Christopher Nolan (José Abad)

Christopher Nolan José Abad

Título: Christopher Nolan / Autor: José Abad / Diseño de portada: Aderal / Formato: Rústica / Páginas: 264 pags./ Editorial: Cátedra / Precio: 14,35€ / ISBN: 978-84-376-3772-3


Monografía dedicada a la obra de un cineasta que no deja a nadie indiferente: Christopher Nolan. Intenso repaso por toda su filmografía desde una mirada analítica donde el autor, José Abad, nos mostrará tanto su faceta de director como la de productor dividiendo su producción en cuatro bloques -o capítulos- temáticos con el objetivo, no sólo de desgranar todos y cada uno de sus trabajos cinematográficos, sino de encontrar puntos en común y características de un director que no ha cejado su empeño de crear un nuevo concepto de “Cine Espectáculo”.


Puede gustarnos más o menos, pero es innegable que la figura del realizador británico Christopher Nolan no está exenta de importancia en la historia del cine moderno -o, ya que el director de Memento (íd, Christopher Nolan, 2000) no ha cesado en su experimentación con lenguaje, contenidos y formas con objeto de dar con la definitiva fórmula del “Nuevo cine”, ¿debería decir “Posmoderno”? -. Es difícil de concebir -y no seré yo quien lo haga- que, tras su irrupción en el cine “Mainstream” -y con el conocimiento por parte de las masas que ello representa-, su trabajo no quede sepultado u olvidado, por méritos propios cabe añadir, con el paso del tiempo. Todo lo contrario. No sabría decir si la frase “Christopher Nolan ha dignificado el cine comercial” de José Abad, responsable de la monografía dedicada a su obra en la prestigiosa colección “Signo e Imagen/ Cineastas” que viene publicando la editorial Cátedra desde 1990, pueda resultar exagerada, pero sí es cierto que su cine no se ha conformado con el efectismo “Palomitero” al que muchas otras producciones -los llamados “Blockbusters” veraniegos- y colegas de profesión han sucumbido. El impacto de sus cintas en el cine comercial es prácticamente indiscutible. Nolan va más allá del vacuo espectáculo. Él quiere diferenciarse del resto. Su voluntad es de la dejar un cierto poso en el espectador y sus inquietudes quedan perfectamente reflejadas en sus películas. Considerado por unos como “Icono Hípster” desde el sentido más peyorativo de la palabra, es defendido a ultranza por otros que ensalzan precisamente dichas pretensiones intelectuales/artísticas del director. Sin ninguna duda puedo afirmar que José Abad se encuentra entre estos últimos ya que su estudio sobre el responsable de Interstellar (íd, Christopher Nolan, 2014) rezuma entusiasmo y admiración por los cuatro costados.

El granadino José Abad, licenciado en Filosofía y Letras y Doctor en Filología Italiana, además de su trabajo como docente en la Universidad de Granada, ha desatado su pasión por el cine y la literatura desempeñando una labor como escritor. El autor ha publicado varias novelas y libros de relatos – “Nunca apuestes con el diablo” (2000), “El abrazo de las sombras” (2002), “King Kong y yo” (2006) y “El acero y la seda” (2015)- además de varios ensayos, tanto referidos a las letras como al Séptimo Arte –“Las cenizas de Maquiavelo” (2008), “El vampiro en el espejo” (2013), “Mario Bava. El cine de las tinieblas” (2014) y “Drácula. La realidad y el deseo” (2017)-, a los que sumar el recientemente publicado por Cátedra versado en la filmografía de Nolan. Un libro que ha debido ser todo un placer publicar ya que él mismo soñaba con poder participar en dicha colección desde las propias palabras del autor: “Me gusta muchísimo leer y escribir sobre cine. La idea de este libro nace del deseo de participar en la colección ‘Signo e imagen’, de ‘Cátedra’, veterana dentro del ámbito español que está publicando monografías desde 1990, que ya cuenta con más de cien títulos, los cuales tengo casi todos. Mi sueño era verme en la colección” (1). Una aspiración tan fuerte que le llevó a proponerle a Jenaro Talens, responsable de esta longeva serie de monográficos de cineastas, su participación

