Historias para no dormir (1ª Temporada) (Narciso Ibáñez Serrador, 1966)

Historias para no dormir 8

A modo de introducción: el género fantástico patrio, conocido por la mayoría de los aficionados como “fantaterror“, fue muy fecundo y tuvo su momento de gloria entre las décadas de los sesenta y setenta. A nadie que esté familiarizado con el tema pueden resultarle extraños nombres propios de grandes del medio cinematográfico nacional como Paul Naschy, Jess Franco, Jordi Grau, León Klimowsky o Eugenio Martín. Por su parte, famoso por el “show” televisivo “Un, Dos, Tres,…“, Narciso Ibáñez Serrador (conocido también como Chicho) no sólo ha demostrado que es un gran aficionado al terror y la ciencia ficción sino que nos ha legado como herencia, dejando en el imaginario colectivo, dos piezas claves del horror en nuestro país como son una aproximación gótica al giallo representada por su filme “La Residencia” (Íd, 1969) y la monumental “¿Quién puede matar a un niño?” (Íd, 1976), una auténtica obra maestra a la que los años no hacen mella alguna. Antes de ello, Chicho introdujo, en los pocos acostumbrados al terror hogares españoles, el miedo a través de los catódicos rayos de sus televisores. “Historias para no dormir” era un formato inédito en nuestro país que suponía la importación de un tipo de serie a imagen y semejanza de hitos del medio como “La Dimensión Desconocida” (The Twilight Zone) de Rod Serling. Comenzando apenas sin medios, Chicho Ibáñez Serrador hizo historia de nuestra televisión metiendo el miedo en el cuerpo de los espectadores. Algo que le reportó éxito y la oportunidad de ser recordado con cariño, entre muchas otras cosas, por aquellos al otro lado de la pantalla. “Historias para no dormir” se compuso de tres temporadas (si se nos permite hacer uso de un término que puede que en la época no se utilizara) y este primer artículo (de tres) viene a ser una guía de sus episodios. Espero que lo disfruten.

1.1. El cumpleaños

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Titulo original: El cumpleaños / Fecha de emisión: 4 de febrero de 1966 / Director: Narciso Ibáñez Serrador / Guión: Luis Peñafiel (basado en el relato “Pesadilla en amarillo” de Fredric Brown) / Reparto: Rafael Navarro, Josefina de la Torre / Duración: 19 min

Narciso Ibáñez Serrador decidió dar comienzo a sus “Historias para no dormir”, en la Televisión Pública en el año 1966, con el cortometraje, escrito (bajo el pseudónimo de Luis Peñafiel) y dirigido por él mismo, “El Cumpleaños”. Este primer episodio actúa como una especie de “carta de presentación” del programa hacia los espectadores, para que éstos pudieran comprobar de primera mano qué tipo de contenidos les ofrecerería Televisión Española las noches de los viernes. Como será la tónica habitual, Chicho hará las veces de anfitrión introductor, como hiciera su idolatrado Alfred Hitchcock durante toda una década atrás, desde 1955 a 1965, en la que se emitió su serie televisiva “Alfred Hitchcock presenta” en la CBS y la NBC. Sin lugar a dudas, principal referente e influencia de este espacio realizado por el famoso creador del mítico “Un, Dos, Tres, …”. Así como hiciera el Maestro del Suspense, el director de “Historias para no dormir” presentará a su “criatura”, haciendo gala de su peculiar sentido del humor, e incluso se permitirá despedirla con una lectura moral a modo de epílogo.

El Cumpleaños” adapta el mini-relato “Pesadilla en amarillo” del famoso escritor de misterio y ciencia ficción estadounidense, enraizado en la tradición de las publicaciones pulp de su época, Fredric Brown (recogido en nuestro país en la recopilación “Luna de miel en el infierno y otros cuentos de marcianos”). Con una espectacular habilidad para la escritura y un total dominio de la síntesis, muchas de las historias de este increíble creador son mini cuentos, de una o dos páginas, en los cuales el autor se lanzaba a la búsqueda del mayor efecto en el lector con la máxima economía de palabras. Encontramos así ingeniosas tramas, ideas y conceptos interesantes y, en su mayoría, finales inesperados. El relato que nos ocupa nos cuenta la peculiar “crisis de los 40” de un jurista agobiado por las deudas y frustrado por un matrimonio vacío con una esposa a la que odia. De forma meticulosa y perfectamente calculada, pretende desaparecer del mapa tras robar una considerable cantidad de dinero a sus clientes y asesinar a su esposa en el día de su Cuarenta Cumpleaños.

