Especial las “Weirdsessions” de Weird Sci fi Show: Saga “Pesadilla en Elm Street”

Una biografía sobre Wes Craven

wes-craven-2¡Hola Weird@s! Antes que nada, si estáis leyendo este artículo, daros las gracias. Trataremos de, con cierta regularidad, ofreceros artículos que os gusten, informen y que os acerquen un poco más a éste nuestro universo weirdo.
El 11 de Diciembre tenemos nueva weirdsession, y con nada menos el serial killer que revolucionó el género slasher (un género -o sub género- que ya empezaba por aquella época a dar claros síntomas de agotamiento) y trajo un soplo de aire fresco, no sólo a lo ya antes mencionado, sino al terror en general y a la New Line Cinema (su productora) en particular.
Así que aprovechando tal suceso, ¿Qué mejor oportunidad para dar un repaso a las películas que encumbraron a uno de los mas grandes íconos del cine de terror?
Durante las siguientes semanas iremos hablando de cada una de las películas que conforman esta gran saga (con sus mas y sus menos) y que empiezan (como no podía ser de otra manera) en la cabeza de un hombre apasionado del séptimo arte.
¿Quién?
A estas alturas ya lo sabéis: el Gran Wes Craven.

¿Wes Craven? Me suena. Ganó dos Champions con el “Madrí” en los ochentas, ¿no?

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No, querid@ weird@. Wes Craven nació en Cleveland, Ohio, una calurosa mañana de Agosto de 1939 (es un decir, no sabemos si hacía calor). Sus padres, Caroline y Paul, eran de profundas creencias religiosas (pertenecían a la Iglesia Baptista) y esto marcaría la infancia del futuro realizador. Esto y más cosas que le deparaban: a los 4 años su padre fallecería de un ataque al corazón, radicalizando las creencias religiosas de su madre y mudándose constantemente, acechados por las estrecheces económicas y la búsqueda de empleo. A diferencia de otros grandes directores, que muchas veces confiesan haberles nacido su pasión por el cine de pequeños, el Wes Craven niño no accede a las películas que se proyectan en la ciudad: el dinero a duras penas alcanza para llegar a fin de mes, y para más “inri” su madre le prohíbe cualquier tipo de acceso a esos contenidos, creyéndolos artífices directos del Diablo, Belcebú o como queráis llamarle.
Baste decir que en casa de los Craven no había ni televisor, por lo que el niño se pasaba las tardes devorando libros que sacaba de las universidades públicas.
Ya crecidito, el futuro director, todavía sin saber qué gran aporte iba a hacer al género del terror en un futuro, se inscribe en la Universidad de Wheaton obteniendo una licenciatura en Inglés y Psicología, para luego obtener una maestría en Filosofía y Escritura en la Universidad John Hopkins.
Comienza a trabajar como profesor en el colegio Westminster de Pennsilvania y en el colegio Clarkson en el estado de Nueva York.
En esos tiempos se casa con la que sería su primera mujer, Bonnie Broecker, y tiene dos hijos, Jonathan y Jessica.
Sin embargo, todo eso le aburría. Recordaba sus épocas de universitario, en la que, ¡por fin! había podido acceder a una sala de cine y “devorar” a leyendas cinematográficas como Luis Buñuel, Federico Fellini o Ingmar Bergman.
Así las cosas, y todavía lejos su intención de ser director de cine (su pasión por la lectura le hacían ver más como escritor antes que realizador) se mudó a Nueva York para ver qué tan cierta era esa frase de que los Estados Unidos era la “tierra donde uno podía hacer realidad sus sueños”.

 

