Los Malditos (Jason Aaron, R.M.Guéra)

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Titulo original: The Goddamned / Guión: Jason Aaron / Dibujo: R. M. Guéra / Portada: R. M. Guéra. / Formato: Rústica / Páginas: 160 Págs. / Editorial: Planeta Cómic / Precio: 16,95 € / ISBN: 978-84-9146-784-7


1655 años después de la expulsión de los primeros hombres del paraíso, la humanidad está al borde de sufrir su primer Apocalipsis en forma de Diluvio Universal. El ser humano ha sucumbido a sus instintos más primarios y la tierra es un yermo baldío donde la crueldad y la depravación campa a sus anchas. En un mundo tan desprovisto de futuro, una figura solitaria y maldita, heredero de los primeros seres bendecidos por la mano de Dios, recorre sus parajes sin la mínima intención de que nadie se cruce en su camino. Y si alguien lo hace y es hostil a su persona, no será piedad lo que encuentre.


He de confesar que, pese a no profesar la fe, siempre me ha parecido muy interesante y edificante, la lectura del Antiguo Testamento. La considerada primera parte de la Biblia por el canon cristiano se compone de historias y relatos de tal intensidad capaces de hacer volar la imaginación de todo aquel que se preste. Desde la creación de todo y los albores de los tiempos, esta colección de pretéritos escritos nos relata, entre otras cosas, la osadía del hombre frente a la veneración de un Dios vengativo e inmisericorde al cual no le temblaba el pulso a la hora de imponer su palabra y su ley.

Pasajes como el de la construcción de la Torre de Babel, el largo vagar del éxodo judío, la devastadora y cruel destrucción de Sodoma o el destierro del Paraíso de la más personal obra de Dios -y por la cuenta que nos trae-, el hombre (una creación que incluso inspiraría una suerte de Guerra Civil entre sus huestes celestiales), poseen un atractivo nada fácil de esquivar para cualquier creador de ficciones que pueda sentir interés por ellos. De entre todas estas narraciones, siempre ha habido una que ha atraído a quien suscribe estas palabras -por un lado, al ya peinar ciertas canas y recibir una educación lejana a los laicos estándares actuales, la lectura de los Textos Sagrados formaba parte del día a día de mi centro escolar y, por el otro, con dicha historia solía ejemplificar Sor Clara, la vetusta monjita -con una mano muy larga y excesivamente veloz, me atrevo a añadir- que nos impartía la asignatura de religión, uno de los Pecados Capitales más extendidos en nuestra sociedad, es decir, La Envidia.

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Dice el libro del Génesis que Caín fue el primogénito de Adán y Eva fuera del Paraíso -del que fueron desterrados tras la consabida historia de la manzana y la serpiente con la que la monjita de mi colegio trataba que nosotros, unos imberbes chavalines, tratáramos de sentirnos mal-. Contándolo -como se suele decir- “Deprisa y mal”, Caín tuvo un hermano, Abel, y un día el Dios del Antiguo Testamento les pidió una ofrenda. Abel, al ser pastor, ofreció en su altar “Las primeras y mejores crías de sus ovejas”. Caín, por su parte, el fruto de la cosecha de los campos que él mismo – ¿decía? – labraba. La preferencia por la ofrenda de Abel por parte de Dios provocó el origen del capital pecado mencionado, el primer asesinato de la historia del hombre y la cólera de nuestro Creador -según La Biblia- hacia Caín. Éste fue maldecido y se vio obligado a vagar por la Tierra. No sólo eso, sino que con la intención de que nada pudiera interponerse ante su castigo, se le colocó una marca que lo hacía inmortal y cuya maldición caería sobre todo aquel que intentara atentar contra su vida. No me dirán ustedes que esta fábula no es un caldo de cultivo ideal con el que crear un interesante relato del tipo Espada y Brujería como los escritos por el magnífico Robert. E. Howard, por ejemplo. Tenemos un Anti-Héroe maldito y todo un mundo inhóspito y salvaje que explorar lleno de primigenios seres humanos adictos a pecar y bestias salvajes campando a sus anchas. ¿No es genial? Y es que siempre imaginé a Caín como si de una especie de “Conan, el Bárbaro” se tratase. Tal y como el Cimmerio en sus aventuras, Caín vagabundearía por un mundo parecido al de la Era Hiboria y se enfrentaría a mil y un peligros con los que poner a prueba de su condición de maldito. La vertiente más Pulp de la Biblia y al alcance de cualquiera. Hay veces que maldigo no tener ni un ápice del talento que tiene el guionista nacido en Jasper (Alabama), Jason Aaron.