Abad enfoca su trabajo sobre la filmografía de Nolan desde un punto de vista más analítico que biográfico o crítico coqueteando, además, con ciertos aspectos de la sociología en sus reflexiones. Aportando breves notas de la vida o del momento en el que se estrenó la cinta de turno, el autor deja de lado el apartado de “Curiosidades y Anécdotas”-que menos le interesa- con el objeto de diseccionar cada una de las cintas del director de Origen (Inception, Christopher Nolan, 2010) para poder extraer puntos en común entre ellas y las características propias del personal estilo del cineasta nacido en Westminster. No sólo eso, sino que también será capaz de demostrarnos la importancia e influencia de sus trabajos en el mercado cinematográfico coetáneo. De forma muy acertada, desde mi humilde opinión, estructura perfectamente el libro en cuatro capítulos bien diferenciados, y prácticamente independientes, con los que el lector tendrá oportunidad de llegar a las mismas conclusiones que el autor en lo referido a identificar patrones, idiosincrasias y/o semejanzas estilísticas en la filmografía reseñada y en la figura de Christopher Nolan, tanto en su faceta de director como productor, así como la de “Mecenas” para sus colaboradores más cercanos o como influencia para los noveles directores que se han empapado de su cine. Eso sí, Abad deja claro que una cosa es “Ser Christopher Nolan” y otra muy distinta es pretender serlo. Se puede imitar su estilo, pero los resultados dejarán en evidencia la copia. Una vez superado el prólogo, donde el autor centra su interés en mostrarnos la voluntad del cineasta por perdurar, por tomarle el pulso a la sociedad del momento o su interés por la identidad del individuo, Abad toma la determinación de diferenciar en bloques temáticos la obra de Nolan. El primero de ellos, que coincide con las primeras cintas del director con las que llamaría la atención de las denominadas “Majors” antes de su aterrizaje en el seno del cine comercial, nos adentra en sus comienzos y en el género con el que Nolan comenzó a foguearse en el negocio de las películas: el “Thriller”. Este primer capítulo titulado “Tres Tristres Thrillers” vendrá a desgranar su ópera prima, The Following (íd, Christopher Nolan, 1998) -una cinta de bajo presupuesto donde el autor ya comenzaba a mostrar sus señas de identidad-, así como los filmes Memento (íd, Christopher Nolan, 2000) e Insomnio (Insomnia, Christopher Nolan, 2002). Filmes donde Abad apuntará sus cualidades y puntos en común, es decir, la narración no lineal, la definición del “Anti-Héroe” “Nolaniano” -un tipo complejo de dudosa moralidad que forzará sus límites al verse influenciado por los actos de los que él denomina un “Agente del caos”-, la importancia de su subjetividad -sus recuerdos- y el sacrificio de alguien cercano -normalmente su compañera sentimental-. Además de ello, el escritor resaltará también la importancia del equipo. Y no sólo en la ficción. No solamente sus personajes se verán necesitados de estar bien acompañados, sino que Nolan dará cuenta rápidamente de la obligatoriedad de tener buenos profesionales a su lado, leales y capaces de satisfacer sus pulsiones e inquietudes cinematográficas -de entre las cuales destaca la importancia de Emma Thomas, su esposa-, para el buen desarrollo de su carrera. Así como de contar con un “Casting” lo suficientemente atrayente como para empujar al espectador a la sala de cine.

