Creepshow (Stephen King, Bernie Wrightson)

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Titulo original: Creepshow / Guión: Stephen King / Dibujo: Bernie Wrightson / Portada: Jack Kamen / Formato: Cartoné Páginas: 88 pags. / Editorial: Planeta Cómic / Precio: 20€. / ISBN: 978-84-9173-727-8


Sed bienvenidos al primer número de Creepshow, la adaptación al cómic de la famosa película de George A. Romero y Stephen King. Cinco espeluznantes historias con muertos que se levantan de sus tumbas, misteriosos meteoritos provenientes del espacio exterior, monstruos antropófagos, fantasmas vengativos e invasiones mortales de cucarachas. Así que abrochaos vuestros cinturones y acompañad al amigo Creepy, vuestro macabro guía, en este viaje de podredumbre y terror.


Es indudable la importancia del tristemente desaparecido George A. Romero en lo que al género de terror y fantástico se refiere. El neoyorquino -de ascendencia española [1]- siempre será recordado por ser, junto a su -por aquel entonces- compañero de fatigas John Russo, el “Padre” del “zombie moderno”, del muerto viviente antropófago que originó uno de los fenómenos más impactantes de la cultura “pop” moderna. Sin embargo, pese a que fraguó toda una saga [2] consagrada a estos lentos y hambrientos caminantes ávidos de la carne fresca de los vivos -sentando las reglas para todo el maremágnum de producciones y explotaciones posteriores-, Romero tiene en su haber cinematográfico otras tantas películas que quizás no alcanzaron las cotas de popularidad de “La noche de los muertos vivientes” (Night of the living dead, 1968) o “Zombi” (Dawn of the dead, 1978), pero que son totalmente reivindicables (o al menos eso piensa aquel que suscribe estas palabras). Entre sus otros trabajos nos encontramos con aquella cinta que lo asoció con uno de los indiscutibles, uno de los grandes “Maestros del Terror” de todos los tiempos, es decir, con el superlativo Stephen King. Su amistad con el de Maine venía ya de lejos puesto que ambos se admiraban mutuamente y no dejaban pasar oportunidad alguna para elogiar sus respectivas creaciones en público. Es por ello que, tras un primer intento frustrado de Romero para dirigir la miniserie televisiva “El misterio de Salem’s Lot” (Salem’s Lot, Tobe Hooper, 1979) y la posterior imposibilidad de llevar a cabo la faraónica adaptación de la novela “Apocalipsis” [3], ambos pudieron, con la inestimable ayuda del productor Richard P. Rubinstein, levantar un proyecto conjunto titulado “Creepshow” (Íd, George Romero, 1982) con el que quisieron rendir un sentido homenaje a aquellas publicaciones de terror de la mítica editorial americana “EC Comics” de las que ambos eran fans incondicionales.

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Hablar de la “EC Comics” es hablar de uno de los periodos más prolíficos y fructíferos de la historia del Noveno Arte. Un momento en el que el cómic alcanzó sus mayores cotas de popularidad consolidándose como una rentable industria. Entre la ingente cantidad de publicaciones de los súper héroes de “La Edad de Oro” y las aventuras de los más famosos personajes creados por la factoría de Walt Disney, la antaño editorial “Educational Comics” [4] pasaría a convertirse en la popular “Entertaining Comics” por obra y gracia del hijo de su fallecido fundador, William Gaines -junto a su inseparable y altamente productivo guionista/dibujante Al Feldstein-, ofreciendo a la chiquillería de la época toda una serie de sugerentes colecciones de cómics con temas tan recurrentes como el género policíaco, la ciencia ficción y, sobre todo, el terror con uno de sus títulos, “Tales from the Crypt”, como buque insignia de la compañía. Las publicaciones dedicadas al horror serían las mejor recibidas por los lectores y junto a la mencionada “Tales from the Crypt” aparecerían las no menos destacables “The Vault of Horror” y “The Haunt of Fear”. Cortadas por el mismo patrón, en todas ellas un repulsivo personaje [5] haría las veces de anfitrión -rompiendo siempre la cuarta pared entre el lector y él mismo- presentando con sorna los distintos relatos contenidos en su interior. Cada número recopilaba un indeterminado número de historias cortas, de entre seis y ocho páginas, autoconclusivas todas ellas manteniendo un similar esquema donde sus protagonistas, despreciables representantes del peor lado de la naturaleza humana, serán víctimas, siempre de la forma más macabra y truculenta posible, de una especie de justicia poética tras haber perpetrado algún crimen o fechoría. La gran aceptación de estos cómics, por parte de un público adolescente o preadolescente, fue una de las causas por las que un oportunista diese la voz de alarma en el seno de una sociedad americana donde la delincuencia juvenil era un grave problema. Para el doctor en psiquiatría Frederic Wertham, la responsabilidad de dicho auge de la criminalidad residía en los cómics [6]. La publicación de su libro “La seducción de los inocentes” propició la creación de un organismo regulador, el infame “Comics Code”, con el que se avisaba a los respectivos padres y tutores que el material contenido en las distintas publicaciones era “apto” para los estándares morales de la época (en otras palabras, llegó la censura al mundo de las viñetas). Esta especie de “Caza de Brujas” instigada por Wertham acabó, prácticamente de un plumazo, con casi todas las referencias de “EC Comics” cuyas ventas cayeron en picado. Los responsables de la editorial no tuvieron más remedio que refugiarse en otro título de la casa, la revista de humor satírico “MAD”, pero eso es otra historia. Sería injusto decir que sólo sufrieron Gaines, Feldstein y compañía, ya que toda la industria se vio afectada por los desvaríos de un psiquiatra venido a más que afirmaba que los cómics estaban repletos de alusiones sexuales, que se escondían desnudos femeninos en sus viñetas o que los famosos Batman y Robin eran homosexuales. Como en los tiempos del Tercer Reich, Wertham alentaba a destruir cuantos más ejemplares se pudiera organizando incluso quemas de tebeos. Totalmente demencial, ¿no? Pero, en la historia de la humanidad, siempre se ha tendido a buscar una razón, una cabeza de turco, para responsabilizarla de todos los males. En esta época (como ha pasado posteriormente también con la televisión, los videojuegos, los juegos de rol o el anime) le tocó al cómic pagar los platos rotos.

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Afortunadamente, el legado del Guardián de la Cripta y su repugnante familia de ghouls ha pervivido desde entonces, ya sea en la mente de muchos creadores que crecieron y formaron su criterio con dichos cómics, con proyectos cinematográficos -o series de televisión- como el de George A. Romero y Stephen King o en publicaciones posteriores que tomaron definitivamente el relevo haciendo suyo el espíritu de la “EC“, eludiendo por completo la censura del “Comics Code” con el formato magazine en blanco y negro. Estoy hablando de las revistas de terror que “Warren Publishing” comenzó a editar en la década de los sesenta con la seminal “Creepy” como cabecera y a la que seguirían las posteriores “Eerie” y “Vampirella“. Revistas que, en el momento de gestación de “Creepshow” (Íd, George A. Romero, 1982) -aunque no por mucho tiempo- seguían en los kioskos y en las cuales, además de grandes autores como Richard Corben, Neal Adams o Frank Frazetta, también encontramos al encargado de la adaptación al cómic del filme de Romero, el también recientemente fallecido Bernie Wrightson. Así como en la película homónima, en su traslación a las viñetas tendremos cinco historias, cinco pequeños episodios totalmente independientes, con el horror como hilo conductor. Presentados todos ellos por el terrorífico Creepy, un ser a imagen y semejanza de los GhouLunatics de la editorial de William Gaines. A diferencia del filme, aquí no tendremos la historia del niño (un jovencito Joe Hill, hijo de King) que es castigado por su padre (el genial Tom Atkins) por leer tebeos de terror. Intercaladas dentro de este mini-relato estarían los cuentos macabros que componen el film. En lugar de adaptar historias provenientes de “Tales from the Crypt“, King decidió adaptar dos de sus relatos cortos (“The Crate” y “Weeds” -titulada posteriormente como “The Lonesome Death of Jordy Verrill“-) y escribir el resto (con lo que se estrenaría tanto como guionista de cine como también actor, ya que protagonizaría uno de los segmentos). Junto al King actor, encontraremos también a conocidas caras como las de Ed Harris, Ted Danson, Adrienne Barbeau o Leslie Nielse.. “Creepshow” (Íd, 1982) obtuvo un éxito lo suficientemente satisfactorio para sus responsables que generó dos secuelas más y la creación de la serie “Tales from the Darkside”, producida por Romero y donde pudo colaborar, además de con el autor de “Carrie”, con escritores como Clive Barker o Robert Bloch.