A diferencia del relato de Brown, Narciso Ibáñez Serrador decide sustituir la tercera persona en la que está relatada la historia en papel por la “voz en off” de nuestro anónimo protagonista, empleado de banca en lugar de abogado, y a mostrarnos de primera mano su “cotidianidad” diaria junto a la mujer que detesta. Altivo, con cierto aire de superioridad, nuestro personaje principal nos relata su sentimiento de aversión hacia su cónyuge, la típica Ama de Casa complaciente de la época, totalmente muda para el espectador (aunque no para con su marido). Ordenada, servicial y fiel a los designios de su esposo, por el que profesa un gran amor. Nada de eso tiene importancia para él, ya que nos descubre su preferencia por las jovencitas, representadas aquí por una uniformada azafata de vuelo.

Es así como, sin prisa, pero sin pausa, esa envolvente “voz en off” nos irá desgranando el dantesco plan para su Cincuenta Cumpleaños (no Cuarenta como en el relato, ¿tendrá algo que ver con la esperanza de vida? ¿o con la madurez?) que consiste en aprovechar un largo “fin de semana”, propiciado por una festividad caída en lunes, para desvalijar la cámara acorazada de la Entidad bancaria en la que trabaja y asesinar a su mujer tras la vuelta de su cena de celebración en un restaurante. Todos los detalles serán expuestos con minuciosidad: dónde cometerá su crimen, el arma con el que lo cometerá, la razón por la cual nadie oirá los gritos de su víctima (los únicos sonidos que escucharemos de su pobre mujer y fuera de plano) o como ha engrasado la cerradura del armario donde esconderá el cadáver, así como el destino (con todas las escalas aeroportuarias memorizadas al dedillo) en el que podrá comenzar su nueva vida dejando atrás todo aquello que le ha hecho infeliz y odia con toda su alma.

El uso por parte de Ibáñez Serrador del narrador en primera persona otorga a este cortometraje cierto carácter literario. Además, nos hace cómplices de su protagonista, magníficamente interpretado por Rafael Navarro, poniéndonos en una incómoda situación: nadie, excepto nosotros, sospecha lo más mínimo de las macabras intenciones de este señor de clase media/alta que podría vivir en la casa de al lado. Respetado y considerado como respetable por sus allegados, vecinos y compañeros de trabajo es el claro ejemplo de que el Hombre es capaz de albergar a un monstruo, el más terrorífico de todos, en su interior.

No desvelaré el final de la historia, pero su inesperado desenlace, irónico y tétrico a partes iguales, deja cierto poso moral. El cambio del arma homicida por parte de Ibáñez Serrador, una porra en el relato de Brown por un cuchillo largo y afilado aporta más carga emocional si cabe al homicidio. Pese a estar fuera de plano, que podamos escuchar los gritos y lamentos de la víctima, consigue acrecentar nuestra sensación de desasosiego. Sin duda, “El Cumpleaños” pone las cartas sobre la mesa y es toda una declaración de intenciones, totalmente magistral, que demuestra perfectamente que “menos es más”.

1.2. La Mano

Historias para no dormir 5

Titulo original: Demon with a glass hand (episodio de la serie The Outer Limits) / Fecha de emisión: 11 de febrero de 1966 / Director: Byron Haskin / Guión: Harlan Ellison / Reparto: Robert Culp, Arlene Martel, Abraham Sofaer, Bill Hart, Robert Fortier, Rex Holman / Duración: 48 min

Para el segundo episodio de “Historias para no dormir”, y así como lo anunciara en la presentación del capítulo anterior (“El Cumpleaños), Narciso Ibáñez Serrador recurrió a la reposición de material de ciencia ficción de procedencia anglosajona para entretener al espectador en esa noche de viernes de 1966. En este segundo programa, Chicho nos presenta la reemisión, con él mismo como introductor y epiloguista, del episodio “El Demonio de la mano de Cristal” de la segunda temporada de la mítica serie creada por Leslie Stevens “Más allá del límite” (The Outer Limits). Concebida como principal competidora de la exitosa “La Dimensión Desconocida” (The Twilight Zone) de Rod Serling, también se componía de historias auto conclusivas (con la ciencia ficción como temática preferente) que se remataban de forma sorprendente y, a menudo, con moraleja.