El buen sabor de boca y los buenos resultados en taquilla -recordemos que, al final, eso suele ser determinante- llevaron a que Nolan se enfrascase en narrar las vicisitudes de uno de los iconos “Pop” más relevantes y reconocibles de los tiempos modernos en los que vivimos: “Batman”. “La sombra del murciélago es alargada” es el título de este bloque donde, antes de todo, José Abad dedica un grueso de página a relatarnos -por encima y forma bastante amena- la historia del “Hombre Murciélago”, en contraposición con la de aquel a la en sus inicios debía imitar, es decir, a “Superman”. Los orígenes de los dos “Superhéroes” más icónicos del mundo del cómic -y del mundo en general- será tratada por el autor, así como sus diversas adaptaciones a los medios externos al de las viñetas, concretamente, el cinematográfico. Sin dejar de lado las obras en papel más destacadas y destacables del vigilante enmascarado de “Gotham City” que se han tornado capitales para la imagen pública e icónica del personaje. El autor nos ofrece un didáctico y entretenido repaso que, desde mi opinión, poco o nada tiene que ver con la figura del director a estudiar y que vienen a llenar páginas del libro. ¡Pero menudas páginas! Una información que, si además de “Fan” de Christopher Nolan, se es aficionado a ambos personajes de ficción, el lector disfrutará de su lectura.

Nolan desembarcó en el mundo de “Batman” con una básica premisa: “Hacer borrón y cuenta nueva”. Los tibios resultados de taquilla y la animadversión del público por el tono “Camp” de la última entrega firmada por Joel Schumacher (Batman & Robin [íd, 1997]) defenestraron -así tal cual como pasó con las aventuras en celuloide del “Hombre de Acero”- una franquicia millonaria. Aplicando su estilo y con el “Realismo” como bandera, Nolan dedicó casi una década -intercalando otros trabajos por medio- a firmar la, alabada por muchos, “Trilogía del Caballero Oscuro” compuesta por los filmes Batman Begins (íd, Christopher Nolan, 2005), El Caballero Oscuro (The Dark Knight, Christopher Nolan, 2008) y El Caballero Oscuro: La Leyenda Renace (The Dark Night Rises; Christopher Nolan, 2012). Una titánica tarea con la que Nolan dignificó al protector de la ciudad de Gotham con la que Abad establece paralelismos con la producción sinfónica de Wagner y el Übermensch –“Superhombre”- de Nietzsche y sus doctrinas nihilistas. Muy curiosas, añado.

Como bien apunta el autor del libro, a diferencia de colegas de profesión como Bryan Singer o Sam Raimi, a quienes lo suyo costó poder alejarse de la sombra de los “Superhéroes” que adaptaron a la pantalla, Nolan tuvo la brillante idea de alternar entre cada una de las entregas de su “Caballero Oscuro” otros trabajos con los que poder despejar su cabeza de tanto trajín “Superheroico”. “Jardines de senderos que se bifurcan” da título al capítulo donde José Abad analiza la incursión del cineasta en el género fantástico. Un aspecto que Abad también resalta dada la importancia del director por sumergir de realismo a una criatura proveniente del género como el “Hombre Murciélago”. Tres títulos – El truco final (The Prestige, Christopher Nolan, 2006), Origen (Inception, Christopher Nolan, 2010) e Interstellar (íd, Christopher Nolan, 2014)- en los cuales el director británico no cejaría en su intento de trasladar su forma de hacer las cosas, dignificar ese cine “Mainstream” antes mencionado y, por extensión, el género fantástico. Producciones que Abad considera como notables. Y en el mejor de los casos, como el de la odisea especial de Matthew McConaughey, sublime. Todo ello siempre con una especie de mensaje “Intelectual” o trasfondo “Filosófico” en aras de convertirse en un visionario cineasta en cuya obra primará ese realismo citado en un relato donde prima la explicación sobre la imagen. Todo ello sumado al uso de los mejores avances tecnológicos para la creación de impactantes estampas y el más fastuoso despliegue de medios con el que darles verosimilitud.