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Como he comentado, el filme tuvo una adaptación al cómic (como no podría ser de otra forma en una película que rinde tributo a los tebeos de terror más famosos y homenajeados de todos los tiempos) que contó con el arte del impresionante Bernie Wrightson. Hablar de Wrightson es hablar de uno de los grandes del medio. Colaborador habitual en las revistas de cómics de la “Warren” o en “Heavy Metal“, es uno de los dibujantes por antonomasia del cómic de horror estadounidense con increíbles adaptaciones e ilustraciones del “Frankenstein” de Mary Shelley o relatos de H. P Lovecraft o Edgard Allan Poe. Creó junto a Len Wein a uno de los iconos del terror del Noveno Arte, “The Swamp Thing” (o “La Cosa del Pantano“), para “DC Comics” así como dibujó una de las historias más crudas de Batman, “The Cult” además de trabajar también para “Marvel Comics“, con la publicación de novelas gráficas de Spiderman o Punisher. Sin duda, uno de los mejores artistas que nos ha brindado el medio. En el cómic que nos corresponde, ofrece como de costumbre su buen hacer pese a no haber podido disponer de mucho tiempo para realizar el encargo debido a que la publicación debía coincidir con la fecha del estreno de la película. En su interior, a diferencia del filme de Romero -donde el director de “El día de los muertos” (Day of the Dead“, 1985) hace uso de un lenguaje y de un tono de cómic para hacer más evidente su aproximación a las publicaciones que intenta homenajear-, Wrightson hace uso de un estilo más formal, más acorde a su peculiar estilo en lo que se refiere a narrativa y diseño de las páginas (con sus habituales composiciones de viñetas verticales alargadas y el uso de splash-pages para resaltar momentos álgidos del relato), sobrio y, en ocasiones, tenebroso. Sorprende que los personajes, que sus rostros, no se parezcan a los de los actores que los interpretaron, así como que, como curiosidad a resaltar, el orden de las historias no se corresponda con el de la película. Personalmente, hubiera preferido que el cómic fuera en blanco y negro ya que Wrightson demostró sobradamente su valía y dominio del entintado -a la mencionada adaptación de “Frankenstein” me remito-. “Planeta Cómic” nos brinda la oportunidad de reencontrarnos con esta pequeña joya con su reciente publicación aprovechando la reciente reedición del año pasado por parte de la americana editorial “Gallery 13“. Un auténtico clásico que llevaba mucho tiempo descatalogado en nuestro país [7]. Así que no hay excusa ninguna para no hacerse con esta joya del cómic.

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[1] Su abuelo paterno nació en el municipio gallego de Mourela de Enmedio en la ría de Ferrol. Emigró a Cuba, pero siempre regresaba a España cuando su mujer estaba embarazada porque quería que sus hijos nacieran en su país. Es por ello que, aunque fuera circunstancialmente, también el padre de George A. Romero, Jorge Marino Romero, nació en nuestro país.

[2] “La noche de los muertos vivientes” (Night of the living dead, 1968), “Zombi” (Dawn of the dead, 1978), “El día de los muertos” (Day of the dead, 1985), “La tierra de los muertos vivientes” (Land of the dead, 2005), “El diario de los muertos” (Diary of the dead, 2007) y “La resistencia de los muertos” (Survival of the dead, 2009).

[3] Finalmente “Apocalipsis” (The Stand, Mick Garris, 1994) se estrenó en formato miniserie para televisión y fue dirigida por Mick Garris.

[4] Fundada por Max Gaines, “Educational Comics” publicaba historietas pedagógicas y moralistas basadas en la Biblia o protagonizadas por los animales parlantes.

[5] A los tres narradores se les conocía como los GhouLunatics. Al Guardián de la Cripta le siguen el Guardián de la Cámara y la Vieja Bruja.

[6] Coetáneamente el senador McCarthy, ya había confeccionado su famosa lista negra de Hollywood y dirigido la famosa “caza de brujas“.

[7] La extinta “Toutain Editorial” publicó “Creepshow” en formato rústica en 1983.

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Maldita casa encantada (Artur Laperla)

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Titulo original: Maldita casa encantada / Guión: Artur Laperla / Dibujo: Artur Laperla / Portada: Artur Laperla / Formato: Rústica Páginas: 152 pags. / Editorial: Sapristi / Precio: 17,90€. / ISBN: 978-84-94785-28-3


Angélica acaba de mudarse al barrio. dando un paseo con su perro llamado Peluche acaba plantándose delante de la tétrica Mansión Bogardus de la cual se dice que está encantada. En un descuido, Peluche se escabulle y acaba en su interior. La joven Angélica tendrá que internarse en la casa para poder encontrarlo y nosotros, con nuestras decisiones, tendremos que ayudarla a que su misión acabe llegue a buen puerto.


Pondría la mano en el fuego al asegurar que cualquier jovenzuelo de pro de hoy día no tendría ni pajolera idea de lo que era un “libro-juego” hasta el momento en el que visionara el episodio/largometraje (si lo hizo) de la serie Black Mirror “Bandersnatch” (Black Mirror: Bandersnatch, David Slade, 2018). Para aquellos lectores que ya peinamos algunas (o muchas) canas, esos “libro-juegos”, con ese precioso slogan de “Elige tu propia aventura”, son parte intrínseca de nuestras infancias. Como muchos sabemos, esos libros nos implicaban en la trama, nos hacían parte fundamental de ella invitándonos a interaccionar, y no se leían de principio a fin, sino que nosotros, como auténticos protagonistas, elegíamos (o más bien decidíamos) nuestro destino o el de los personajes a nuestro cargo. Ello daba la oportunidad de leer y releer hasta la saciedad este tipo de libros con tal de saciar nuestra curiosidad y comprobar de primera mano todos los posibles desenlaces. Posiblemente muchos aficionados al “Rol” comenzasen por aquí. Su dinámica era muy sencilla: uno comenzaba a leer hasta que, en una página, se nos permitía tomar una decisión sencilla (sin tiradas de dados ni nada por el estilo, pese a que posteriormente habría algunos de ellos que dejaban paso al azar con su uso), y avanzar a la página indicada dependiendo de nuestra decisión. Normalmente eran tramas muy lineales. Un divertimento tan interactivo como pudieran permitirlo las letras y lo suficientemente entretenido para asegurar horas y días de diversión. Un ejercicio lúdico previo a las videoconsolas, un precedente a los videojuegos, con lo que los niños de los ochenta (el target de los mencionados productos, todo sea dicho) se las apañaban para pasar el rato.

Particularmente recuerdo haber tenido muchos de ellos. Los había muy variopintos, como los de la colección “La máquina del tiempo” (donde te convertías en un viajero espacio-temporal y recorrías momentos importantes de la historia), los libros de la franquicia Indiana Jones (en los que asumías el papel de su side-kick al más puro estilo Tapón, el niño oriental que encarnó Jonathan Ke Quan en “Indiana Jones y el Templo Maldito” [Indiana Jones and the Temple of Doom, Steven Spielberg, 1984]) o los que el sello “Forum” de Planeta DeAgostini (encargado de la publicación de los superhéroes de Marvel Comics) publicó con las aventuras interactivas de los personajes más icónicos de la Casa de las Ideas. Sin embargo, mis favoritos siempre fueron aquellos que rezaban “Aventura sin fin” en su portada y estaban enmarcadas dentro de la serie del famoso juego de “Rol” creado por Gary Gygax y Dave Arneson “Dungeons & Dragons”. Inmerso en un mundo de espada y brujería, entre sus páginas tenías la posibilidad de enfrentarte a sanguinarios vampiros, feroces licántropos o temibles dragones. Muchas veces, si tus decisiones no eran afortunadas, acababas muriendo de las formas más variopintas. Y siempre había diferentes finales, con lo cual era evidente que acababas repitiendo la experiencia para intentar descubrirlos todos. Como he anotado, un juego con muchas posibilidades y tiempo de juego no ilimitado, pero casi.