El argumento de “La mano” nos sitúa en un futuro donde la Tierra ha sido invadida por una raza extraterrestre llamada Kyben. Incapaces de hacerle frente por su superioridad tecnológica y armamentística, la raza humana abandona el planeta desatando una epidemia que deja al mundo inhabitable. El último ser humano de la Tierra, un individuo de nombre Trent, es un hombre amnésico, sin pasado, que posee una mano artificial de cristal conectada a su cerebro. Ésta es una especie de avanzada Inteligencia Artificial poseedora de la información que interesa a los Kyben, es decir, es la única conocedora del paradero de (o que ha pasado con) la Humanidad. Los Kyben, en su afán de hacerse con la mano, logran capturar a su dueño y extraerle varios dedos que componen su electrónico cerebro. Haciendo uso de una máquina del tiempo de los Kyben, Trent escapa y viaja al pasado con sus captores pisándole los talones. Una vez en el pasado, nuestro protagonista descubre que no hay posibilidad de retorno y que no le quedará más remedio que derrotar a sus perseguidores para poder dar con la situación de los muchos millones de seres humanos desaparecidos.

Demon with a glass hand” es la adaptación de unos de los guiones escritos específicamente para la serie por el afamado escritor de ciencia ficción Harlan Ellison, considerado como uno de sus mejores episodios y ganador de varios galardones por parte de crítica y colegas de profesión. Para su protagonista, el enigmático Trent, ya tenía prevista la cara del popular actor Robert Culp y así es como exigió su participación a la productora. Por problemas de presupuesto, Ellison tuvo que abandonar la idea de que Trent fuera perseguido a lo largo de la geografía de los Estados Unidos, reduciéndolo a una sola localización: un edificio. Como curiosidad, señalar que el episodio se rodó en el Bradbury Building, el mismo en el que dos décadas después se filmarían las escenas finales de otro clásico de la scifi, “Blade Runner” (Íd, Ridley Scott, 1982).

El relato, a pesar de encontrarse limitado por una claustrofóbica ubicación, la cual acrecenta la sensación de que no hay salida, es prácticamente una persecución (de arriba abajo y de abajo a arriba) en la cual la única forma de escapar es la confrontación. Poco a poco, Trent irá despachando a sus perseguidores, aunque de manera repetitiva, y descubriendo el misterio a medida que va recuperando los dedos perdidos de su mano de cristal. Acción e intriga son los ingredientes que caracterizan la trama. Una trama donde aparecen ideas muy originales como la misma mano de cristal parlante que alberga a un súper ordenador inteligente o los Espejos del Tiempo, esas máquinas con las que los Kyben logran desplazarse por la “Cuarta Dimensión”.

En 1984, tras el visionado del “The Terminator” (Íd, 1984) de James Cameron, Harlan Ellison no pudo contener su enfado por reconocer su trabajo en el film. De esta forma, acabó demandando por plagio al joven realizador canadiense y al resto de responsables de la cinta que catapultó la carrera de Arnold Schwarzenegger. Ellison argumentó que la película del director de “Titanic” (Íd, James Cameron, 1997) no sólo se parecía sino que tomaba ideas y conceptos aparecidos en este “Demon with a glass hand” , además de otras que se exhibían en otro guión para “Más allá del límite”, concretamente el del episodio titulado “Soldado” (la historia de un militar enviado desde el futuro a nuestro presente para resolver ciertos problemas que comprometen el destino de nuestro planeta), además del relato “No tengo boca y debo gritar” (donde un ordenador toma consciencia de sí mismo y decide exterminar a la Humanidad). En un principio, Cameron admitió que Ellison era un de sus influencias, pero pronto se desdijo. Sin tomar en cuenta la opinión del director, la Orion llegó a un acuerdo con el escritor, del que pocos detalles se publicaron, y accedieron a añadir un agradecimiento a su trabajo y persona en los créditos finales de la edición en formato doméstico del filme.

