estas bases.


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Cortometraje Ganador de WeirdShots 2018

Anunciamos al ganador de la Segunda Edición de #WeirdShots. “Miedos” de Germán Sancho.
Nuestro jurado así lo ha decidido prácticamente por unanimidad.
ENHORABUENA!!!
Por otro lado, también queremos dar las gracias al resto de participantes por participar en nuestro humilde certamen y darles la enhorabuena por sus magníficos trabajos. Mil gracias a todos.

Cortometrajes Finalistas de la 2ª edición de WeirdShots

Cuando un servidor concibió WeirdShots, lo concibió como una iniciativa pequeña y con expectativas muy bajas. Para la primera edición de este humilde certamen se recibieron más de cuatrocientos trabajos de todo el mundo. Muchos de ellos de una calidad suprema. Hacer criba y poder seleccionar un puñado de ellos fue realmente difícil. Es por ello que, pensando que la experiencia es un grado, servidor se ha equivocado con la segunda edición de WeirdShots. Se ha recibido una cantidad semejante a la anterior y ha sido incluso más difícil poder escoger entre tanto talento. Es por ello que, lo primero de todo, deseo dar las gracias (de todo corazón) a todos aquellos autores que se han decidido por participar en nuestra modesta propuesta. Ha sido complicado poder confeccionar una lista de finalistas y me siento muy orgulloso de poder presentarla en sociedad.

Los cortometrajes finalistas de la Segunda Edición de WeirdShots son:

  • “9 pasos”  de Marisa Crespo Abril y Moisés Romera Pérez
  • “Sigue contando” de Beatriz Olcina
  • “El ascensor” de David Gonzaléz García
  • 800’s balan de Jaime García Parra
  • “Loot” de Pablo Medina
  • “Monstruo” de Alberto Martínez
  • “Un día en el parque” de Diego Porral
  • “Aprieta, Pero Raramente Ahoga” de David Pérez Sañudo
  • “Neverending kitchen” de Fernando González Gómez
  • “Dead Route 360” de Alfonso García López
  • “Diesel” de Julio García
  • “Verte” de Alejandro Sánchez
  • “Cambio” de Daniel  Romero
  • “Lobisome” de Juan De Dios Garduño
  • “Jubilación anticipada” de Alberto Rodríguez De La Fuente
  • “Miedos” de Germán Sancho
  • “Le Plan” de Pierre Teullieres

 

Mucha suerte a todos y gracias por participar

 

 

 

WeirdShots2 en CeroIzquierdoWeirdFest

El próximo 10 de noviembre tendrá lugar la segunda edición de #WeirdShots, el certamen de cortos de Weird Sci-Fi Show, como parte del segundo CeroizquierdoFest en Casa Planas!!!

A partir de las 18h tendréis la oportunidad de ver los cortometrajes finalistas de WeirdShots y luego las actuaciones en vivo de Salvatge CorEl Día EléctricoAndrew “B Flat” Vega y ZEST!!!

Os esperamos!!!

Ayúdanos a proyectar “Donde viven los Monstruos”


“Donde viven los Monstruos” es el lugar donde también viven los sueños.

Queremos recuperar esta película tan bonita que Spike Jonz dirigió en 2009 en nuestro ciclo de Weird Sessions y para ello necesitamos de vuestra ayuda. Nos hemos aliado con CineCiutat y con Youfeelm para sacar adelante una campaña con la que poder hacer realidad la proyección del film. ¿Y qué tengo que hacer?, te preguntarás. Muy fácil, sólo tienes que ayudarnos a llegar al aforo mínimo exigido por la distribuidora para que se pueda confirmar el evento. En este caso, necesitamos 65 reservas para ello. Puedes reservar tu entrada en la web de Youfeelm, es decir, aquí.
No dejes escapar la oportunidad de disfrutar en la gran pantalla de esta magnífica pieza del séptimo arte.. ¡Así que hazte ya con tu entrada!