Y es que el creador de Scalped nos ofrece eso mismo en su último trabajo, The Goddamned (traducido aquí como Los Malditos), que Planeta Cómic comienzó a publicar en nuestro país con su primer Trade paperback que alberga los primeros cinco números de la serie. Aaron sitúa la acción 1655 años tras la expulsión del Edén de los primeros seres humanos ofreciéndonos la visión de un mundo que se ha convertido en un infierno total. Los seres humanos son un experimento fallido y han sucumbido a sus instintos más primarios. Como decía el creador de Conan, Robert E. Howard, la humanidad dejará de lado la artificial civilización para virar a su estado natural, la barbarie. Y es ahí donde Jason Aaron nos abre la puerta para que nos sumerjamos en un paisaje totalmente Post-Apocalíptico y relatarnos su peculiar historia de Caín en clave de Western Crepuscular. En los momentos inmediatamente previos a la inminente purga, por parte de Dios, en forma de Diluvio Universal, el primero de los hijos de Adán y Eva caminará por su desolada realidad sin intención alguna de interactuar con sus semejantes, aquellos cuyos instintos de supervivencia los ha convertido en depredadores frente a los más débiles. Presentándonoslo como un personaje de misterioso pasado, parco en palabras y frío carácter (como si del Hombre sin nombre de los Spaghetti-Westerns de Sergio Leone o del Max Rockatansky de la tetralogía Mad Max: El guerrero de la carretera de George Miller se tratase), Caín acabará interponiéndose en el camino del malo de la función interpretado por Noé. Y no nos encontramos ante esa imagen bucólica de un señor que se dedicaba a construir un gigantesco navío -su famoso Arca- con el que poder salvaguardar una pareja de animales de cada especie de la Tierra sino ante una figura mucho más siniestra, mucho más oscura, depravada y cruel. Si Caín es el Max Rockatansky antes mencionado, Noé es sin duda el icónico Humungus de la segunda entrega de la saga de George Miller (Mad Max 2: El Guerrero de la Carretera [Mad Max: the road warrior, George Miller, 1981]) por el carácter nómada de su violento y peligroso clan.

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Jason Aaron no escatima en violencia, en salvajismo, a la hora de retratarnos a una humanidad en sus horas más bajas y a un “Anti-héroe” de vuelta de todo al que un pequeño “Incidente” hará cambiar -pero siempre con cautela- su parecer respecto a sus prójimos. A semejanza de sus homónimos cinematográficos antes citados, a Caín le moverá en primera instancia su propio interés personal para luego prender la pequeña chispa de esperanza hacia sus congéneres. ¿Serán estos dignos y merecedores del beneficio de la duda? Sólo la lectura de “Los Malditos” podrá satisfacer la curiosidad del lector. Si la trama del cómic me ha resultado apasionante y de grata lectura, lo mismo puedo decir de su apartado gráfico. El ilustrador de origen serbio Rajko Milošević, conocido popularmente como R. M. Guéra, que ya colaboró con anterioridad con Jason Aaron en la mencionada Scalped -otro Western de tono Noir de recomendada lectura-, ofrece aquí un soberbio trabajo a la hora de presentarnos el Post-Apocalíptico paisaje salido de la mente del guionista de Alabama. Sin duda su estilo feísta casa perfectamente con el tipo de relato que ambos nos ofrecen, a lo que hay que añadir la increíble labor a la paleta de colores de Giulia Brusco que, con el uso de áridas tonalidades, hacen más creíbles -si caben- estériles e infecundas tierras por las que campan sus personajes.

Ambos artistas cumplen con total solvencia mostrarnos la cruda crueldad de un mundo sin piedad que su guionista ha creado para la ocasión plasmando a la perfección la violencia y con una narrativa visual totalmente cinematográfica que convierte a este Los Malditos en uno de esos cómics que hay que tener en las estanterías de toda comicteca que se precie. En conclusión, increíble arranque de esta serie. Si se necesitaban razones para rendir culto a Jason Aaron y R. M. Guéra, puedo darles una en forma de tomo en rústica que recopila los primeros números de la colección. Seguro que, tras su lectura, más de uno mirará La Biblia con otros ojos.

Los Malditos Jason Aaron R. M. Guéra

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