Para acabar, señalar que Chicho hace uso de la misma narración final del episodio en Versión Original para despedir el programa: “Al igual que el Hombre Eterno de la leyenda de Babilonia, como Gilgamesh, mil y doscientos años se extienden antes de Trent. Sin amor, sin amistad, solo. Ni hombre, ni máquina. Esperando el día en que será llamado para liberar a los humanos que le dieron movilidad, movimiento, pero no vida”.

1.3. & 1.4. La Bodega

Historias para no dormir 3

Titulo original: La Bodega / Fecha de emisión: 18 y 25 de febrero de 1966 / Director: Narciso Ibáñez Serrador / Guión: Luis Peñafiel (basado en el relato “Muchachos, cultiven hongos gigantes en el sótano” de Ray Bradbury) / Reparto: Luis Dávila, Irene Daina, Carlos Ballesteros, Asunción Montijano, Pedro Mari Sánchez / Duración: 31 min y 26 min

Para la tercera de las “Historias para no dormir” del mítico programa de televisión creado por Narciso Ibáñez Serrador, éste, bajo su habitual pseudónimo de Luis Peñafiel, adapta el cuento corto del famoso escritor y Maestro de la Ciencia Ficción Ray Bradbury “Muchachos, cultiven hongos gigantes en el sótano” (recopilado en nuestro país en “Las maquinarias de la alegría” publicado por la editorial Minotauro). No será esta la única vez que el director de “¿Quién puede matar a un niño?” (Íd, Narciso Ibáñez Serrador, 1976) tome prestada la obra de Bradbury. En esta ocasión, y debido a las limitaciones de duración del espacio establecidas por la cadena de televisión, Chicho tuvo que estructurar el relato en dos partes, por lo que los telespectadores de la época tuvieron que esperar una semana para poder vivir en primera persona el desenlace de esta asfixiante narración. “La Bodega”, título que da nombre a esta historia, se constituirá de los tercer y cuatro episodios de la serie.

Siguiendo la tónica del programa, Narciso Ibáñez presenta (e incluso despide la primera entrega tras un cliffhanger de auténtico infarto) ambos capítulos haciendo gala de ese humor negro que le caracterizaba. Tras los fogones de una cocina, y portando un mandil mientras bate unos huevos, Chicho nos introduce en el relato presentándonos aquel elemento primordial del mismo: los hongos. Con su habitual desparpajo, nos informa de que hará un guiso con ellos para la cena. Mientras nos confiesa que sus comensales, colegas de profesión de la competencia, esperan ansiosos el ágape. No escatima en darnos cuenta de lo peligroso que podría ser ingerirlos en el caso de que fueran venenosos. Además, tiene la amabilidad de indicarnos como podemos comprobar la toxicidad de los mismos con facilidad: sólo basta con hervirlos y la cuchara con la que los removamos nos indicará si podemos o no darnos un festín. Conociendo a nuestro anfitrión, el chascarrillo está servido. Un chiste, negro por supuesto, que tendrá continuación en el segundo capítulo de “La bodega” donde, además de alardear con el hecho de que puede hacer dos cosas a la vez, presentará el programa mientras ayuda a la comitiva de un entierro a portar un ataúd. Funeral, por si no cabía duda, de un realizador de amigo suyo que falleció en misteriosas circunstancias tras la ingesta de un guiso de setas en malas condiciones. Sin duda, además de un gran director, Chicho tenía una gran vis cómica.

La Bogeda” comienza con un mensajero en bicicleta llegando al domicilio de la familia protagonista, los Forthum. Éste porta un paquete para el pequeño Thomas, el benjamín de la casa. Se trata de una caja llena de hongos que el chaval pretende cultivar en la bodega, ya que reúne las condiciones ideales para que crezcan rápidamente, y, de esa manera, ganar algo de dinero. Paralelamente, mientras está en la oficina, el Sr. Forthum, de nombre Hugh, recibe la extraña visita de su amigo Roger. Su conducta es errática y, divagando en exceso, le confiesa su temor hacia una serie de inexplicables circunstancias que escapan a su entendimiento. Le hará prometer que no aceptará, bajo ningún concepto, ningún paquete que llegue por correo. Forthum, extrañado por el comportamiento de Roger, no da excesiva importancia al suceso hasta que cosas extrañas comienzan a suceder. Todas relacionadas con esos mismos hongos que su hijo está cultivando en el sótano.