El camino se hace al andar” es el cuarto y último capítulo con el que José Abad cierra su estudio. En este bloque el autor se dedica a mostrarnos su faceta como productor además de las influencias del estilo de Nolan sobre el cine comercial moderno (O “Posmoderno”) y, como ya he comentado antes, demostrar que -a pesar de tener la receta bien elaborada- no todo el mundo es capaz de llegar a las cotas del director de El truco final (The Prestige, Christopher Nolan, 2006). Para ello menciona dos filmes, el primero de ellos el interesantísimo Looper (íd, Rian Johnson, 2012) donde Abad destaca la asimilación del aspecto más superficial del cine de Nolan por parte de su realizador, pero con resultados bastante más pobres. Algo parecido ocurriría con el segundo ejemplo mencionado -y con el que se comienza a analizar la faceta del Nolan productor-Transcendence (íd, Wally Pfister, 2014), la primera oportunidad detrás de las cámaras de su habitual director de fotografía, Wally Pfister, y apadrinada por él mismo. Caso distinto sería el del film El Hombre de Acero (The Man of Steel, Zack Snyder, 2013) donde Nolan dio respuesta a la necesidad de “Warner” por relanzar las aventuras de “Superman”. Aplicando las claves del éxito de su “Trilogía del Caballero Oscuro”, Nolan aportaría sus ideas al guion de la producción cediendo la tarea de dirección al controvertido y efectista Zack Snyder.

Las últimas páginas del libro, Abad las dedica al último film hasta la fecha realizado por el cineasta: Dunkerque (Dunkirk, Christopher Nolan, 2017). Cinta que supone un radical cambio de registro por parte de su responsable y su primera incursión dentro del cine bélico. Un espectáculo en forma de, en palabras del escritor, “Clímax de dos horas” donde se narran los trágicos sucesos ocurridos en esa pequeña ciudad portuaria del norte de Francia durante la “Segunda Guerra Mundial”. Si la no linealidad de la narración es característica primordial de su cine, aquí tampoco será excepción. La diferencia ya no será temporal, sino también espacial, donde “La película enrevesa tres historias que se desarrollan en tres espacios diferentes”. Un producto espectacular, de preciosa manufactura y copioso despliegue de medios que no dejó indiferente ni a admiradores ni a detractores. Abad hace un apunte también de, teniendo en cuenta el momento de su estreno, su condición de cine que habla del ayer para mostrar la realidad presente en referencia al Brexit, el acrónimo comúnmente utilizado para referirnos a la salida del “Reino Unido” de la “Unión Europea”.

En conclusión, el estudio de José Abad sobre la labor tras las cámaras de uno de los más influyentes cineastas de los últimos tiempos resulta ser una grata -y amena- lectura que hará las delicias de los más incondicionales seguidores de Christopher Nolan. Sin embargo, y como ya he comentado al inicio, se nota en demasía el entusiasmo y la admiración por el director que, desde la humilde opinión de quien es nadie, ensalza más si cabe las bondades de su trabajo, pero deja totalmente de lado los defectos de dicho realizador. Esos aspectos más cuestionados por sus detractores están ausentes. Está más que claro que Abad parte de un postulado más analítico que crítico, pero, sin ánimo de polemizar, la vehemencia por su parte hacia el trabajo de una persona a la que se nota que admira es desbordante. No con ello intento denunciar una falta o carencia de imparcialidad. Todo lo contrario. Es totalmente normal y comprensible esa ausencia de mirada crítica hacia lo negativo cuando nos encontramos ante algo -o alguien- que nos gusta mucho. Un libro que, si se es “Fan” de Nolan, si se aman sus películas y se le profesa admiración es perfecto ya que nada malo del cineasta encontrará en sus páginas. Una obra perfecta para los más acérrimos aficionados a la filmografía del cineasta británico. En caso contrario, no voy a recomendar que el “Detractor Nolaniano” se abstenga porque apuesto totalmente por las mentalidades abiertas en contra de la estrechez de miras, pero es más que probable que el disfrute sea distinto. A mí no me encontrarán en ese grupo.

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