Pesadilla en Elm Street 2: ¿El slasher gay definitivo?

¡Hola Weird@s! Continuamos con nuestro Especial dedicado a una de las sagas que marcó a fuego la década de los 80s, prtoagonizada, cómo no, por nuestro querido hombre de sombrero y garras llamado Freddy Krueger. Hoy hablaremos de Pesadilla en Elm Street 2. (Aviso: Artículo con spoilers).

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Argumento

Jesse es un adolescente normal, que se ha mudado recientemente junto a su familia a una casa de Elm Street, conocida por haber sido aquella en la que vivió años atrás una muchacha llamada Nancy Thompson que terminó internada en un loquero y su madre muerta suicidándose (según dicen) en el salón de esa misma casa. Pronto empiezan a suceder cosas extrañas: Jesse sueña con un hombre de sombrero, garras y rostro desfigurado, que le dice de usar su cuerpo para empezar una funesta ola de crímenes. Así Jesse se verá envuelto en el diabólico plan de ese hombre mientras con su amiga Lisa investiga quién es y que está sucediendo.

Historia

62La verdad es que cuando Wes Craven hizo “Pesadilla en Elm Street”, no tenía en su mente el crear una franquicia ni mucho menos. De hecho, la suya era una película con final cerrado, algo a lo que el productor, Robert Shaye, ya en su momento se había negado en rotundo, cambiando el final original de Craven por uno mucho mas abierto, que diese la posibilidad a una o varias secuelas, algo de lo que había atisbado la posibilidad al olerse un producto “con garra” (nunca mejor dicho) y que tenía potencial para arrasar en taquilla.
Así las cosas (y nos imaginamos que felicitándose a sí mismo por aquella decisión), tan sólo unos meses después del estreno de la primera ponía en marcha la producción de la segunda, que llevaría por subtítulo “La venganza de Freddy”. De inmediato encargó un tratamiento a un guionista y actor de escasa trayectoria llamado David Chaskin (y que no sobresaldría ni con éste ni con ningún posterior trabajo en el futuro…), y el resultado le fue entregado a Wes Craven, con la excusa oficial de que, como padre de la criatura, aportase sus ideas al guión, pero suponemos que con la secreta intención de que éste la dirigiese una vez más.
Cuando New Line decidió hacer una secuela, la segunda Pesadilla, me mandaron el guión y me pidieron que participase. Pero no vi claro el guión. Me parecía que esa no era la esencia del personaje, ni lo mas inteligente, así que preferí no hacerlo. Jack Sholder hizo un buen trabajo, pero yo fui incapaz de pasar por alto los problemas del guión“. Wes Craven.nightmare2dvd26
Con su creador pasando del asunto, Shaye contactó a un amigo suyo que estaba haciendo sus pinitos en el mundo del cine: Jack Sholder, que había dirigido para la New Line Cinema “Solos en la Oscuridad” una estupenda vuelta de tuerca al sub-género slasher injustamente olvidado hoy en día, y que posteriormente dirigiría su película mas famosa, Hidden: Lo oculto, formando una peculiar trilogía en la carrera de su director, que centraría sus esfuerzos posteriormente en el ámbito televisivo.
Con Sholder en la silla de dirección y el guión terminado, empezó el casting para el papel de Jesse Walsh, el protagonista. Tras probar suerte actores hoy reconocidos como Brad Pitt o Matt Damon, el papel recayó en un joven Mark Patton, desconocido actor que ya había audicionado para la primera parte para el rol que finalmente fue a parar a manos de Johnny Deep. (Y agregar que a día de hoy Patton sigue siendo prácticamente desconocido).
nightmare2presskit04Completando el reparto con Kim Myers en la piel de Lisa su mejor amiga, Robert Rusler como su amigo Grady y una vez más Robert Englund como Freddy Krueger, la película se estrenó en salas el 1 de noviembre de 1985, recaudando lo suficiente para salvar (una vez mas) a su productora.