No es de extrañar que en los actuales tiempos en los que tenemos a nuestro alcance una gran cantidad de productos de diversa índole que apelan a la nostalgia (nostalgia, divino negocio), la editorial patria “Roca Editorial”, bajo su colección “Sapristi”, acabe de publicar un cómic con ese marcado espíritu ochentero de los libros de “Elige tu propia aventura”, pero adaptado al más atractivo (al menos para un servidor) mundo de las viñetas [1]. Su responsable, Artur Laperla, es uno de los autores nacionales a los que hace tiempo que le sigo la pista. Sus trabajos previos siempre han sido de mi agrado desde aquella, lejana ya, época en la “Línea Laberinto” de Planeta DeAgostini (en la cual se apostaba por nuevos valores del panorama comiquero del momento) con cómics como “Oropel” y “Cool Tokio”, junto a su inseparable colaborador Marcos Prior, que firmaba bajo el pseudónimo de Konsinski, dentro del colectivo autoral autodenominado como “Producciones Peligrosas”. Juntos, Prior y Laperla, firmaron varias historietas para la editorial “La Cúpula” como, los también muy recomendados, “Rosario y los inagotables” o “Raymond Camille”, tebeos poco convencionales, muy originales, garantes de un surrealismo inusual y con una forma de narrar tan original como personal. Ya en solitario, Artur Laperla publicó, no hace demasiado, con “Bang Ediciones”, un cómic de corte erótico divertidísimo titulado “Melvin. Super Sexy Roller” y recientemente el título que hoy nos toca: “Maldita casa encantada”.

El autor catalán nos ofrece aquí una aventura en la cual nosotros tendremos en nuestras manos el destino de Angélica, la joven protagonista del relato, que, con la intención de rescatar a su pequeño perro llamado Peluche, se internará en una tétrica mansión embrujada. No faltarán todos los tópicos del género que ya habremos visto en muchos títulos míticos del género de terror. Su relato se desarrollará en una trama simple y lineal que podrá desembocar en trece finales diferentes, dándonos pie a una adictiva rejugabilidad, En nuestras manos estará el descubrirlos todos. Angélica se tropezará con la típica pandilla de adolescentes de extrarradio, con zombies antropófagos, vampiros en un desván, sectas diabólicas, posesiones infernales o demonios primigenios lovecranianos. Atención también a ese chorrazo de sangre que puede recordar a uno de los grandes títulos de terror moderno, que también combinaba a la perfección el humor negro más cafre, dirigido por Sam Raimi y protagonizado por el grandísimo Bruce Campbell. Y es que los referentes son totalmente reconocibles. Y todo ello con el característico estilo de dibujo de su autor, muy vistoso y particular, resultado un tebeo muy simpático y entretenido. Pese al aparentemente aspecto infantil del cómic, no nos dejemos engañar por ello. “Maldita casa encantada” es un tebeo para adultos. Así que mantenedlo lejos del alcance de los más pequeños puesto que tras esa falsa apariencia naif, culpa de ello lo tiene en gran medida el simpático estilo de su autor, encontraremos auténtico terror siempre salpicado con pequeños toques de humor negro. Como es costumbre en su trabajo, Laperla demuestra un acertado uso del color y de la narrativa, que gran narrador me parece este hombre, en un cómic ligero, fácil de leer y con el entretenimiento como bandera. Si no lo tenéis, yo de vosotros le daría una oportunidad.  Por cierto, en su prólogo, su autor promete más entregas, concretamente dos más, que conformarán lo que denomina como La Trilogía Maldita y en la que se volverá a los mismos personajes presentados aquí en nuevos escenarios típicos del género. Ganas tengo de verlo, la verdad.

[1] El autor recupera el título “The Haunted House” escrito por R. A. Montgomery y publicado en nuestro país en 1984 por la editorial Timun Mas en su colección “Elige tu propia aventura“.

Alien. La historia ilustrada (Archie Goodwin, Walter Simonson)

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Titulo original: Alien / Guión: Archie Goodwin / Dibujo: Walter Simonson / Portada: Walter Simonson / Formato: Cartoné / Páginas: 66 pags. / Editorial: Diábolo Ediciones / Precio: 15,95€. / ISBN: 978-84-15153-69-6


De regreso a la Tierra, la nave comercial Nostromo interrumpe su viaje: el ordenador central, MADRE, detecta una misteriosa transmisión de una forma de vida desconocida procedente de un planeta cercano. Interpretada como un SOS, la tripulación se ve obligada a investigar su origen. Sin embargo, un incidente con una forma alienígena provocará el apresurado regreso de la expedición de rescate trayendo consigo a un mortífero ser que convertirá su viaje de vuelta en una pesadilla.


Sin duda alguna, “Alien, el Octavo Pasajero” (Alien, Ridley Scott, 1979) es uno de los indiscutibles clásicos del terror y de la ciencia ficción. Una genial reinterpretación de un cuento clásico de horror con un telón sci-fi de lo más evocador. La génesis del proyecto es (casi) por todos sabida: a principios de la década de los setenta, en la facultad de cine de la USC, la “University of Southern California”, unos jovenzuelos llamados Dan O’Bannon y John Carpenter se conocerían y comenzarían su colaboración en un cortometraje (al que luego convertirían en largo para poder estrenarlo en salas de cine) llamado “Dark Star” (Íd, John Carpenter, 1974). Los tibios resultados de la cinta (un simpático ejercicio de ciencia ficción de bajo presupuesto) más las discrepancias con quien años más tarde se convirtiera en uno de los realizadores de cine de “Serie B” más importante de todos los tiempos, llevó a que Dan O’Bannon intentara llevar a cabo en solitario esa historia como a él le hubiera gustado. Tras su periplo por Europa, donde fue reclutado como supervisor de efectos especiales por Alejandro Jodorowsky para su lisérgica y fallida adaptación del “Dune” de Frank Herbert, nuestro protagonista volvió a California totalmente arruinado y profundamente deprimido. Un amigo, Ronald Shushett, acabó por acogerle en su casa ofreciéndole un techo y un sofá en el que poder dormir. Shussett, guionista y productor de humilde categoría, tenía un sueño: acababa de adquirir los derechos del relato de Philip K. Dick “We Can Remember It for You Wholesale” (lo que luego conoceríamos como “Total Recall” o “Desafío Total”) para poder adaptarlo a una película. Era de esperar que tal empresa necesitara de un considerable dispendio económico con el que en aquel momento no contaba. Es por ello que hizo un trato con O’Bannon, primero intentarían llevar a cabo su proyecto (titulado en primera instancia como “Memory”, luego “Star Beast” y finalmente “Alien”), harían un buen dinero y lo invertirían en el proyecto de “Desafío Total” (sabemos, por la perspectiva que nos ofrece el tiempo, que esto ocurriría mucho tiempo después). El resto es historia del cine: O’Bannon y Shussett renunciarían a una oferta del mítico Roger Corman para aceptar la de la productora de Walter Hill, David Giler y Gordon Carroll (la Brandywine Productions), el guion se reescribió en varias ocasiones (siempre dejando la escena que impactó a los productores, es decir, aquella en la que el alienígena revienta el pecho de un pobre desgraciado para emerger de su interior), hubo grandes peleas y discrepancias por la autoría del mismo, se relegó a su creador (frustrando sus intenciones de dirigir el film) a un mero puesto de asesor, se elegiría a un por aquel entonces desconocido Ridley Scott como director de la cinta, O’Bannon consiguió traerse consigo a gran parte de la “troupe” que participó en el proyecto de “Dune” (entre ellos a un controvertido H. R. Giger, el definitivamente creador del aspecto del alien) o que la Fox, capitaneada por Alan Ladd Jr, finalmente dio luz verde al proyecto con intención de repetir el éxito de una cinta de ciencia ficción pulp que cambió la industria cinematográfica, es decir, “La Guerra de las Galaxias” (Star Wars, George Lucas, 1977).

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La película cuenta la historia de la tripulación de la nave Nostromo, un carguero espacial que se encuentra en pleno viaje de regreso a la Tierra. El viaje se verá interrumpido cuando se topan con una aterradora y peligrosa especie extraterrestre tras acudir en respuesta a una, en apariencia, llamada de socorro realizada desde un planeta desconocido. Uno tras otro, los tripulantes irán siendo víctimas de la terrible máquina de matar que han subido a bordo. “Alien, el Octavo Pasajero” recibió una gran acogida por la crítica y un gran éxito de taquilla, recibiendo un premio Óscar a los Mejores Efectos Especiales como recompensa. Su éxito no sólo encumbró a su director, Ridley Scott, sino que acabaría convirtiéndose en una popular saga cinematográfica (sobre todo tras el paso del genial James Cameron en su secuela, “Aliens, el Regreso” [Aliens, James Cameron, 1986]) Todo ello generó una franquicia de novelas, cómics, videojuegos y juguetes. Uno de esos productos es el cómic que nos ocupa, es decir, la adaptación al cómic de la película a cargo de dos pesos pesados del medio: Archie Goodwin y Walter Simonson. Goodwin es probablemente el mejor editor de cómics de la era moderna y uno de los grandes guionistas de cómics que la historia ha dado. Fue editor “Marvel Comics” en los setenta (salvándola de la ruina gracias a su adaptación de Star Wars) y artífice de los cómics de la Warren (Creepy, Eerie) entre otras muchas cosas que darían para mucho escribir y maravillarse. Walter Simonson tampoco necesita presentación. Gran guionista y dibujante de cómics reconocido principalmente por su trabajo en la serie Mighty Thor. Dibujante de trazo vigoroso y original, su estilo es diferente e inconfundible. Y, además, es un narrador colosal. Sus trabajos más reconocidos se sitúan en la Marvel de los 80 en series tales como, la ya mencionada, Mighty Thor, Los Cuatro Fantásticos o Factor X.