 

La invasión de los Ultra cuerpos (Invasion of the Body Snatchers, Philip Kaufman, 1978)


Muchos son los que se quedan con el film original de Don Siegel “La invasión de los ladrones de cuerpos” de 1956. Personalmente, siempre he preferido el respetuoso remake de Philip Kaufman “La invasión de los Ultra cuerpos”. Mi preferencia tendrá seguramente mucho que ver con la nostalgia y con lo marcado que me dejó esta película la primera vez que la ví a tierna edad (seguramente en un “sábado cine” de la televisión española de Pilar Miró). Kaufman no sólo es respetuoso con el material original sino que además logra que su versión tenga una entidad propia. La sensación de angustia, de desasosiego, de paranoia es total. Y su desenlace es mítico. Muchos de los directores de ahora, de la era de los remakes y los reboots, tendrían que aprender de esta peli. Para mí, sin duda, su película más redonda. Su reparto tampoco se queda atrás. En su metraje encontramos a actores de la talla de Leonard Nimoy, un jovenzuelo Jeff Goldblum, Veronica Cartwright (Lambert en Alien), Brooke Adams y a un Donald Sutherland inmenso. Sin duda todo un referente para el género y para el cine scifi y terror que llegó después.


 

Xanadu (íd, Robert Greenwald, 1980)


Por un lado teníamos a una futurible promesa en ciernes que venía de protagonizar “The Warriors” (Michael Beck), a Gene Kelly haciendo de señor mayor que pasaba por allí y una increíblemente atractiva Olivia Newton-John en el punto más álgido de su carrera gracias al éxito de “Grease”. No sólo eso, sino que la Electric Light Orquestra firmaba un soundtrack a rebosar de hits. Qué podía fallar? A priori nada, pensaron sus responsables. “Xanadu” es cursi, es hortera y tiene una estética que hará que le lloren los ojos a quien se atreva mirarla. Sin embargo, es un placer culpable. Es una jodida joya irrepetible. Una de esas pelis que sueles tener al fondo para que no se vean, pero que te encantan. Y lo sabes.


 

Donde viven los Monstruos (Where the wild things are, Spike Jonz, 2009)

 

“Where the wild things are” de Maurice Sendak es quizá uno de los más populares e importantes cuentos procedentes de los EEUU. En 2009 Spike Jonz lo adaptó a la pantalla grande en una de, para mí, sus películas más bonitas. Ese paso de la niñez a la adolescencia, tanto con su cara más amable como con su lado más oscuro, por el que hemos pasado todos (y más de uno sufrido una regresión) perfectamente mostrado en pantalla. Una fábula tan real como la vida misma. Tierna, emotiva, inteligente, sincera,… Definitivamente humana. Una puesta en escena espectacular con un diseño de las criaturas que pueblan el imaginario mundo del pequeño Max a cargo del Jim Henson’s Creature Shop magnífico. Su banda sonora a cargo de Karen O (la vocalista de Yeah Yeah Yeahs) está en consonancia con la calidad de la peli. Sin duda, una de las mejores películas de su año. Sin embargo, pese a las buenas críticas, no obtuvo respaldo en taquilla recaudando poco más de lo que costó. Algo incomprensible para mí, aunque hay que tener en cuenta factores varios como lo mal que se vendió al intentar colarla como un producto infantil (cuando está muy lejos de serlo) y que ese año fue el del esteno de la infantiloide Avatar. Otra de esas pelis injustamente denostadas por el público de masas que, quien sabe, tal vez podamos recuperar en nuestro ciclo de WeirdSessions.

Calles de Fuego (Streets of Fire, Walter Hill, 1984)

 

Mira que Walter Hill tiene grandes pelis en su filmografía, pero Calles de Fuego siempre la he tenido entre mis favoritas. Mezcla de géneros entre el western crepuscular, el thriller y la fábula musical, Hill nos sumerge en una imaginaria ciudad de cierto aspecto retro futurista donde el rock and roll y las bandas de moteros campan a sus anchas. Bien rodada y bien narrada, destaca el look de videoclip de la época de la cinta. Dentro del cine de Hill la música siempre es uno de los factores más importantes y aquí no es una excepción con un soundtrack espectacular. Como anécdota decir que el título de la peli se tomó prestado del tema homónimo de Bruce Springteen de su disco Darkness on the edge of town. El artista iba incluso a realizar la banda sonora, a lo que después se negó al enterarse de que otros serían los que interpretaran sus canciones. Curiosidad es también que el papel del cantante secuestrado en la peli se le ofreció a Paul McCartney, que lo declinó. Finalmente este rol fue a parar a Diane Lane. Como protagonista tenemos a Michael Paré, quizá en uno de sus mejores papeles, haciendo de cowboy solitario de turbio pasado. Como villano de la función, un sensacional Willen Dafoe poniendo su peculiar físico al servicio del mal. Un fracaso en taquilla en su momento que truncó los planes de trilogía centrada en las aventuras de su protagonista. Menos mal que el tiempo la ha puesto en su lugar. Una auténtica obra de culto, una rara avis para su época, disfrutable al 100%.