Historias para no dormir 4

Aunque a Ray Bradbury se le conoce mayoritariamente por ser el creador de grandes e importantes historias de la Ciencia Ficción, cabe señalar que también destacó en el género del horror y este “Muchachos, cultiven hongos gigantes en el sótano” (material en el que se basa “La Bodega”) es prueba verídica de ello. Bradbury, y por extensión la adaptación de Narciso Ibáñez, fusionan perfectamente el terror con la scifi (e incluso el thriller) presentándonos un relato con el más puro estilo “conspiranoide” de las añejas producciones americanas de los años cincuenta con “La invasión de los ladrones de cuerpos” (Invasion of the Body Snatchers, Don Siegel, 1956) como principal referencia que puede venirnos a la cabeza. Como en el film protagonizado por Kevin McCarthy, aquí el origen del mal no se representa como una fuerza exterior contra la que se ha de combatir, sino como un enemigo que se infiltra en la sociedad, que la domina y la maneja con total impunidad provocando que nos desprendamos de nuestro individualismo en favor de un irreal colectivismo alimentado por nuestra alienación y obediencia a un extraño poder. Todo ello en el entorno más cotidiano, en el contexto más cercano, el de la familia.

A pesar de los pocos medios y la ambientación teatral que será “marca de la casa”, “La Bodega” constituye una de las mejores “historias para no dormir”. Así como cuenta con magistrales interpretaciones por parte de su cast como la de Luis Dávila como Hugh Forthum. Chicho logra crear una atmósfera agobiante donde el misterio acompaña al espectador prácticamente hasta el desenlace. Un desenlace, como será habitual en la serie, sorprendente. Contiene además ideas, conceptos y estampas de enorme calado terrorífico al hacer uso de niños en el relato. Las imágenes de las jóvenes víctimas de estos hongos venidos de otro planeta, protegiendo sus huertos a oscuras en los sótanos de sus hogares son, cuanto menos, aterradoras.

1.5. El Tonel

Historias para no dormir 2

Titulo original: El Tonel / Fecha de emisión: 4 de marzo de 1966 / Director: Narciso Ibáñez Serrador / Guión: Luis Peñafiel (basado en el relato “El Barril de amontillado” de Edgar Allan Poe) / Reparto: Gemma Cuervo, Jesús Aristu, Antonio Casas, Félix Dafauce, Ramón Pons / Duración: 51 min

No sabemos a ciencia cierta de la veracidad de las palabras de Narciso Ibáñez Serrador en el prólogo de “El Tonel” (quinto episodio de esta primera temporada) acerca del presupuesto del capítulo y del sacrificio de su salario, tanto por su parte como del resto del equipo técnico, para poder darse el capricho de realizarlo. Pero el resultado de su chanza es tan totalmente acertado (como rebuscado) para con el título del episodio. Desconocemos el coste de la producción, pero sí es cierto suponer (tal y como dice el responsable de estas “Historias para no dormir”, en un cerrado y primerísimo plano) que tanto el vestuario de época como el elevado número de extras encarecen el producto final.

Y es que para la ocasión (y bajo el sempiterno pseudónimo de Luis Peñafiel), Chicho adapta a uno de los maestros fundacionales del género del terror, es decir, a su adorado e idolatrado Edgar Allan Poe (algo que ya nos anunció en su declaración de intenciones del primer capítulo de la serie). La adaptación de “El barril de Amontillado”, un cuento corto publicado por primera vez en 1846, es la obra en cuestión que los espectadores de Televisión Española pudieron degustar esa noche de viernes del 4 de marzo de 1966 (fecha de la emisión). Señalar que la historia de Poe fue adaptada ya por Ibáñez Serrador en el filme argentino “Obras maestras del terror” (Íd, Enrique Carreras, 1959), una cinta basada en la serie homónima que emitida en el Canal 7 de dicho país a finales de la década de los cincuenta, en la que se versionaban varios de los cuentos del maestro del horror como “La verdad sobre el caso del señor Valdemar”, “El barril de Amontillado” y “El corazón delator”. Algunos de los cuales estuvieron protagonizados por su padre, Narciso Ibáñez Menta.