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El estreno de “Prometheus” (Íd, Ridley Scott, 2012) fue el detonante de una magnífica reedición de lujo total, de un mayor tamaño, tapa dura, papel excelente y con las páginas recoloreadas para la ocasión mejorando considerablemente la anterior edición, con más de 30 años de antigüedad. En nuestro país, fue Diábolo Ediciones la responsable de maravillarnos con esta joya. Para tal empresa, el texto del cómic está extraído directamente del doblaje castellano de la película, del que se rescataron diálogos completos de sus personajes. En lo que se refiere a su contenido, nos encontramos ante una adaptación muy fiel al original (salvo pequeños, pequeñísimos, detalles insignificantes), dibujada y narrada de forma magistral, espectacular, y que hará las delicias del aficionado. “Impactante” es la primera palabra que me viene a la cabeza para poder describirlo. El nivel de detalle es impresionante, así como la recreación de la atmósfera que ya nos ofreciera Ridley Scott en la gran pantalla. En definitiva, “Alien. La historia ilustrada” es una compra obligada para todos aquellos fans de los xenomorfos más famosos del Séptimo Arte, así como de aquellos que disfrutan del buen cómic en general y del arte de Walter Simonson en particular. Esta cuidada edición de Diábolo Ediciones es de una calidad extrema como pocas que podamos haber visto en nuestro panorama editorial. Recomendado queda.

Billy Bat vol. 1 (Naoki Usasawa)

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Titulo original: Birii Batto vol 1/ Guión: Naoki Urasawa, Takashi Nagasaki / Dibujo: Naoki Urasawa / Portada: Naoki Urasawa / Formato: Rústica / Páginas: 200 pags. / Editorial: Planeta Cómic / Precio: 1,95€. / ISBN: 978-84-16767-63-2


Kevin Yamagata es un dibujante de cómics de nacionalidad japonesa que trabaja en los Estados Unidos dibujando las aventuras de Billy Bat, un antropomórfico murciélago detective de gran popularidad, para la editorial Marble Comics en los años 40. Un día, un policía que estuvo destinado en Japón cuando formó parte del ejército, le comenta que su personaje se parece mucho, quizá demasiado, al protagonista de un manga que vio en el país nipón durante su estancia. Angustiado por haber podido plagiarlo, disfrutando del éxito en los EEUU, Kevin decide volver a su país natal para encontrar al autor del Billy Bat japonés y pedirle permiso para publicar su propia versión.


Mi primer contacto con Naoki Urasawa fue con el manga Monster, uno de los trabajos con el que su autor se convirtió en uno de los creadores de referencia con su publicación a principios de los dos mil. Monster es una historia ambientada en la década de los ochenta donde un neurocirujano, el doctor Kenzo Tenma, se ve envuelto en la investigación de un misterio que, poco a poco, se irá abigarrando a medida que se sucedan las más de 4.000 páginas que lo componen. Una obra, no sólo recomendable, sino que presentará muchos de los elementos que caracterizan el trabajo de este “mangaka” y que, por ello, es considerado por muchos aficionados como uno de los más interesantes creadores -si no un genio- dentro del panorama nipón “comiquero”. Y es que Urasawa no sólo es un maestro del misterio. Su habilidad a la hora de hilvanar una ingente sucesión de tramas trufadas de saltos en el tiempo y flashbacks, su perfecta construcción de personajes -personajes por lo que podemos llegar a sufrir por todas las vicisitudes que el autor pone en sus caminos-, sus magníficas ambientaciones en sus historias o su dominio de la narración gráfica y expresiones faciales convierten al autor nacido en Fuchu, Tokyo, en todo un maestro del thriller moderno. Si hubiera que ponerle un “pero”, éste sería su gusto por extenderse y crear series de una más que considerable “larga duración”.

Junto al guionista Takashi Nagasaki -quien ya colaborara con él en los, también muy recomendables, Pluto y Master Keaton-, Urasawa comenzó a serializar el cómic a tratar hoy, Billy Bat, en la revista Morning dedicada al Seinen de la editorial Kodansha a partir de octubre de 2008. En nuestro país, así como con otras obras del autor, la encargada de ofrecernos su trabajo traducido a nuestra lengua ha recaído en Planeta Cómic. En esta ocasión, Urasawa y Nagasaki nos ofrecen un relato de metaficción en el que, entre otras cosas, nos mostrarán algunos de los entresijos de la creación comiquera. Kevin Yamagata es un dibujante de cómics de nacionalidad japonesa que trabaja en los Estados Unidos dibujando las aventuras de Billy Bat, un antropomórfico murciélago detective de gran popularidad, para la editorial Marble Comics en los años 40. Tras aceptar un caso en el que tiene que investigar la infidelidad de la esposa de un viejo adinerado, el asesinato de éste lo meterá de lleno en el embrollo de una conspiración. En plena Edad de Oro de los Cómics, compitiendo directamente con los grandes del medio -se menciona que a la altura de la serie de Wonder Woman-, la publicación de Kevin disfruta de un gran éxito. Sin embargo, y por casualidad, el joven ilustrador será informado de que en Japón existe un personaje muy parecido. Angustiado por la vergüenza de haber plagiado, aunque involuntariamente, la idea de otro, Kevin decide volver a su país de origen con la intención de encontrarse con el autor con tal de pedirle permiso para dibujar su propia versión de Billy Bat. Él piensa que es probable que ya conociera ese cómic durante su infancia y que, al crearlo mucho tiempo después en otro lugar distinto, se viera influenciado por el mismo. Pero este no será el principal problema para Kevin, ya que una vez en Japón se verá inmiscuido en un turbio asunto mucho más grande de lo jamás hubiera imaginado que guardará semejanzas con las aventuras de su personaje de ficción.

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Con esta premisa podremos adivinar en primera instancia que uno de los puntos fuertes de Billy Bat, además de la acostumbrada y típica trama de misterio que su responsable irá intrincando con objeto de engancharnos sin ningún tipo de miramiento si no somos neófitos ante su trabajo, será su ambientación. Si con Monster el autor nos ubicaba en la Alemania de la década de los ochenta o con Pluto en una versión futurista del país germano, al transcurrir su Billy Bat en los años 40, Urasawa será capaz de retratarnos, con el detallismo -vital atención a los fondos y paisajes- al que nos tiene acostumbrados, la ciudad de Nueva York de esa época o la atmósfera de posguerra, tras la Segunda Guerra Mundial, en el País del Sol Naciente bajo la ocupación estadounidense tras los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki y su posterior rendición. Si el lector se enfrenta por vez primera a una de las creaciones de Urasawa y es consumidor habitual del manga más estándar, tal vez sufra un inicial rechazo ante su dibujo, tal vez un tanto diferente si lo comparamos con otras series que podamos encontrar en el mercado. Su estilo se aleja del que, de buenas a primeras, podamos identificar como representativo. Su confección de figuras e incluso su narrativa visual es muy distinta a la que podamos ver en otros “bestsellers” venidos de Japón. Pero sin duda alguna, el dibujo es uno de los grandes atractivos de la obra -o al menos, un servidor lo considera así-.

Si el lector es fan del trabajo de Urasawa, en este primer tomo de la serie Billy Bat notaremos algo inédito hasta el momento ya que la historia, como se ha comentado con anterioridad, se desarrolla a caballo entre los Estados Unidos y el Japón de mediados del siglo pasado. Ello permite al autor poder jugar con elementos de la cultura pop como el nombre de esa editorial que se asemeja (al menos fonéticamente) a la Marvel Comics, la Mujer Maravilla de la Distinguida Competencia, la cita directa de una de las obras (“La nueva isla del tesoro”) su idolatrado Ozamu Tezuka (mostrando incluso a un personaje muy parecido físicamente) o la recreación de la situación de su país. El hecho de contar una historia con un dibujante de cómics como protagonista, propiciará que Urasawa nos ofrezca “historietas” dentro de la historieta ofreciéndonos un completo ejercicio de metaficción, como antes he señalado, que parece -por el momento- convertirse en la columna vertebral de la historia. Y, por otro lado, y ya no nos parecerá tan raro si hemos leído más del creador de 20th Century Boys, en este tomo que abre la serie ya comenzaremos a vislumbrar lo que podemos considerar como “marca de la casa”, es decir, una trama que se irá volviendo más compleja y que no carecerá de sus tan característicos giros de guión.

