Especial las “Weirdsessions” de Weird Sci fi Show: Saga “Pesadilla en Elm Street” (1)

Pesadilla en Elm Street (1984)

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¡Hola Weird@s! Continuamos con el especial de Freddy Krueger de cara a nuestra weirdsession del 11 de Diciembre en el Cine Rívoli, hablando de las películas, secretos de rodaje, curiosidades y anécdotas.
Tras unos apuntes biográficos sobre la mente detrás del ícono (el Señor Wes Craven) en lo que podríamos titularlo como Especial Cero, hoy damos verdadero comienzo al especial sobre esta saga.

“Uno, dos, Freddy viene a por ti, tres, cuatro, cierra bien la puerta, cinco, seis, coge un crucifijo, siete, ocho, no duermas aún, nueve, diez, nunca dormirás…

091_cinemania-1El germen de la idea, como suele suceder, proviene de varias fuentes/circunstancias. Pero dejemos que sea el propio Wes Craven quien nos lo cuente:
A finales de los 70 había leído la noticia de una familia con un hijo que tenía pesadillas muy fuertes. El chico describía a una figura de aspecto humano que le perseguía y acabó convencido de que, si ese ser llegaba a atraparle en algún momento, moriría. Llegó al punto en el que, literalmente, tenía miedo de irse a dormir. Pensaba que si se dormía iba a morir.”
Digamos, para completar la noticia (y según cuenta la leyenda) que el chico, para tranquilidad de sus padres, finalmente una noche se quedó plácidamente dormido en el sofá. Al rato despertó entre gritos de dolor y terror, sin que nadie pudiese hacer nada por evitarle el sufrimiento. Murió al rato, clasificándose su muerte como “de origen no determinado”.
Concatenando ideas, Wes Craven se acordó de un suceso que le asustó mucho de crío, cuando sólo contaba siete añitos:
Oí un balbuceo, me acerqué a la ventana y ví a un viejo borracho. Lo mas extraño fue que, de alguna forma, él se dio cuenta que le estaba observando. Miró hacia arriba, directamente a mi ventana, y me vio mirándole. Fue algo sobrenatural. ¿Cómo sabía que le estaba observando? Fue un momento terrorífico en el que tuve la impresión que estaba ante un adulto capaz de leer mi mente”.
Digamos una vez más y para terminar de darle el aura de leyenda que rodea toda inspiración, que el niño Craven despertó a todos a los gritos cuando vio que aquel hombre se metía en su domicilio, pero que misteriosamente había desaparecido cuando fueron a ver donde estaba.
Con todo eso en mente, el joven realizador se puso manos a la obra. Pensó en un viejito de unos 60 o 70 años, que, por crímenes de pedofilia, era sentenciado a la cárcel pero quedaba libre por un tecnicismo, entonces los padres de aquellos niños, furiosos por ello, le quemaban vivo. Años después, aquel hombre volvía para vengarse en sueños…
Con el guión bajo el brazo y una posición nada fácil (Craven acababa de enganchar dos fracasos seguidos) empezó a deambular por las productoras en busca de financiación.
Tres años le llevó al futuro director de “Pesadilla en Elm Sfreddy-krueger-toytreet” poder vender su idea. Las negativas al material eran constantes, basándose sobre todo en la decadencia de un sub-género (el slasher) que de todas maneras ya de por sí no era bien visto (para aquella época había muchos psychokillers haciendo de las suyas en la gran pantalla, y no todos en películas de un nivel aceptable) y además, la vuelta de tuerca que proponía Craven con su guión (el elemento fantástico de los sueños) lo hacía ver como algo raro, que a ojos de los productores lo que menos producía era miedo. Baste decir que la única productora que mostró cierto interés en aquella época fue Disney, que compraba la historia con la condición de que Craven la convirtiese en una película para toda la familia, algo a lo que el realizador se negó en rotundo.

“Enter” Robert Shaye

608982Un día en Londres, Wes Craven conoció a Robert Shaye, dueño de una pequeña empresa de distribución de películas llamada New Line Cinema. Prácticamente en bancarrota, Shaye había empezado a pensar en producir películas de factura propia como último recurso antes de dar el cierre definitivo a su distribuidora. Y lo cierto es que el guión de Craven le encantó, aceptando financiarle el proyecto, aunque no fuese tarea fácil. De hecho fue todo lo contrario.
Con sólo 100.000 dólares como depósito inicial (que era con lo único que contaba la New Line) Shaye salió desesperadamente a la búsqueda de socios financieros, que aportaran el resto para poder llevar a buen puerto la película.
Ocho semanas antes de que empezáramos a filmar, ya había cincuenta personas trabajando (peluqueros, diseñadores, coordinadores de producción…) y había que pagarles a todos. Tuvimos que pagarles de nuestro propio bolsillo, con mi convencimiento de que conseguiríamos financiación como única garantía. Fue muy estresante, como una pesadilla de la que no conseguíamos despertar cada mañana”. (Robert Shaye).
Marchando contra reloj, el productor -a duras penas- logró reunir dos millones de dólares, suficiente como para una película de bajo presupuesto, pero con un gran potencial encima.