El relato que nos ocupa pertenece a la etapa más tardía del autor. El de Boston hizo aquí uso de un terror más mundano, de un horror sin elementos sobrenaturales, sin fantasmas ni seres de ultratumba. Ésta es una historia de venganza, donde el drama y el suspense son los ingredientes con los que se fundamenta el texto. Poe dará rienda suelta a su vena más amarga mostrándonos además uno de sus miedos más arraigados que repetirá en otros cuentos, es decir, el hecho de ser enterrado vivo o, en el caso que nos ocupa, a ser emparedado tras un muro de piedra. Un concepto muy gótico al igual que una muerte de lo más agónica, si se me permite señalar.

Chicho se toma la licencia, en su adaptación para el episodio, de trasladar el lugar la acción. Si el relato original se ambientaba durante la celebración de los carnavales de una ciudad italiana cualquiera del siglo XIX, en esta versión televisiva nos encontraremos en plena festividad de la vendimia del pequeño pueblo de Avalón, una humilde localidad de la Borgoña francesa. Hasta allí llegará un buhonero al que, tras solicitar hospitalidad a los lugareños, el alcalde del pueblo le confesará que será difícil que alguien lo acoja en su casa debido a los sucesos acaecidos en el festejo del año anterior.

El original de Poe cuenta la cruel venganza por parte de Montresor, cansando de sus injurias e insultos, hacia Fortunato, su verbal agresor. Aprovechando su embriaguez y su gran afición por los buenos caldos, resarcirá sus ansias de revancha con saña. Narciso Ibáñez Serrador le dará una vuelta de tuerca más al asunto añadiendo el adulterio a la ecuación. El desenlace de “El Tonel” estará desencadenado por “la historia más antigua de este mundo”, es decir, el amor o, en este caso, el desencanto del mismo. El vinatero Jean Samivet lo sufrirá en sus propias carnes tras comprobar la desfachatez de su esposa (a la que ama, venera e intenta colmar con lujoso detallismo) al intentar traicionarlo con el primer zalamero de cara bonita que se cruza en su camino. De esta forma, Chicho sustituye la venganza premeditada y calculada, esa que se sirve en plato frío, por una de carácter más pasional. Una capaz incluso de causar cierto sentimiento de empatía con el “vengador” (que podría considerarse “víctima” en primera instancia). ¿Justicia poética? Abrimos el debate de cara al lector.

Una historia que, a pesar de su sencillez, logra atrapar al espectador y crear una atmósfera de misterio, intriga y horror magníficamente interpretada por sus actores. Destacan sobre manera los recursos de los que el director ha podido contar para desempeñar su labor. Tanto el número de extras como el vestuario para su ambientación, así como las actuaciones de sus intérpretes, nos sitúan ante uno de los capítulos más cuidados hasta el momento. Señalar el magistral trabajo de Antonio Casas como Samivet que, bajo su afable rostro bonachón, se hace difícil creer que lleve a cabo su venganza con tal implacable crueldad. Y no sólo eso, sino que Ibáñez Serrador será capaz de sacar partido a recursos narrativos, tales como increíbles travellings, con el que poder alejarse, en algunas ocasiones, del encorsetado aspecto teatral que la serie ha convertido en tónica habitual.

1.6. La oferta

Historias para no dormir 1

Titulo original: La Oferta / Fecha de emisión: 11 de marzo de 1966 / Director: Narciso Ibáñez Serrador / Guión: Luis Peñafiel / Reparto: Carlos Larrañaga, Concha Cuetos, Pedro Sempson, Vicente Vega, Patricia Nigel / Duración: 26 min

¿Qué se le puede ofrecer a alguien que lo tiene todo? Dinero, poder, mujeres, … Luis Spalanzatto, un delincuente con delirios de grandeza, es el protagonista de la “Historia para no dormir” titulada “La Oferta”. Para esta ocasión, Narciso Ibáñez Serrador dirige un guión original propio (siempre bajo su consabido seudónimo Luis Peñafiel) alejándose tanto de la ciencia ficción como del horror para decantarse, así como anuncia en el prólogo del capítulo, por una historia más propia del cine negro.