En conclusión, y habiendo leído solamente el primer tomo de esta serie (ya finalizada y que consta de veinte entregas), Billy Bat es el ejemplo más claro de la aplicación, reiteración e intensidad de todos sus recursos. Vemos como aquí Naoki Urasawa tiene y hace uso de todos los ingredientes ya utilizados en obras anteriores en la construcción de un relato de misterio que promete tener en vilo al lector hasta la finalización del mismo. Los detractores del genial -para un servidor- “mangaka” suelen acusarlo de intrincar y alargar demasiado sus series con interminables giros en sus argumentos para acabar desembocando en un desangelado final. Ahora mismo, y con diecinueve tomos a falta de leer su conclusión, las expectativas están altas. Billy Bat promete y no sólo eso, sino que también engancha. ¿Acaso puede sorprendernos que lo haga?

Hit-Girl en Colombia (Mark Millar, Ricardo López Ortiz)

Hitgirl colombia (1)


Titulo original: Hit-Girl #1-4 USA/ Guión: Mark Millar / Dibujo: Ricardo López Ortiz / Portada: Amy Reeder / Formato: Cartoné / Páginas: 140 pags. / Editorial: Panini Cómics / Precio: 15€. / ISBN: 978-84-9167-842-7


Hace tiempo que Dave Lizewski colgó el traje de Kick-Ass y que Hit-Girl tomara bajo su tutela a un joven aspirante a seguir con el legado. Sin embargo, una discusión con su aprendiz a superhéroe lleva a la joven Mindy a la determinación de seguir en solitario sus andanzas como justiciera. La petición de auxilio en una carta de una madre que perdió a su hijo a manos de los cárteles de la droga, llevará a Hit-Girl a la colombiana localidad de Palmira con objeto de impartir su particular justicia y venganza. 


Parece mentira lo rápido que pasa el tiempo. Miro la fecha de publicación del primer número de la miniserie “Kick-Ass” para Icon, el sello adulto de Marvel Comics, y resulta que hace ya algo más de diez años que el popular Mark Millar junto al no menos famoso John Romita Jr crearan el divertido universo del joven Dave Lizewski y todo su plantel de secundarios. Siendo ya todo un referente en ese tipo de historias de superhéroes de corte realista, en “Kick-Ass” Mark Millar dio rienda suelta a su vertiente más canalla en una suerte de “deconstrucción” del género superheroico donde profundizaba en una particular visión del “Viaje del héroe”. Todo ello aderezado con violencia explícita, palabras mal sonantes y situaciones políticamente incorrectísimas. La historia nos contaba como un pobre “Geek” adolescente -con todo lo que ello conlleva-, un auténtico paria social, decidía convertirse en alguien parecido a aquello que idolatraba, es decir, quería convertirse en un superhéroe. Tan descabellada idea no sólo lo llevó a confeccionarse su propio uniforme de la manera más banal, sino a ofrecer sus servicios a la comunidad realizando tanto tareas sencillas como enfrentándose a pandilleros, rateros y gánsteres de toda ralea. En su peculiar periplo, una de esas historias de origen de manual, no sólo creaba tendencia en la ciudad de Nueva York al inspirar a otros como él, sino que cruzaría su camino con dos figuras importantísimas para la trama: el vigilante Big Daddy y su sidekick Hit-Girl. Ambos, padre e hija, eran una versión ultraviolenta “made in Mark Millar” de los famosos Batman y Robin. A partir de su primer encuentro, esta fábula comienza a tornarse más oscura debido a que tanto Big Daddy como Hit-Girl no se anda con tonterías a la hora de combatir el crimen. Armados hasta los dientes, todas sus intervenciones acababan en una brutal carnicería. Como con ocurre con el compinche del Caballero Oscuro, Hit-Girl es prácticamente una niña. Pero para nada es una niñita indefensa. Entrenada por su progenitor, es tan letal como deslenguada. Un personaje que rebosaba carisma por los cuatro costados y que se hizo, por méritos propios, con el cariño de los lectores. En definitiva, el cómic caló hondo en el “Fandom” llegando a tener varias secuelas más en las viñetas y dos filmes (“Kick-Ass: Listo para machacar” [Kick-Ass, Matthew Vaughn, 2010] y “Kick-Ass 2: Con un par” [Kick-Ass 2, Jeff Wadlow, 2013]) que adaptaban, de forma bastante libre (1), las dos primeras miniseries del personaje. Si en los cómics el personaje de Hit-Girl se ganó nuestros corazones, su versión fílmica interpretada por una estupendísima Chloë Grace Moretz acabó por rematar la faena.

La popularidad de la joven Mindy, el alter ego de Hit-Girl, llevaría a sus creadores a publicar una serie con su nombre en la cabecera. Un relato que conectaba las dos primeras aventuras de Dave Lizewski que funcionaba como una suerte de precuela tanto para la versión “comiquera” como fílmica de la segunda parte de Kick-Ass. Estamos hablando de hace algo más de un lustro. Sin embargo, para alegría de muchos, acaba de desembarcar en nuestras librerías especializadas en cómics un nuevo título con nuestra pequeña psicópata enmascarada como protagonista con el sugerente título de “Hit-Girl en Colombia”. Un bonito tomo publicado por Panini Cómics y que recopila en su interior los primeros cuatro números de su nueva andadura editorial. Su título es un perfecto presagio de lo que podemos encontrar en su interior, ¿no? Sin ojearlo siquiera, podemos imaginar que estará plagado de escenas de acción ultraviolentas de nuestra Mindy enfrentada a cárteles colombianos de la droga salteadas con una buena guarnición de palabrotas con la que ampliar nuestro vocabulario. Y en realidad, por ahí mismo van los tiros (nunca mejor dicho) porque el cómic es un auténtico festival de sangre, violencia y miembros cercenados. Publicadas sus aventuras ahora por Image Comics, Mark Millar volvió a los personajes de Kick-Ass y Hit-Girl el pasado 2018 tras cinco años alejado de ellos. Mientras que, por un lado, el escocés comenzaba una nueva andadura para un nuevo Kick-Ass, con el personaje de Mindy se ocupaba de los primeros cuatro números de su nueva colección. Una serie que iría alternando equipos creativos y que llevaría las andanzas de la joven psicópata a lo largo y ancho del mundo. Al final de “Kick-Ass 3”, Dave Lizewski colgaba el traje de neopreno con el que combatía a los malhechores y la joven Mindy tomaba bajo su tutela a Paul McQue, un chaval que podía recordarnos al Dave de los inicios y más que probable candidato a seguir su legado. Y así es como prácticamente comienza esta nueva historia. Sin embargo, las discrepancias entre alumno y mentora acabarán con una Hit-Girl decidida a seguir su carrera en solitario y a extender internacionalmente su cruzada. Será de esta forma que, tras recibir una petición por parte de una madre que perdió a su hijo tras un fortuito y desafortunado encuentro con unos sicarios de un cartel, Mindy viaja a la colombiana localidad de Palmira con objeto de impartir justicia (o más bien venganza).