Empieza el casting

20-ngihtmare-on-elm-street-behind-the-scenes.w750.h560.2xLos primeros personajes a elegir serían sin duda los protagonistas, Nancy Thompson y Fred Krueger (llamado así por un personajillo –un matón –de la infancia de Craven, que ya se había llevado otro “homenaje” en Las Colinas tienen ojos con un personaje llamado Krug).
Para el de Nancy, Craven buscaba a alguien de apariencia normal, la típica “vecina de al lado” que podrías encontrarte en la calle donde vivías, por lo que descartó rápidamente a un rostro que fuese reconocido.
De entre más de doscientas candidatas (que incluyó, entre otras, a una desconocida por entonces Demi Moore) la ganadora del “papel” fue Heather Langenkamp, originaria de Tulsa y que tenía en ese momento veinte años.
Entendí inmediatamente [como Wes Craven] veía a Nancy y siempre pensé6533333_by_louisajane-d7nmwio que su personalidad era muy parecida a la mía. Wes me inspiró mucha confianza y sabía que no iba a sonar tonta o ridícula. Estaba claro que quería crear una nueva heroína de terror, una capaz de enfrentarse a los problemas. Mis fans me dicen que aprendieron un montón de Nancy”. (Heather Langenkamp).
La elección de Fred (sin el “dy” todavía) Krueger fue un poco más compleja. Con un hombre que rondase la sesentena en mente, a Craven le costaba encontrar actores que cumpliesen con el perfil. Empezando a relajar sus exigencias, Wes probó con todo tipo de perfiles, hasta hizo pruebas a dobles de riesgo. Un día entró por la puerta de su despacho un tal Robert Englund, famoso en ese momento por su papel de Willie en la serie V.
Cuando conocí a Robert tenía un aspecto demasiado angelical, pero su entusiasmo era inmenso y no daba la impresión de que le diera miedo sacar el mal de su interwescravenior. De hecho, tenía ganas”. (WesCraven).
Tras replantearse su postura sobre el Krueger original (rejuveneciéndolo) y darle el papel a Englund, terminó de completar el reparto restante con Amanda Wyss, John Saxon, Jsu García, Roney Blakley y… Johnny Deep, en su primer papel para cine (y añadir como anécdota que él ni siquiera se había presentado al casting, sino que había ido a acompañar a un amigo que era… Jackie Earle Haley, quien, coincidentemente, sería Freddy Krueger en el reboot de 2010).
Wes Craven fue el tipo que me dio mi primera oportunidad, desde mi perspectiva, sin ninguna razón en particular“, dijo Depp durante la presentación de su película Black Mass al poco de haber fallecido Craven. “Leí escenas con su hija cuando hice una audición para el papel. En ese momento, yo era músico. En realidad no estaba actuando. Pero Wes Craven fue lo suficientemente valiente como para darme la oportunidad basándose en la opinión de su hija“, añadió el actor. “Fue muy valiente por elegirme. Él era un buen hombre, así que descansa en paz, viejo Wes.”

La pizza de pepperoni y yo

una-pesadilla-en-la-calle-elm-curiosidades-11Una vez completado el reparto, se le dio el acabado visual al “malo”. Wes Craven había leído en una revista científica que tanto las rayas horizontales como el color rojo y negro juntos eran difíciles de “procesar” por el cerebro, por lo que decidió vestir así al personaje para hacerlo aún más inquietante; el sombrero, que figuraba en una primera versión de guión y había sido suprimido, fue traído de vuelta por Robert Englund, que logró convencer al director de que era un elemento que, con los planos adecuados y la luz correcta, podía hacer mas terrorífico a Krueger; la garra surgió de ver Craven a su gato arañando el sofá. “Se me ocurrió que las manos son lo que nos diferencia de los animales. Poner cuchillos en su mano me pareció el elemento perfecto”.
Para la cara, Craven tenía muy claro lo que quería. Para empezar, descartó algún tipo de máscara, tan en boga en aquellos tiempos gracias a Michael Myers, Jasoon Voorhes y compañía. “Se me ocurrió la idea de las cicatrices. Me pareció perfecto, porque conseguíamos un efecto máscara sin necesidad de usar una”.
Y si pensáis que su rostro parecía una pizza… pues lleváis razón. David Miller, diseñador del aspecto que tendría Fred, estaba comiendo una pizza en un local cuando le vino la inspiración viendo los restos.
El diseño final que se aprobó –y esto es real –es el de pizza de pepperoni”.
Tras superar algunos escollos financieros imprevistos (como elmstreetla caída de inversores y la desesperada búsqueda de unos nuevos) y hacer algunas modificaciones al guión final (eliminando toda referencia a la pedofilia dejándolo a la intepretación del espectador, así como un hermano menor de Nancy que había sido asesinado por Fred durante su infancia) la película comenzó a rodarse, tardando unos 32 días en completarse.
Contando con la partitura de Charles Bernstein y unos efectos especiales más que dignos para la época (y que a día de hoy han envejecido notablemente bien), los derechos de distribución de la película se trataron de vender a Paramount, que lo rechazó de pleno.

Y el resto es historia

Haciendo último acopio de fuerzas, Shaye decidió que fuese la propia New Line quien la distribuyese y colocara en cines. Y el resultado saltó a la vista: el presupuesto total de la película se recuperó en su primer fin de semana, y tuvo una recaudación (en EE.UU.) cercano a los veinticinco millones de dólares. Nada mal para una cinta que costó dos, ¿no?
El resto es historia del cine: la película creó un auténtico ícono del terror, que generó secuelas, serie de televisión, comics y videojuegos.
Pero eso…ya es otra historia.
En nuestro siguiente artículo de este especial, hablaremos de “Pesadilla en Elm Street 2”.
¡Hasta la próxima, weird@s!

baño2

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