Oblivion Song nº 1 (Robert Kirkman, Lorenzo de Felici)

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Titulo original: Oblivion Song / Guión: Robert Kirkman / Dibujo: Lorenzo De Felici / Portada: Lorenzo De Felici / Formato: Rústica / Páginas: 144 pags. / Editorial: Planeta Cómic / Precio: 15’95€ / ISBN: 978-84-9173-081-1


Una misteriosa brecha abrió un portal dimensional en la ciudad de Filadelfia. 300.000 de sus ciudadanos desaparecieron siendo sustituidos por feroces criaturas monstruosas que sembraron el caos y la muerte a su alrededor. 10 años después de tal fatídico acontecimiento, la sociedad americana trata de pasar página. Sin embargo, Nathan Cole no se ha rendido. Gracias a su tecnología es capaz de atravesar la brecha que lleva a Oblivion con el objetivo de encontrar supervivientes en tal peligroso e inhóspito paraje.


Robert Kirkman es, quizá, una de las figuras mejor establecidas dentro del panorama del cómic mainstream americano junto con colegas de profesión como Brian K. Vaughan, Jason Aaron o Rick Remender, por nombrar algunos nombres de sobrada calidad. Proveniente del mundillo indie, su buen hacer contribuyó en buena medida en su escalada por el sector editorial convirtiéndolo en uno de los más reconocidos guionistas del otro lado del Atlántico. Pese a que su faceta más emprendedora y empresarial (ya sea como responsable o como productor ejecutivo en las series de televisión que adaptan sus obras) impida que se prodigue demasiado, esporádicamente el autor es capaz de ofrecernos novedades “comiqueras” para nuestro deleite. Y es que el que fuera el creador de dos de las más mediáticas series en el seno de Image Comics, por supuesto me refiero a Invencible y Los Muertos Vivientes, ha estandarizado de tal manera su forma de hacer las cosas que, a priori, sabemos perfectamente a qué exponemos nuestras expectativas ante el anuncio de nuevos trabajos por su parte. Es por ello que su Oblivion Song no suponga una sorpresa para los lectores más avezados, pero sí una nueva visión vigorizante de Robert Kirkman de un relato de ciencia ficción con el que encandilarnos de nuevo.
Oblivion Song sitúa su acción diez años después de un trágico acontecimiento que trastocó a la sociedad de los Estados Unidos. La premisa es bastante simple, pero al tratarse del creador de The Outcast, sabemos que (sin prisa, pero sin pausa) irá adquiriendo multitud de capas que conformarán un relato más complejo. Una gran porción de la ciudad estadounidense de Filadelfia ha sido sellada tras la invasión de cientos de monstruos provenientes de otra dimensión. Sólo una década antes, 300.000 de sus ciudadanos desaparecieron de la faz de la Tierra en aquello que los supervivientes conocen como Oblivion (que se podría traducir a nuestra lengua como el Olvido), una dimensión paralela poblada por extrañas, salvajes y violentas criaturas. Un misterioso fenómeno abrió una brecha interdimensional por la cual la ciudad fue invadida por tales monstruos brutales sumergiendo a sus ciudadanos en un mundo de pesadilla.
A semejanza de su creación más exitosa, Los Muertos Vivientes, Kirkman comienza (o más bien desgrana su relato) mucho tiempo después del trágico evento al que se conoce como “La Transferencia”. Otro autor tal vez nos hubiera puesto en situación durante el atractivo escenario de la invasión monstruosa. Pero su creador tiene la clara intención de que la historia vaya por otros derroteros. De esta manera se nos presenta a su protagonista, Nathan Cole. Tras el abandono, por parte de la Administración de los USA, de las tareas de rescate, Cole dedica su vida a “visitar” diariamente Oblivion, gracias a su tecnología de fabricación propia capaz de traspasar las distintas realidades, con el objetivo de traer de nuevo a nuestra dimensión a todo aquel pobre desdichado que quedase atrapado allí. El hallazgo de dos nuevos supervivientes, un matrimonio que llevaba diez años subsistiendo en tan hostil paraje, proporcionará a Kirkman la forma de narrarnos, con pequeñas y sutiles pinceladas, los acontecimientos del trágico momento vivido por la humanidad como si de un fatídico 11S se tratase. Algo de lo que el resto ha decidido pasar página, pero que Cole ha convertido en su obsesión personal debido a que su hermano Ed acabó perdido en Oblivion. Su reticencia a abandonar su búsqueda, pese a no contar con el apoyo gubernamental, le granjeará como mayor enemigo al propio Ejército de los Estados Unidos que no verá con buenos ojos su clandestina actividad. Y es que la aparición, con cuenta gotas, de nuevos supervivientes podría abrir un delicado debate en el seno de la sociedad. ¿Quedarán más personas atrapadas en Oblivion? Si es así, ¿por qué el Gobierno ha decidido dejarlos atrás?