Mientras responde las cartas de algunos de los espectadores, dejando de lado este tipo de presentación con guasa incorporada del que ha hecho gala hasta el momento (algo que aclara que no lo ha inventado él), que recriminan al realizador que el programa, “Historias para no dormir”, no ofrece el nivel de terror extremo deseado por los mismos. Chicho, con elegancia y mano izquierda, sale del paso aduciendo que no se puede privar a una mayoría (el sector para el que está destinada la parrilla de programación), más partidaria de ese tono más suave con la calidad del producto por bandera, sólo para contentar a unos pocos. De esta forma, advertirá que esa misma noche de viernes nadie pasará miedo ya que el espacio ofrecerá una historia de gánsteres, intentando evitar el estilo de las producciones americanas, deseando que sea del agrado de todos aquellos presentes al otro lado de la pantalla.

El desaparecido Carlos Larrañaga, una de las caras más conocidas de la escena interpretativas de nuestro país, es en “La Oferta” Luis Spalanzatto. Altivo, cruel y con ínfulas de estar por encima de todo ser mortal se jacta de tenerlo todo en la vida. Todo, salvo la envidia que el resto profesa por él. Hijo de un famoso capo de la mafia, Spalanzatto no dudó en vengarse con premura de aquellos que acribillaron a balazos a su padre. Salvo por la interrupción de dos flashbacks (en los cuales seremos testigos de cómo las gasta tanto con el sexo opuesto como con aquellos que intentan hacerle frente), Larrañaga protagoniza un largo monólogo en el que da cuenta de su personalidad, de sus caras aficiones y de su gusto por el control y la organización a un anónimo interlocutor. La oscuridad que cierne alrededor de las dos figuras, así como el cariz interpretativo del actor, ofrecen ese típico aspecto teatral tan propio de la serie.

Pese a las palabras de Ibáñez Serrador, el relato no se aleja demasiado del tono del cine negro americano, tanto en sus juegos de luces y sombras como en los aires de jazz de la banda sonora presente en prácticamente toda la duración del episodio. Bien es cierto que Spalanzatto trata de reírse de los clichés impuestos por las producciones del otro lado de Atlántico, pero él mismo, él en sí mismo, es un cliché propiamente dicho. Italiano, elegante, mujeriego, cruel y extorsionador. Un auténtico hombre de negocios, de negocios relacionados con la “Protección”, pero formalmente alejado de ese tipo de gánster corpulento con una gran cicatriz cruzándole la cara, vestido con camisa negra, corbata blanca y un sombrero de ala ancha calado hasta las cejas. Así es como él mismo, Spalanzatto, describe al tópico ofrecido por el cine a una de sus víctimas.  Quizá Chicho hacía referencia, por un lado, a la incontinencia verbal de su protagonista (algo parecido a la de su propia persona) como a, por el otro, que su desenlace, inesperado como de costumbre en “Historias para no dormir”, es lo que de verdad hace diferente su narración del referente estadounidense.

Como curiosidad señalar la participación en el capítulo de la actriz Concha Cuetos, otra cara de las más conocidas y populares en nuestro país, que ya coincidió con Narciso Ibáñez Serrador en la serie de misterio “Tras la puerta cerrada” previa a “Historias para no dormir” e inspirada, en su mayoría, en cuentos del escritor William Irish. Mujer todoterreno, Cuetos también trabajó a las órdenes de otro “grande” del “fantaterror” patrio como fue Juan Piquer Simón en filmes como “Los Nuevos Extraterrestres” (Íd, Juan Piquer Simón, 1983) o “Slugs, muerte viscosa” (Íd, Juan Piquer Simón, 1987). Sin embargo, es destacable la participación de la actriz porque en este episodio coincide con su, hasta dos veces, marido en la ficción en sendas series (muy importantes en la historia de la televisión de nuestro país) creadas y dirigidas por otro popular realizador patrio como es Antonio Mercero.

Historias para no dormir 7

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