Entre taxis, cosas tórridas y gore anda el juego

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Ya en la gran ciudad empezó a trabajar como taxista, y al poco tiempo entró a trabajar en una pequeña compañía de postproducción neoyorquina, donde conoció a Sean S. Cunningham (futuro padre de un tal Jason Voorhes…), y que, uniendo fuerzas, sacaron a duras penas un largometraje bastante tórrido (y hoy olvidado) llamado Together.
Al año siguiente (y haciendo más caso a la leyenda que a las fuentes fiables), Wes Craven filmaría una película de tintes incestuosos llamada Angela: The Fireworks Woman, que firmaría con el seudónimo de “Abe Snake”.
“Mi entrada en el cine de terror fue una coincidencia” –diría Craven años después– “Alguien que conocía tenía que hacer una película de terror como productor. Me pidió que le ayudara a escribir algo de mthe-last-house-on-the-leftiedo. Si les gustaba lo podía dirigir y así surgió. Descubrí que tenía talento para el género”.
Así, en 1972 entraba al mundo del cine con la Última casa a la izquierda, película gore que daba un giro de tuerca –sangriento– a una película clásica de Bergman, El manantial de la doncella.
Esquivando hábilmente la calificación “X” que la MPAA quería ponerle, logró exhibir la cinta en salas comerciales, logrando un auténtico éxito de público que aumentaba gracias al boca-oreja. La crítica, como no podía ser de otra manera, le dijo de todo menos bonito. “Leí una vez una de un tipo que decía que prefería que le clavasen agujas en los ojos antes que volver a ver una película mía, y duele, por supuesto.” (Wes Craven).
Aprendiendo “a las malas” a no leer nada más de lo que se escribiese de su obra durante el resto de su vida, en 1977 rueda “Las Colinas tienen ojos”, la trágica historia de una familia que sufre una avería de coche durante un viaje por el desierto, lo que les hará ser presa de una familia de mutantes caníbales con mucha hambre…
Lejanamente inspirada en una historia real, la película supuso un éxito mayor que la anterior, y, lo que parecía haberse convertido en un camino de rosas para Craven, resultó todo lo contrario: sus dos siguientes films fueron shills_have_eyes_poster_01endos fracasos (quedando para la posteridad –por decirlo de alguna manera –aquella horrible adaptación del cómic de “La cosa del pantano”) y la realidad es que, para casi mediados de los ochenta, el realizador (ya con todas las letras) lo tenía bien difícil para poder sacar adelante su próximo trábajo.
Tres años tres es lo que tardó en que alguien le comprase el guión que llevaba bajo el brazo, y que había deambulado por todos los estudios habidos y por haber. La historia de un hombre con garras y sombrero que aparecía en sueños para cargarse a adolescentes de una calle random de Estados Unidos (que se llamaba Elm, como se podría haber llamado de cualquier otra manera), no convencía a nadie, y finalmente se la quedó la New Line Cinema, una productora que estaba prácticamente en bancarrota.

 

“Uno, dos, Freddy viene a por ti; tres, cuatro, te llenarás de money…”

nightmare_on_elm_street_1_poster_01Aunando esfuerzos (y mucha creatividad), “Pesadilla en Elm Street” se estrenó en 1984, arrasando en taquilla, refrescando el género y escribiendo Wes Craven con letras de oro su nombre en la historia de la cinematografía (al menos dentro del género del terror).
A partir de aquí empieza una carrera como realizador más bien irregular: Las colinas tienen ojos 2, La serpiente del arco Iris, Shocker 100.000 voltios de terror, El sótano del miedo… recién en 1994 volvería a la criatura que le hizo famoso, dirigiendo “La nueva pesadilla de Wes Craven”, un ejercicio de “cine dentro del cine” que no gozó del éxito esperado.
Tras una comedieta intrascendente con Eddie Murphy (Un vampiro suelto en Brooklyn) llegaría su segundo hit dentro del (sub) género slasher que supondría su renacer como realizador: Scream, vigila quien llama.

Y llegó el Carafantasmascream_xlg

La película, que tomaba todos los elementos más reconocibles de los psycho-killers para darles una vuelta de tuerca jugando con ellos de una manera mas depurada que la última de Freddy que había dirigido (compartiendo ambas el ser metacine), fue otro gran éxito de taquilla, creando saga propia y que fue imitada hasta la saciedad (y en lo que a servidor respecta, su ghostface siempre será recordado mas por Scary Movie antes que por las películas mencionadas).

Últimos trabajos (con nominación al Oscar incluido)

Music-of-the-Heart-Musica-del-corazonTras haber continuado con Scream 2, en 1999 dirigió Música del corazón, filme totalmente alejado del terror (de hecho, absolutamente opuesto), que supuso una nominación al Oscar para su protagonista, Meryl Streep, convirtiendo de refilón a la película en la única de la filmografía de Wes Craven que optó a algún premio de la Academia alguna vez.
Al año siguiente llegaría Scream 3 (claramente inferior a la segunda, y ya no hablemos respecto a la primera), y, tras unos años dedicado a la producción, regresó a la realización en 2003 con La Maldición, Vuelo Nocturno (2005), un fragmento de la película París Je T’aime (2006), Almas condenadas (2010)… Salvándose, quizás, la segunda, un mas que correcto acercamiento al suspense y el thriller.
Como no podía ser de otra manera, se despedía de nosotros con la última parte de la saga que le vio renacer allá por mediados de los noventas: Scream 4, estrenada en 2011.
Tras unos años alejado del mundo del cine por un tumor cerebral, elscream4fanposter_themadbutcher_classic realizador nos dejaba el 30 de Agosto de este año, a los 76.
Dejó un legado que muchos, los que somos aspirantes a directores, quisiéramos para sí: una serie de películas a cada cual mas disfrutable, íconos del terror que perdurarán para siempre, que hicieron escuela y muchísimo dinero, y que como muestra basta un botón: Si su “Pesadilla en Elm Street” no hubiese llenado las arcas y salvado de la quiebra a la New Line Cinema, muy posiblemente hoy no tendríamos El Señor de los Anillos de Peter Jackson.

En una próxima entrada nos detendremos en la que dio inicio a la saga, dando (verdadero) origen a este especial sobre Freddy Krueger de cara a la weirdsession del 11 de Diciembre en el Rívoli.

¡Hasta la próxima, Weird@s!

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