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Una vez establecida en tierras colombianas, Mindy decidirá aprovecharse del sicario Fabio Mendoza, más conocido como “Mano”, para llevar a cabo un enrevesado plan que la llevará a enfrentarse con todos los cárteles de la droga desatando, a su vez, toda una ola de violencia tan desenfrenada y sangrienta como divertida. Porque si algo diferencia esta nueva etapa de Hit-Girl de su miniserie del 2012 es el humor negro. Tenemos aquí al Mark Millar que seguramente más se echaba de menos en este tipo de (sub)productos donde su habitual Leitmotiv del espectáculo por el espectáculo, de su apuesta por la hipérbole visual, del entretenimiento palomitero y de esa ácida actitud de “cómo me mola molar” con el que ha sabido ganarse a sus legiones de fans. Tal vez el arco argumental podría haberse contado en menos entregas, pero el marketing manda y siempre hay que pensar en las recopilaciones en TPB. El arte esta vez no corre a cargo de John Romita Jr, sino del dibujante de origen portorriqueño Ricardo López Ortiz (al que hemos podido ver en la serie Zero de Alex Kot para el sello Vertigo de DC Comics o dibujando algunos números en series para Marvel Comics como Arma X o El Increíble Hulk). En esta ocasión se deja de lado el tono más oscuro de antaño y se apuesta por un look más parecido al de un videojuego con onomatopeyas haciendo las veces de divertidos efectos de sonido de 8 bits. Parece que estemos viendo un anime de Hit-Girl que hace que toda la violencia y el gore de la historia podamos tomarlo en un sentido más cómico, más como una comedia negra (al más puro estilo del enfrentamiento entre Beatrix Kiddo y los 88 Maníacos en “Kill Bill: Volumen 1” [Kill Bill: Volume 1, Quentin Tarantino, 2003]) que no se toma en serio a sí misma en ningún momento. El dibujo de López Ortiz tiene además un estilo salvajemente cinético con mucha fuerza y dinamismo. Personalmente me recuerda al estilo de Florent Maudoux y toda la troupe del colectivo “Doggy Bags” (publicada en nuestro país por la editorial Dib-buks y que recomiendo encarecidamente a todo aquel amante del terror y de las historias Pulp) y realmente le queda como anillo al dedo a un personaje como Hit-Girl.

Millar combina acción a raudales y humor negro en una historia que no trata de otra cosa que de entretener a la gradería sin dejar de lado los, un tanto desvirtuados, valores del personaje. Pese a que Mindy está ciertamente trastornada y es una psicópata en potencia, el heroísmo es una de sus metas. Seguramente ella no es consciente de que realmente está mal de la cabeza, de que es básicamente una niña en puertas de la pubertad que se dedica a matar y a mutilar a criminales y que eso, en el mundo real, no está bien. Ha sido entrenada para ello. Esa es su realidad y punto. Si a ello le añadimos el hecho de que no tiene problemas de solvencia económica para combatir el mal a escala mundial, tenemos la excusa ideal para una serie que la lleve a distintos lugares donde impartir justicia. En definitiva, un arranque prometedor para un ejercicio de evasión. A modo de Blockbuster, tenemos una historia entretenida ideal para aquellos amantes del Millar más salvaje y para los aficionados a este tipo de cómics de acción, de violencia explícita y palabras malsonantes. Debemos suponer que Panini Comics dará continuidad a las andanzas de nuestra joven justiciera y que podremos ver en un futuro los arcos argumentales con nombres tan sugerentes como Jeff Lemire, Rafael Albuquerque o Kevin Smith. Agárrense porque la vuelta al mundo de Hit-Girl no ha hecho más que comenzar.

 

(1) Tanto el guion de la primera película como el de la primera miniserie en cómic se desarrollaron el paralelo en primeras instancias y es por ello que ambos tratamientos son prácticamente iguales tanto en la pantalla como en las viñetas.  Sin embargo, al final ambas versiones tomarán caminos dispares en su desenlace.

Marshal Law: Miedo y Asco

“Marshal Law todavía es mi cómic favorito de todos los tiempos”

(Mark Millar)

marshal LawActualmente es normal encontrar en el mercado obras irreverentes, atrevidas y provocadoras que hacen uso de la exageración como vehículo conductor de sus historias y cuyos máximos exponentes son autores como Mark Millar o Garth Ennis entre muchos otros (además de sus imitadores). Éstos son cómics donde se hace mofa de cualquier género (principalmente del de los tipos superpoderosos en pijama)  en un intento de reinventar (o darle otra vuelta de tuerca a) la fórmula y conseguir un súper-ventas. Hace treinta años era difícil encontrarnos en dicha tesitura y es en ese marco donde nació Marshal Law.

Marshal Law fue creado por el guionista Pat Mills y el dibujante Kevin O’Neill en 1.987 y publicado bajo el sello Epic de Marvel. De esta forma se permitía a los autores mantener los derechos de los personajes. Pat Mills (Slaine) es un veterano guionista de origen británico curtido en el mundo del cómic en el seno de la revista 2000 AD, una publicación que él mismo crearía. Bajo el manto de la mismísima 2000 AD, el dibujante Kevin O’Neill (The League of Extraordinary Gentlemen) sorprendería al fandom con su peculiar, grotesco y delirante grafismo.

Interior_marshal_law_miedo_y_asco_4En un futuro no muy lejano, la gran urbe californiana de San Futuro (anteriormente San Francisco), metrópoli  que nació de las cenizas del siempre temido gran terremoto de la falla de San Andrés, acoge la vuelta de los llamados súper-héroes tras finalizar el conflicto bélico en el Canal de Panamá, un lugar llamado La Zona donde hombres genéticamente alterados en laboratorios clandestinos lucharon en nombre de los Estados Unidos de América. Estos metahumanos, carentes de todo sentido del honor y la justicia,  escupen en el respeto por la vida del prójimo. Son demasiados perros rabiosos que se organizan y se dedican a matar, a robar y a violar a todo aquel que consideren indigno de aparecer en su campo visual. Sin embargo, no todos los veteranos de la Zona son del mismo palo, Marshal Law combatió en el frente y es ahora un híper-violento cazador de súper-humanos que patrulla las ruinas de la gran ciudad y que no duda un ápice en hacer uso de los métodos más expeditivos para acabar con lo que él considera una enfermedad.

Marshall_Law_numerocero580x285Paralelamente, la aparición de un asesino en serie al que llaman El Durmiente y que se dedica a violar a jóvenes disfrazadas como Celeste, una de las metahumanas más célebres de la ciudad, convierte, a ojos de Marshal, al Coronel Caine, más conocido como Espíritu Público, en su principal sospechoso. De cara a la galería, Caine representa a la perfección el máximo exponente del Bien, la Justicia y el Sueño Americano escondiendo en la trastienda de su psique a un enfermo adicto a las drogas y con un insaciable apetito sexual. Como podéis ver, todo un “angelito”.

marshal-law-2Marshal Law es la mejor manera de hacer un cómic de súper héroes utilizando la complicidad del aficionado para desmontarlo, destrozarlo y ridiculizarlo. Su guionista Pat Mills odia a los súper-héroes y aprovecha a su personaje para ponerlos en ridículo.  El estilo de Kevin O’Neill destila la perversidad necesaria para que la máquina funcione perfectamente. A lo largo de su carrera, Marshal Law ha ido destrozando a los grandes mitos (iconos) del género como Superman, Batman o el Capitán América mostrando siempre un odio y una mala baba poco corrientes en el cómic americano de la época. El mundo de Marshal Law está repleto de enfermos, sádicos, violadores y variopintos elementos con patologías homicidas que convierten lo anormal en norma y se burlan descaradamente de los tópicos y clichés del género. La exageración y el exceso funcionan de tal manera que nos encontramos ante una obra divertida e ingeniosa que se convierte en un perfecto manifiesto anti-súper-héroes y anti-maimstream de lo más delirante. Sobra decir que no debemos tomarnos en serio esta arma de provocación y exacerbación de la violencia (tanto verbal como física y moral).

Esta primera aventura de Marshal Law la podemos encontrar en el primer volumen (de tres) que ECC Ediciones publicó no hace mucho y es el fruto de la disección por parte de la editorial patria del Marshal Law The Deluxe Edition que publicó DC Comis algo antes. Un increíble tomo cartoné de mayor tamaño que el comic-book tradicional que es una auténtica joya y que podéis encontrar por cuatro duros en tiendas online. Es una pena que la editorial de nuestro país haya realizado tal experimento con el bueno de Marshal (como si no le hubieran bastado los experimentos genéticos en los laboratorios clandestinos que lo llevaron a librar batallas por su gobierno).

arex47_04Sin embargo, no es la primera vez que Marshal Law aterriza en nuestro país. En 1.991 Cómics Fórum lanzó una colección llamada Epic Presents en la cual se publicaron los seis números de la miniserie que recopila el tomo del que hablamos.

Ésta es una buena oportunidad para conocer un cómic que podría considerarse como precursor, como el germen, de grandes clásicos súper-ventas posteriores como The Authority o The Boys. Si nunca has visitado San Futuro, ésta es una buena época del año para acercarte: buen clima, buena comida basura y cientos de metahumanos dispuestos a arrancarte la cabeza por el contenido de tu cartera.