La crítica

freddys_revenge_elm_street-1Decir, antes que nada, que la película es tremendamente divertida. No se hace pesada en ningún momento y su escasa hora veinte se pasa en un suspiro. A partir de aquí sí que conviene señalar unas cuantas cosas. La primera y más llamativa es la sensación de ver un “spin-off” que se tiene todo el rato. Se echan por los suelos las bases construidas en la anterior película, para presentarnos otra cosa: aquí Freddy está totalmente desdibujado, hasta el punto de que si no fuese porque lo estamos viendo a “él”, casi que podríamos perfectamente hacerle pasar por cualquier otro personaje. De entrada se borra de un plumazo el concepto de “asesino que mata en sueños” para convertirlo en un ser que quiere volver al mundo real, utilizando al nuevo protagonista para ello. Además, una cosa que quedaba clara en la anterior y que aquí se obvia, era el que Freddy quería regresar para vengarse matando a los hijos de los que le habían asesinado; por contraparte, aquí nuestro “psicho-killer” carece de motivación clara,noes2_-jessegrady pareciendo que sólo quiere asesinar por asesinar (dejándolo sumamente claro el hecho de que matase al profesor de gimnasia un poco en plan sin comerlo ni beberlo), amén de que todo sucede un poco porque sí, nunca se llega a saber realmente si Freddy era un demonio que ya habitaba en la casa, estaba en la mente del protagonista o que diantres está pasando. Además es una película sobria, donde los momentos de humor (intencionados) se reducen a su mínima expresión y Freddy se nos presenta como un ser oscuro y carente del cinismo y la ironía de la primera parte. Y el momento de la fiesta en casa de Lisa, quizás sea la set-piece que mas chirría de todo el conjunto, al mostrar ese Freddy que ha desembarcado en “el mundo real” y ¡que aún sigue teniendo poderes! al hacer hervir la piscina o desaparecer él mismo en medio de una llamarada de fuego. Con todo, hay que señalar también sus partes positivas: El score de Christopher Young, que a pesar de haber sido muy criticado, a mí me gusta, rompe por completo con los acordes de la anterior película, un poco n2en consonancia con lo que ya es la película en sí; el maquillaje de Freddy, mas elaborado y terrorífico (obra de Kevin Yagher) que realmente logra asustar, sobre todo en ese inolvidable primer plano en el que le vemos unos aterrorizantes ojos rojos, y los efectos especiales, que siguen resultando muy efectivos a día de hoy.

¿El slasher mas homosexual de la historia?

2Creo que a día de hoy ya podemos decir que Pesadilla en Elm Street 2 es una película abiertamente homosexual. Ríos de tinta han corrido sobre ello, y los propios implicados lo reconocen sin ningún pudor en cuantas entrevistas dan. Las revistas de temática gay ya lo decían en su época, y con cada visionado se reafirma: Freddy en esta película no es mas que el despertar homosexual de su protagonista, encarnando las culpas y los miedos de “salir del armario” en la América de los años 80. Finalizaremos este artículo con una sinopsis de la película desde este prisma. ¡Todo encaja amigos!
(ojo que está repleto de spoilers).
Jesse y su familia se han mudado hace nada a una casa de la calle Elm, en Springwood. Tiene todavía cajas por desembalar y suele despertarse por las noches con unos gritos terriblemente afeminados y muy sudoroso. El motivo no es otro que su (homo)sexualidad latente, disfrazada bajo la forma de un Señor muy malo que viste sombrero, tiene la cara desfigurada y posee garras cual uñas de drag-queen (sí, aquí las clásicas garras calzadas en el guante de cuero las lleva Jessie en el mundo real).
Lisa, su mejor amiga y pretendiente (invirtiendo el clásico rol) pasa a buscarlo cada día para ir juntos al insti en el coche de él. Pero no nos confundamos: el verdadero interés del muchacho es Grady, un compañero muy buen mozo que hace las delicias de las chicas que le rodean, pero que sin embargo está soltero. Como si de una relación de novietes se tratase, no dudan en buscar cualquier excusa para pelearse y de paso rozarse,1 dejando los culetes al aire en el proceso. Para mas inri, está por ahí el profesor de gimnasia, de quien se rumorea que frecuenta bares gays, y que no duda en castigarles en cuanto los amiguetes la lían. (Y para terminar de reforzar lo homo del momento, el diálogo entre Jesse y Grady en el que el primero se molesta ante la pregunta de si se está acostando con Lisa, despejan definitivamente cualquier duda).
Las pesadillas cada vez se suceden con más frecuencia, y una noche llegan a su punto álgido cuando el mismísimo Freddy Krueger se le aparece y le dice que necesita su cuerpo, y que él será su mente. Una vez más el mozalbete se despierta a los gritos, y su madre cree que el chico no está bien de la cabeza y su padre que consume drogas.
Una tarde Jesse es obligado por su padre a terminar de ordenar su habitación, y se sucede uno de los momentos mas amanerados de la película: bailecito mientras acomoda, con gafas y música de raritos incluida. (y a no olvidar el momento “cierro el cajón con el culo”).