La brutal realidad alternativa proporciona a Kirkman parte del enfoque de su Oblivion Song convirtiéndolo en uno de los hilos conductores del drama y de la acción. Un mundo inhóspito donde el silencio destaca sobre todo lo demás. Un silencio que denota peligro sin parangón. Sin embargo, los lectores más curtidos ya sabemos a que atenernos ante un nuevo trabajo del creador de Invencible. Kirkman construye su relato con su habitual “savoir faire”, es decir, con el desarrollo de sus protagonistas a través de sus diálogos y acciones, una exquisita planificación de su relato y una serie de giros en su guion que irán acrecentando el misterio a medida que vayamos pasando páginas. Ingredientes que hacen del trabajo del guionista de Kentucky un producto totalmente adictivo (o con altas capacidades de enganchar al lector). Con sólo un puñado de personajes, el autor consigue que nos sumerjamos en la historia. Sus interrelaciones acabarán por transmitirnos sus emociones, inquietudes y secretos además de plantearnos dudas e incluso ciertas cuestiones morales acerca de su comportamiento e idiosincrasia. Definitivamente, Kirkman sabe cómo escribir a sus individuos y hacerlos totalmente creíbles y reales. Y es que el corazón del drama de esta nueva historia del responsable del sello Skybound proviene de la tensión existente entre Nathan Cole y Washington motivada por su discordancia. Mientras los gobernantes apuestan por dejar atrás el pasado, Nathan se niega a ver el fracaso de su sociedad tallado en la piedra del monumento conmemorativo de turno dejando en el aire posibles conexiones con las discusiones (reales esta vez) sobre el control de armas o implicación en foráneos conflictos armados de su país. Un debate que no se limita (o se reduce) a la simple confrontación entre lo correcto y lo incorrecto, sino que se plantea como dos enfoques basados en la naturaleza humana del individuo proporcionando una base comprensiva a los enfoques de ambos extremos.
El apartado gráfico corre a cargo del debutante (si no tenemos en cuenta portadas variadas, dos números de The Amazing Spiderman donde asistía a Stefano Caselli y otros trabajos menores para Image Comics) Lorenzo de Felici. El italiano otorga un extremado barroquismo al fantástico mundo de Oblivion donde destacan un increíble colorido (responsable de ello es gran medida la magnífica paleta de Annalisa Leoni) y un detallismo preciosista en la conformación de un mundo post-apocalíptico muy alejado de los habituales estándares donde la naturaleza ha transformado completamente la piedra y el acero de la anterior metrópoli. Un estilo que acerca el resultado final al grafismo del mejor cómic europeo. La narrativa del autor y su disposición y diseño de páginas así lo demuestran. Sin duda, todo un lujo para Kirkman contar con un talento semejante para plasmar sus ideas. Lo mismo podríamos decir de su capacidad de crear imposibles criaturas monstruosas, pese a que pequen de ser demasiado abigarradas y crear cierta confusión en el lector. Un bestiario tan digno como el que podamos encontrar en productor semejantes como el AIDP del Universo creado por Mike Mignola para sus historias de Hellboy.
Planeta Cómics, en un inédito ejercicio de sincronización editorial con el resto de mercado europeo y americano, nos ofrece un primer TPB de Oblivion Song en el cual se recopila el primer arco argumental de la serie compuesto por sus seis primeros números. Un tomo que nos sirve de presentación y que parece sentar las bases de una historia que, a priori, tiene papeletas de convertirse en otro éxito para Robert Kirkman. El guionista sabe escribir historias, sabe crear personajes y sabe cómo engancharnos con sus radicales giros argumentales y sus ficciones cocinadas a fuego lento. Oblivion Song, por supuesto, no es ajena a todo ello. No es que la nueva serie de Image sea algo nuevo u original. Todo lo contrario. Su premisa puede incluso recordarnos a historias como La Niebla de Stephen King o la serie de televisión Los 4400. Sin embargo, el buen hacer de Kirkman convierten su producto en algo altamente recomendable si somos fans de su trabajo. En caso afirmativo, sabemos a lo que nos atenemos. No sabemos que deparará el futuro a Nathan Cole, ni si sus aventuras acabarán trasladadas a la pequeña pantalla. Sin embargo, sí sabemos que estaremos ahí para comprobarlo.

 

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