El día que Peter Parker conoció a los Go-Go Boys: el Spider-Man de la Cannon

Spider-Man

Conocíamos ayer el aspecto del nuevo Spider-Man en Civil War, la tercera entrega de las aventuras del Capitán América. Puede gustarnos más o menos pero la buena noticia podría ser que por fin se incorpora al Hombre Araña al nuevo Universo Marvel cinematográfico después del reboot del personaje y sus catastróficos resultados. Sin embargo, nuestro trepamuros favorito ha tenido más de un desencuentro con el Séptimo Arte (incluso con su prima la pantalla pequeña). Uno de los episodios más curiosos es el que sufrió en los ochenta.

spider-man-cannon-IEl éxito de Superman de Richard Donner desató un boom por el cine de superhéroes que acabó con una pila de proyectos cinematográficos que nunca se realizaron por diversas razones, siempre estando a la cabeza las limitaciones en el presupuesto y los efectos especiales. Sin embargo, tras la buena acogida por parte de crítica y público de esa obra maestra hecha cine de las aventuras del Hombre de Acero, la Marvel Cómics no tardó en intentar repetir la jugada. Su personaje estrella, Spider-Man, que ya se había estrellado en la tele con esa (simpática) serie protagonizada por Nicholas Hammond (en Japón tuvo también otra serie con diferente suerte), pasó por manos como las de Roger Corman. En 1985 los derechos adquiridos por el Rey Midas de la Serie B expiraban y entraron en juego dos nuevos jugadores. Menahem Golan y Yoram Globus, dueños y señores de la Cannon Films (otra grande de la caspa ochentera), se hicieron con el personaje por 225.000 dólares en el 85 con la intención de llevar al cine sus aventuras. Por supuesto, no tenían ni la más remota idea de lo que compraban. Ellos pensaban que Spiderman era una suerte de hombre lobo pero sustituyendo al lobo por una araña. Sin embargo, con esta película los Go-Go Boys pretendían pegar un pelotazo (descontando el porcentaje que ganaría la Marvel) de proporciones cósmicas. Y por su parte la Marvel quería desquitarse del fiasco que supuso la adaptación de Howard, el pato.

cannon-spiderman-the-movieEn un primer momento, el proyecto recayó en las manos del afamado director de ese gran clásico llamado La Matanza de Texas, es decir, Tobe Hooper. Para horror de Stan “The Man” Lee, la película se parecía más al concepto de La Cosa del Pantano (recientemente adaptada por Wes Craven en aquel momento) que al del Trepamuros de toda la vida que todos conocemos. Peter Parker, un fotógrafo regulero que se gana las habichuelas como puede, ya  no recibe el mordisco de una araña sino que es víctima de una radiación creada por el villano de turno, un “mad doctor” llamado Zork. Peter acabará convirtiéndose en una araña gigante que tendrá que luchar contra las hordas de mutantes que creará el malo para la ocasión. Muy flipante, no?

262-_Trade-Secret_El bueno de Stan rechazó de plano lo que querían hacer con su criaturica (nunca mejor dicho), Hooper se fue para realizar su remake de Invasores de Marte y el proyecto de Spidey se le pasa a otro director de la casa, Joseph Zito (Desaparecido en combate, Invasión USA). En esa ocasión se plantea una historia de corte más tradicional con Bob Hoskins como Doctor Octopus y Lauren Bacall interpretando a la tía May. Un joven gimnasta llamado Scott Leva que trabajaba en cine y televisión como especialista y ocasionalmente también de actor fue el elegido para encarnar al Hombre Araña. Leva incluso posó para varias fotos y carteles promocionales, apareciendo también en la portada de Amazing Spider-Man 262. Zito y su colega Barney Cohen intentaron acercarse al concepto dual del personaje pero Golam, que veía a Spidey como un Superman con careta, metió mano en el guion añadiendo perlitas más propias de Charles Bronson que de Peter Parker. Para cuando se dieron cuenta, la Cannon se había gastado millón y medio de dólares en pre-producción y el (escueto) presupuesto inicial de 20 millones se redujo a poco más de una cuarta parte debido a los problemas financieros provocados por los fracasos de taquilla de otras “súper producciones” de la casa. Joseph Zito consideró que con esos irrisorios recursos sería imposible adaptar dignamente a Spider-Man y se apeó del proyecto. Sin director, sin proyecto definido y sin apenas dinero, la Cannon centró sus esfuerzos en lo que consideraban una apuesta segura: Superman IV En Busca de la Paz.

scott-leva-cannon-spider-man-photosA un año de que expirasen los derechos, en 1989 se retomaba el proyecto de nuevo. Golam y Globus (con la ayuda del dinero de Giancarlo Parretti, fugaz gerifalte de la productora en aquel momento) consiguieron incluso prorrogarlos un año más (lo cual propició la realización de otra cinta con un personaje Marvel en la carátula, es decir, la película del Capitán América). La intención era la de llevar de una vez por todas las aventuras del Trepamuros al cine pero a la Cannon Style, es decir, lo más económicamente posible. Para ello reclutaron a Albert Pyun (quien llevase después al Capi a la pantalla grande como hemos comentado antes y que se convertiría en el principal enemigo de Steve Rogers por delante de Cráneo Rojo o el Barón Zemo) que se comprometió a rodar simultáneamente ésta película de Spiderman con la secuela de Masters del Universo. Ambas producciones compartirían sets (se rodarían en Wilmington, Carolina del Norte) y reparto y se irían alternando. La idea tenía lindezas como que el actor elegido para interpretar a Peter Parker se sometería a un régimen de 8 semanas de entrenamiento para desarrollar su masa muscular. Tras el rodaje de Masters del Universo 2,  se reanudaría el rodaje de Spider-Man, con un Peter Parker muscularmente más desarrollado.

Pero pronto se hizo evidente que la Cannon no podía llevar adelante varios proyectos millonarios al mismo tiempo, sobre todo con pérdidas, y empezaron las dificultades económicas y los recortes de presupuesto. Poco después Mattel (a quienes debían el dinero de los derechos) y Marvel decidirían rescindir sus contratos con los israelíes y, de todo ello, Pyun acabaría reciclando conceptos y materiales para perpetrar ese clásico de videoclub llamado Cyborg con Jean Claude Van Damme luciendo palmito y con un presupuesto de 500.000 dólares (salario del belga incluido).

Golan y Globus siguieron en su empeño pero sin éxito y ya a principios de los noventa los derechos del personaje los adquirió la Carolco y James Cameron puso en marcha su propia adaptación. Pero eso es otra historia…

Chulos, putas y abogados. La vida según Benjamin Marra

BenMarraTheManBenjamin Marra es un tipo peculiar que entiende la cultura del entretenimiento de una forma particular. Desde hace un tiempo, publica sus cómics en su propio sello llamado Traditional Comics bajo los cánones de exigua calidad que él considera pertinentes. Es decir, sus tebeos están publicados en blanco y negro y en formato comic-book con papel de mala (malísima) calidad más cerca de la cultura del fanzine que del resto de la fauna editorial americana. Marra cree que los cómics deben ser baratos, publicados con materiales baratos, y con contenido de cutre. Esa es la auténtica naturaleza del cómic a su entender. Entretenimiento mugriento que debería reflejarse en su representación física.

5_marradomymonstercolor02Concebidos como entretenimientos de usar y tirar y autoconscientes de su estatus de sub-productos, Marra reivindica la basura a la vez que los carga de una ácida crítica a la sociedad de su país. Con la violencia explícita y el sexo como bandera, sus historias están salpicadas de corrupción, racismo o conflictos bélicos siempre tratados con tal naturalidad que ni ofenden ni escandalizan sino los llevan al terreno de la parodia.

Creador de un universo muy particular y muy rico, sus historias son fragmentos inacabados de longevas series imaginarias que ni existen ni existirán. Relatos sórdidos donde se da rienda suelta a los bajos instintos y predomina la acción de serie b, de clara estética ochentera, como la que vivíamos de chavales con las películas de la Cannon Group, por ejemplo. Un mundo de raperos, chulos, putas, camellos, caza-recompensas y gentes del mal vivir. Argumentos y situaciones de lo más disparatado que a su vez son el atractivo de los mismos. Es por ello que sus cómics son muy entretenidos de leer a la par que divertidos. Y es que estamos ante una de las actitudes más macarras (y conscientes de ellas) del cómic independiente americano.

night-businessEn nuestro país los encargados de darnos a conocer el trabajo del amigo Benjamin son nuestros paisanos de Autsaider Comics. Buena gente que desde nuestra isla, Mallorca, están empecinados en traernos lo más destacado del cómic independiente actual. Hasta el momento han publicado Sangre Americana (un increíble volumen de más de doscientas páginas que recopila las historias Gangsta Rap Posse, Lincoln Washington: Hombre libre, Las increíbles y fantásticas aventuras de Maureen Dowd, Naked Heroes y Night Business) y El azote del terror. C. A. U. (Comando Antiterrorista Unipersonal). Dos ediciones de lo más cuidado y con un diseño espectacular. Y si por si fuera poco también tenemos a nuestra disposición dos especiales. Por un lado Acero y Láser (una aventura de mercenarios espaciales made in Benjamin Marra) y por el otro Intermediary Mund (una recopilación de ilustraciones del autor para un supuesto juego de rol).

