Dentro del Laberinto, la #WeirdSession

“Ojalá vinieran los goblins y se te llevaran ahora mismo!”

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Cuesta creer que el legado cinematográfico de Jim Henson, ahora convertido en objeto de culto, fuera en su momento un estrepitoso fracaso comercial y alejara al creador de los Teleñecos y Barrio Sésamo del mundillo del cine agotando también su delicada salud. Tanto Cristal Oscuro (1982) como Dentro del Laberinto (1986) son dos rara avis del panorama mainstream ochentero, pero que el formato doméstico y el siempre fiable dependiente del vídeo club las puso en su lugar y en el corazoncito de sus legiones de fans.

Dentro del Laberinto venía precedida por Cristal Oscuro, una peculiar cinta a la que el paso de los años le ha sentado de maravilla y que tiene una particularidad: todos los personajes son marionetas. Colaborando con Henson estaba su buen amigo Frank Oz (para más señas, la persona tras la voz y la “vida” del Maestro Yoda), quien para el nuevo proyecto se trajo consigo nada más y nada menos que al mismísimo George Lucas que haría las veces de asesor y productor ejecutivo (de “prestigio” me atrevería a añadir).

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Dentro del Laberinto pretendía dar un paso más respecto a Cristal Oscuro. Pese a que estaba pensada en un inicio a estar también interpretada por muppets, se quiso que éstos interactuaran con actores de verdad. Para ello contaron con una jovencísima y preciosa Jennifer Connelly (tras desechar a Helena Bohan Carter) y a una importante figura del pop/rock: el mismísimo Duque Blanco, el gran David Bowie.

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La idea de la película partía de una de las ilustraciones del artista conceptual Brian Froud, que también trabajara en Cristal Oscuro. Este dibujo mostraba a un niño, Toby Froud (hijo del ilustrador), rodeado de muchísimos duendes. La cosa no se quedó ahí, sino que Froud realizó un sin fin de diseños que ayudaron al ex-Monty Python Terry Jones a conformar el primer esbozo de guión de la nueva película. Un libreto que, por diversas razones, fue reescrito varias veces sobre todo por la incapacidad de los medios de la época para trasladarlo de forma coherente y digna a la pantalla.

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La historia de Dentro del Laberinto nos cuenta como Sarah, una pre-adolescente egoísta y  ensimismada con su propio mundo de fantasía, se embarca en la búsqueda de su pequeño hermanastro secuestrado por Jareth, el Rey de los Goblins. Lo que en un principio parece una historia de aventuras se acabará convirtiendo en una suerte de fábula con moraleja final: hacerse mayor implica tomar decisiones y cómo sobrevaloramos nuestras pertenencias materiales cuando lo verdaderamente importante es estar a gusto con nosotros mismos y con nuestros seres queridos. Para mostrárnoslo, Henson no esconde sus influencias. De hecho, en el cuarto de Sarah vemos ejemplares de El Mago de Oz, de Alicia en el País de las Maravillas e incluso uno de Donde Viven los Monstruos de Maurice Sendak, a quien Henson menciona en los agradecimientos finales.

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Acompañando a Sarah en su viaje encontraremos a personajes variopintos que con sus carencias y sus virtudes complementaran a la joven. El primer compañero será Hoggle. Huraño, perdedor y cobarde, pero con pequeños destellos de héroe refleja la influencia más clara de El Mago de Oz: Hoggle carece de valor y de auto-estima hasta que su encuentro con Sarah le enseña a valorarse y quererse a sí mismo. Dentro del disfraz de Hoggle había una chica de pequeña estatura y su máscara tenía hasta dieciocho motores que se controlaban por control remoto. Visto actualmente, más de uno se queda boquiabierto ante tal prodigio. Eco del guión original de Terry Jones es sin duda alguna Sir Didymus, un pequeño perro caballero andante, reflejo de la caballería clásica. Galante, refinado y valiente en exceso es incluso un insensato. Siempre acompañado por su fiel corcel Ambrosius. Y cerrando el grupo encontraríamos a Ludo, una especie de Chewbacca bestial pero dulce y tímido a la vez.

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Para interpretar a Jareth, el Rey de los Goblins se pensó en una estrella de la música pop/rock del momento aunque en un principio Jareth iba a ser una marioneta más. Se pensó en Sting y en Michael Jackson, pero finalmente el papel recaería en David Bowie. Un Bowie que está genial en su rol y que se entusiasmó e implicó tanto en el proyecto que, además de componer cinco temas para la banda sonora, incluso costeó dos de los vídeo clips promocionales de la película. Es probable que algunos recuerden sus tacones, sus mallas y su pelazo como una representación del aspecto más hortera de los ochenta, pero es sin duda su estética la que caló hondo en el personaje y siga treinta años después recordado y querido por los fans. Y si hablamos de las canciones, quién no se lanza a bailar en cuanto escucha el Magic Dance?

Hablamos de un film de 1986 y en aquel momento lo que ahora conocemos como CGI estaba dando sus primeros pasitos. Un año después del primer efecto realizado enteramente por ordenador, es decir, el caballero de la vidriera de (un también clásico incomprendido e infravalorado en su momento) El Secreto de la Pirámide (1985), veríamos en los títulos de crédito de Dentro del Laberinto una lechuza hecha por ordenador. El resto de los efectos de la peli son totalmente artesanales. De hecho, esta cinta es una de las cimas en lo que se refiere al uso de muppets, disfraces y animatrónica. Un ejemplo de ellos es una de las escenas más representativas del film: la escena del Magic Dance. Una escena pensada en inicio para veinte marionetistas (entre los cuales se encontraba Brian Henson, hijo de Jim Henson) y que acabaría con cincuenta profesionales realizando un verdadero prodigio visual. En muchos sentidos, es un producto muy cuidado y ese aire de cuento de hadas le confiere un toque de atemporalidad que la hace disfrutable 100% hoy día.

Es por ello que nos llena de orgullo poder incorporar este clásico título a nuestro ciclo de Weird Sessions. El próximo 29 de diciembre a las 20:30h podremos revivir las aventuras de Sarah, Hoggle, Didymus, Ludo y todos los goblins en el cine con más solera de Palma de Mallorca, es decir, en el Cine Rívoli. Volvemos a colaborar con la buena gente de Youfeelm para poder ofreceros otro gran clásico de esa mágica década de los Ochenta. Y esperamos llenar la sala como de costumbre para que el evento sea toda una fiesta. O no es así como se disfruta más de una película?

Dentro del Laberinto el próximo jueves 29 de diciembre a las 20:30h en el Cine Rívoli. Y por sólo cinco euros! Podéis adquirir vuestras localidades en la web de Youfeelm, es decir, aquí.