En eso aparece Lisa y descubren en un rincón el diario de Nancy Thompson, que habla de un tal Freddy Krueger que llevó niños a unas calderas de las afueras y los asesinó. Pues allí que van sin lograr sacar nada en claro. Lisa se ofrece a ayudarle en lo que sea, pero Jesse sabe que es una cuestión que solo puede resolver él. ¿Adonde va a despejar dudas? ¡Claro que sí! ¡A un bar gay! Y ¡oh sorpresa! ¡Se encuentra a su profesor de gimnasia! ¡y vestido con hermosos tirantes de cuero! Ni lerdos ni perezosos, se van a pasar el rato al salón de gimnasia del instituto (con un momento cuasi-sado de castigo en forma de hacer correr a Jesse alrededor del salón, así de paso queda bien sudadete) pero el que saldrá mal parado es el profesor, que terminará muerto atado y desnudo con el culete castigado a toallazo limpio y la espalda rasgada a cuchillazos (¿alegoría a una relación sexual no mostrada en cámara y la posterior culpa que siente un muchacho que todavía no termina de asumir su sexualidad?) Jesse se da cuenta de lo que ha hecho –ha sido su monstruo interior– y huye despavorido. Otra vez Freddy –ejem– ha hecho de las suyas.4
Lisa por su parte, decide organizar una fiesta en su lujosa casa e invita a todos sus compis de instituto. Pero Jesse, que ha ido, no se encuentra bien, y allí que va nuestra eterna pretendiente a ver si se lo puede llevar al huerto. Por un momento parece que lo va logrando –toque de tetas incluido– pero lo que él tiene dentro es mas fuerte, saliéndole en forma de lengua larga verde y viscosa. (Su homosexualidad –Freddy –haciéndose presente una vez más.) Aturdido y con el momento arruinado, Jesse corre al único lugar que podía ir en busca de refugio: ¡A casa de su amigo Grady! en uno de los momentos mas decididamente homoeróticos del slasher (“Necesito tu ayuda Grady. Hay algo que está tratando de meterse en mi cuerpo. ¿Puedo quedarme a dormir contigo esta noche?”) Ambos se quedan junticos con la firme intención de no dormirse, algo que por supuesto no pasará, aprovechando Freddy para salir una vez más y cargarse al buen Grady a cuchilla limpia. (¿Otra alegoría a una relación sexual no mostrada y la posterior culpa de Jesse?)
5Sin saber qué hacer, el muchacho (que se carga a todo aquel con el que se acuesta) vuelve a la fiesta de Lisa, y al ver a tanto hombre y mujer hetero darse besitos, se cabrea y Freddy sale una vez más a liarla parda. Hace hervir la piscina de una manera que no entendemos, y finalmente se va pitando a quien sabe donde. Lisa, que ha decidido pelear contra la homosexualidad de su amado, adivina que está en la antigua factoría donde Freddy llevaba a los niños, y allí que va. Se encuentra al monstruo, lo6 derrota con muchas frasecitas chachis (“¡Jesse, estás ahí dentro, lo sé!”) y chinpún, final feliz. Se lo echa de novio y tal…pero lo gay del muchacho es más fuerte, y volverá una y otra vez… suponemos que hasta que él sea consciente y acepte de una vez que lo suyo no son las chicas.

 
Mozos en calzoncillos, cuerpos musculosos y sudados, culetes masculinos al por mayor, paquetes deambulando gratuitamente por la pantalla… Sin lugar a dudas, la peli slasher mas gay del mundo. photo-original
Decir, como anécdota final, que en 2016 saldrá a la luz un documental dirigido por Tyler Jenson y protagonizado por Mark “Jesse” Patton (gay en la vida real) titulado “¡Scream, Queen! My nightmare on Elm Street” en el que el protagonista relata lo que fue su experiencia en la secuela de la franquicia y el impacto que supuso para la subcultura gay del Hollywood de los años 80.
¡Hasta la próxima, weird@s!

final

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