Es por ello queridos weirdos que os recomendamos encarecidamente que os adentréis en el mundo de Benjamin Marra y os dejéis llevar por el entretenimiento más directo, basto y chabacano a la vez que original. No os arrepentiréis.

Tenéis más información en la web de la editorial (http://www.autsaidercomics.com/) y en la del propio autor (http://www.benjaminmarra.com/)

Universo Fan film

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¡Hola Weird@s! ¿Qué sucede cuando un grupo de amigos fanáticos de algún tema en particular deciden juntarse cámara en mano y crear ellos mismos una historia basada en alguno de sus personajes favoritos bajo un prisma que por lo general Hollywood no se atrevería ni siquiera a plantear? ¿Y si encima tienen oficio y saben darle al resultado un empaque semi (o directamente) profesional? Pues que tenemos como resultado un fanfilm, un fenómeno (casi un sub-género en sí mismo) que no hace más que crecer y que nos está dejando verdaderas joyitas para disfrute de nuestras retinas weirdas, que no cuentan con la aprobación en cuanto a copyright se refiere, ¡pero vaya si cuentan con la nuestra!


A ver, que me entere. ¿Qué es un fanfilm?

poster11Un fanfilm es una historia basada en un personaje, novela, comic, serie o película ya preexistente y de los cuales no se poseen derechos de ningún tipo. Usualmente suelen ser cortometrajes, y se distingue de cualquier otro cortometraje al uso precisamente por tomar elementos ya existentes en otras obras bajo un nuevo enfoque. ¿Cuál es el alcance legal de todo esto? Pues generalmente, cuando no hay lucro de por medio, ninguna empresa suele hacer reclamación alguna, al entender que es sólo “amor de faStar_Wars_Revelations-675676367-largen” el que impulsa el proyecto además de suponerle una importante cuota de publicidad gratuita. (no siempre sucede así, pero por ejemplo LucasFilm siempre los ha promovido, y en cambio DC Comics alguna vez los ha retirado de la circulación alegando que atentaba contra sus intereses).
Decir, como apunte final, que los fanfilms no crean canon dentro de la obra en la que se basan, y que han sido la evolución natural de un fenómeno que es mas antiguo, como lo es el fan fiction, que viene a ser lo mismo, pero en formato escrito.
A continuación haremos un pequeño resumen con los que, a criterio nuestro, son los mejores fanfilms que podemos encontrar. Pero hay más, muchos más. Buscadlos. Pasaréis un buen rato.

Batman: Dead end

En 2003, un fanfilm irrumpía con fuerza en la Comic-con de San Diego convirtiéndose en un clásico intantáneo y a día de hoy, pieza de culto. Batman, el Joker, un Alien y los Predators en un corto, que, en muchos sentidos, daba el puntapié inicial al sub-género. Imprescindible.

World´s Finest

Al año siguiente Sandy Collora, realizador del anterior fanfilm, volvía a incursionar en el mundo del murciélago pero esta vez trayendo a Superman. Otra joyita hecha en una época en la que ver a dos superhéroes juntos en la pantalla era poco menos que una quimera. Altamente disfrutable.

Grayson

De vuelta a 2004, un joven realizador llamado Mike Fiorella filma uno de los cortos sobre el Universo DC mas impresionantes que tendréis la oportunidad de ver. Batman ha sido asesinado, y Dick Grayson, ya adulto, buscará al culpable, enfundándose una vez más su traje de Robin y generando un revulsivo que involucrará a muchos héroes… pero también traerá a muchos villanos. Pone la carne de gallina pensar la película que habría salido de aquí.

Batman Vs. Terminator

El esfuerzo de un fan muchas veces demuestra hasta que punto aman  un personaje. Como muestra, esta genial obra de animación realizada por Mitchel Hammond (http://mitchellhammond.blogspot.co.nz) en la que une a nuestro querido encapotado con otra franquicia popular: la del universo Terminator. Batman a la búsqueda de John Connor en un mundo plagado de robots asesinos. Casi cinco minutos de genialidad pura.

Punisher: Dirty Laundry

De Marvel hay muchos, muchísimos fanfilms basados en su universo. Sin embargo, pocos cumplen el estándar mínimo de calidad que nos hemos propuesto al escribir este artículo. Punisher: Dirty Laundry es la excepción. Recuperando a Thomas Jane, el Frank Castle de The Punisher (2004) y con Ron Perlman (Hellboy) como invitado, vemos aquí un momento en la vida del personaje repleto de acción, en quizás el mejor acercamiento al personaje que se ha hecho hasta ahora, y a la espera de ver que harán Marvel/Netflix/Disney con nuestro Castigador en la segunda temporada de Daredevil. (Por cierto, su productor, Adi Shankar, tiene entre sus aficiones el poner dinero a fanfilms de calidad como este. Ya volveremos a hablar de él.)

George Lucas in Love

Star Wars es otro universo que tiene miles de fanfilms. A efectos de este artículo nos quedaremos con tres, que son los que consideramos más originales (aunque claro está, hay muchos mas igual de divertidos).

En 1999, un joven realizador llamado Joe Nussbaum nos traía un fanfilm mítico que narra las inspiraciones de un joven George Lucas a la hora de escribir el guión del Episodio IV. Hilarante y descacharrante, estamos sin duda ante el corto mas original de cuantos abordan a la galaxia muy lejana de los hechos hasta ahora. Y con unos cuantos añitos a sus espaldas.

Star Wars: Revelations

En 2005 Shane Felux creaba algo inédito hasta entonces: el primer fanfilm colectivo. Miles de participantes en todo el mundo ayudaban en los efectos especiales del mediometraje, enviándoselos al director y éste uniéndolo todo en una obra que ronda los 50 minutos y que fue muy popular en su momento. Ubicado entre los episodios III y IV, narra la búsqueda de un poderoso artefacto Jedi mientras el Imperio va desplegándose por la Galaxia, oprimiendo y asesinando a los Jedis que áun quedan vivos. A pesar de ciertos fallos, un fanfilm altamente disfrutable.

Tie Fighter

Dejamos para el final del Star Wars moment el fanfilm mas impresionante de todos: hecho a mano durante tres años, Paul Johnson se saca de la manga una batalla al mas puro estilo Macross que desencaja mandíbulas. Toda una gozada.

The Hunt for Gollum y Born on Hope

El Señor de los Anillos también tiene su correspondiente universo fanfilm. Aquí nos quedaremos solo con dos, que son los mas populares: rodados casi al mismo tiempo, en The Hunt for Gollum asistimos a la búsqueda de Gollum por parte de Aragorn antes de que aquél revele la existencia del Anillo Único a Sauron. En Born on Hope, asistimos a una aventura vivida por el padre de Aragorn, Arathorn. Exclentes obras que cuentan con el beneplácito de Tolkien Enterprises y de los fans de la Tierra Media.

Power Rangers: Unauthorized

Dejamos para el final los dos que creemos mas impresionantes de cuantos se han hecho: Esta revision de la mitología Power Ranger producida por Adi Shankar (un productor que daría para un artículo entero), que ya había realizado Punisher: Dirty Laundry y que tiene varios trabajos mas en su haber, todos unidos bajo la etiqueta Bootleg Universe.

Dragon Ball: Fall of Men

En el 2015 otro fanfilm causaba revuelo en las redes sociales: DB Fall of Men se convertía en el rey del sub-género del año que nos deja. Una pequeña productora francesa nos cuenta la historia del mundo en el futuro, cuando Cell ha devastado a la humanidad, y solo un personaje bien conocido por todos le hará frente…

Como vemos, el Universo fanfilm es vastísimo. Os instamos a seguir buscando, que encontraréis verdaderas joyas (y toneladas de mierda también), pero sin duda en la gran mayoría los fotogramas sudan verdadero amor por lo que quieren plasmar, algo que las grandes productoras con sus montañas de dinero deberían tratar de hacer, si no quieren darse de ostias la mayoría de veces que sacan una de sus “temidas” adaptaciones.

¡Hasta la próxima, weird@s!

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